La bebida ancestral que renació en las montañas de Aragua, Venezuela Por: Xiomary Urbáez. Periodista-Escritora

NOTI-AMERICA.COM | FLORIDA

La bebida ancestral que renació en las montañas de Aragua, Venezuela

Por: Xiomary Urbáez. Periodista-Escritora

 Dicen algunos investigadores que la cerveza es un invento femenino. Su historia comenzó hace más de 7.000 años en las tierras de Mesopotamia y Sumeria, donde grupos de mujeres se encargaban de los cultivos de cebada y de la preparación de la bebida mientras cantaban himnos a Ninkasi, la antigua diosa sumeria de la cerveza, venerada también como la «señora que llena la boca». El himno en su honor contiene la receta más antigua legada a las generaciones futuras en una tablilla de arcilla.

En gran parte de la Europa medieval las mujeres hacían cerveza artesanal protegidas por las leyes y por los poderosos. Cuentan que la reina inglesa Elizabeth I la tomaba en el desayuno y a menudo durante el resto del día. En los viajes al nuevo mundo la corta vida del agua potable la convirtió en un refresco alternativo. En 1542, en México, se instaló la primera cervecería del continente.

En el suelo venezolano se bebe desde el siglo XVI. Mucho después, las birras extranjeras (mayormente españolas) se distribuían en pulperías envasadas en botellas de cuello alto y vientre ancho llamadas limetas. Sin embargo, no fue sino hasta 1843 en la Colonia Tovar, cuando se mostró el proceso y Agustín Codazzi aprobó la primera cerveza hecha en el país. Esa vez también fue una mano femenina bendecida por los dioses germanos quien mezcló los ingredientes. Los hermanos Karolina y Theodor Benitz, colonos y maestros cerveceros trajeron las semillas de cebada y lúpulo que sembraron en las tierras donadas por el Conde de Tovar.

En 1945, después de recoger la primera cosecha, se inició la pequeña industria de rubias criollas fabricadas en el sótano de la casa Benitz, justo al frente de la iglesia del recién fundado caserío. La vivienda, construida como una copia de las originales en la región de Baden-Wurtemberg en el valle del Rin, ha albergado a los descendientes de Karolina bajo las primitivas -aunque sólidas- trenzas de madera aragüeña.

De establo y casa comunal para los primeros pobladores de La Colonia Tovar, llega a nuestro tiempo funcionando como restaurante y con el mérito de ser Monumento Histórico Nacional. La energía que transmite la edificación permite imaginar a Karolina entonando cánticos alrededor del humeante caldero con agua de manantial, mosto filtrado y lúpulo tal como lo hicieron sus predecesoras en la antigua Mesopotamia.

También te podría gustar...