El Tren de Aragua habló y Chile estaba escuchando Por: Braulio Jatar Alonso

NOTI-AMERICA.COM | CHILE

El Tren de Aragua habló y Chile estaba escuchando

Por Braulio Jatar Alonso (NotiAmerica)

Durante años se habló del Tren de Aragua como si fuera una sombra imposible de tocar: una organización nacida en Venezuela, extendida por varios países y capaz de dirigir delitos a miles de kilómetros de distancia. Hoy sabemos algo más importante. Chile consiguió entrar en sus comunicaciones, reconstruir parte de su estructura y seguir el camino del dinero.

Reportajes de Teletrece reveló audios inéditos entre Héctor «Niño Guerrero», máximo jefe de la organización, y Gabriel Acosta, alias «Pure Cartier», quien dirigía desde Colombia una facción que operaba en Chile. En esas conversaciones no aparecen discursos ni consignas.

Uno de los aspectos más reveladores es la forma en que el dinero salía de Chile. La investigación policial estableció un flujo aproximado de 13 millones de dólares hacia cuentas vinculadas al Niño Guerrero. Parte de esos recursos eran enviados mediante criptomonedas. En una de las conversaciones, Guerrero indica directamente cómo recibir USDT y pide que el dinero llegue hasta él.

El dato confirma algo que Chile comenzó a comprender hace tiempo: para enfrentar al crimen organizado no basta con detener al hombre que aprieta el gatillo. Hay que seguir al que da la orden, al que recibe el dinero, al que presta una cuenta, al que crea una sociedad de fachada y al que convierte el producto del delito en activos aparentemente limpios.

La Fiscalía y la PDI ya habían dado un golpe importante en 2025 contra la estructura financiera vinculada a los Hermanos Cartier. Aquella investigación permitió detener a 52 personas y detectar mecanismos utilizados para sacar del país más de 13,5 millones de dólares mediante una sofisticada red de lavado de activos.

Hay también una lección que no debemos permitir que se pierda entre titulares. El Tren de Aragua es una organización criminal, no una nacionalidad. Sus víctimas también han sido venezolanas y miles de venezolanos llegaron a Chile precisamente escapando de la violencia, la corrupción y el deterioro institucional que permitieron crecer a grupos como este.

Combatir seriamente al Tren de Aragua significa perseguir delincuentes, no perseguir pasaportes. Significa inteligencia financiera, cooperación internacional, extradiciones, investigación policial y tribunales funcionando. Cuando el Estado hace bien su trabajo, no necesita convertir al inmigrante en sospechoso colectivo para demostrar autoridad.

El crimen transnacional perdió hace tiempo el respeto por las fronteras. La justicia debe aprender a hacer exactamente lo mismo, pero siempre con la ley en la mano.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *