La herencia variopinta de Harlem Por: Xiomary Urbáez. Periodista-Escritora

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La herencia variopinta de Harlem

Por: Xiomary Urbáez. Periodista-Escritora

 

Más allá de los grandes rascacielos neoyorquinos, las tiendas de lujo, museos y teatros de la Gran Manzana está Harlem. A pesar de su bien ganada fama de barrio peligroso, la poderosa historia que le precede es atrayente. Me debía la visita. Colonizada originalmente por los holandeses, en 1658, fue tierra de cultivo y territorio subdesarrollado durante dos siglos, hasta que los terrenos de tierra yerma con granjas rodeadas de bosques nativos se llenaron de vida, después de la guerra civil y de la emancipación de los esclavos.

La tranquilidad del periodo entre guerras fortaleció a la comunidad negra. A mediados de la década del 20, del siglo pasado, el movimiento cultural de fusión y descubrimiento de culturas ancestrales africanas cristalizó en la literatura, las artes plásticas y en la música con el jazz y el blue que más tarde dio paso al soul de los 60, 70, 80 y 90s.

Harlem se convirtió en la comunidad afroamericana más famosa del mundo. La concentración de afrodescendientes produjo una escena animada. Figuras míticas de todas las ramas de la sociedad norteamericana hicieron vida en el vecindario. El renacimiento de Harlem vio a íconos que dejaron huellas en la sociedad: poetas como Langston Hughes, músicos como Duke Ellington y Louis Armstrong, líderes sociales como Malcolm X, la bailarina y cantante Josephine Baker y Bumpy Johnson (Ellsworth Johnson), conocido gánster y «padrino» de Harlem, cuyo legado todavía perdura en algunas zonas con historial de drogas, prostitución y asesinatos. Sigue siendo sensato no traspasar las fronteras de algunas calles.

Sin embargo, no es lo que esperaba. La violencia retratada en películas y libros va perdiendo terreno. Harlem está en proceso de rehabilitación. Las avenidas y calles de empinadas colinas son tranquilas, elegantes y muy europeas. El verdor y la tranquilidad de los parques es contrario a la actividad neoyorquina. Se nota la herencia holandesa, irlandesa, judía y alemana que precede a la Meca Negra. Hay iglesias en cada esquina. Muy a mi pesar salto la misa góspel. Son dos horas de encierro y, por educación, prefiero evitar la retirada temprana.

Las brownstone houses, edificios del siglo XIX construidos con piedra caliza en tonos marrones y cobrizos son una identidad importante. Reportan la riqueza de una clase social deseosa de rodearse del lujo y del estilo europeo con toque clásicos. Sus habitantes frecuentaban el Cotton Club, fundado en 1923 por el gánster Owney Madden, para una audiencia exclusivamente blanca. A pesar de la exclusión del público negro, el local fue crucial para la carrera de muchos afroamericanos. Famosas fueron las Cotton Club Girls, bailarinas con pieles muy claras y de gran belleza.  Debió ser un espectáculo maravilloso. El complejo legado del más famoso centro nocturno de Harlem invita a la reflexión. Un lugar con los mejores talentos, pero al mismo tiempo un símbolo de explotación y racismo.

Un poco de historia: el Cotton Club fue fundado en 1923 por el gánster Owney Madden, para una audiencia exclusivamente blanca. A pesar de la exclusión del público negro, el local fue crucial para la carrera de muchos afroamericanos.

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