Alex Saab ahora juega para EE.UU.: la cooperación judicial y el fallido Plan B en Italia

Alex Saab, empresario colombo-libanés

El ex ministro se ha declarado culpable de lavado y distracción de fondos. Ha sido renegado por el régimen y ahora debe sobrevivir hundiendo a Maduro. Hace meses, el empresario y ex ministro planeó su gran retorno a Roma, manteniendo en cautiverio al operador humanitario Alberto Trentini

«Culpable»: al declararse tal ante un tribunal federal del estado de Florida, reconociendo los cargos de lavado de dinero y desviación de fondos, Alex Saab está jugándose su última carta. Ha capitulado solo en parte ante las autoridades estadounidenses, con las cuales ha alcanzado un importante acuerdo de cooperación absoluta: revelará sin reservas las rutas del dinero y sus esquemas internacionales, que incluyen el desvío de fondos del programa alimenticio CLAP, la venta de oro y el tráfico de petróleo. Una trama que se extendía desde Caracas hasta Moscú, pasando por Roma y Bulgaria. Le han confiscado incluso 195 millones de dólares en ganancias ilícitas provenientes de dicho esquema de corrupción. Todo para reducir una condena que podría llegar a 20 años y volver al ruedo, como le ocurrió anteriormente en 2020, cuando fue arrestado en Cabo Verde y deportado —la primera vez— a los EE. UU. De allí logró salir el 20 de diciembre de 2023 tras un importante canje diplomático y de prisioneros entre Caracas y Washington, fruto del Acuerdo de Barbados (que nunca desembocó en elecciones libres para Venezuela, sino en los lamentables comicios del 28 de julio de 2024).
Hoy también hay una mesa de diálogo en curso, llevada a cabo entre las delegaciones lideradas por Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, pero Alex Saab ya no es objeto de atención, ni hay nadie que le espere en Venezuela. Nicolás Maduro, quien apadrinó su regreso con una campaña de alrededor de 170 millones de dólares en tiempos de grave crisis humanitaria bajo el hashtag #FreeAlexSaab, ya no está en su cargo. Antes bien, según una grotesca réplica de la teoría de juegos, Saab debería hundir a Maduro —y olvidar el favor recibido— si quiere salir tarde o temprano de prisión.
Tampoco está en Venezuela su consorte, Camilla Fabri, a quien conoció en Roma en el 2013 y quien, sin competencias en la materia, llegó a ser nombrada viceministra para la Comunicación Internacional. También dirigió el programa «Vuelta a la Patria», dirigiéndose al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar a recibir connacionales deportados desde EE. UU. Lo hizo incluso pocas horas después del arresto de Saab —detenido a un mes de la caída de su protector, Maduro— encarnando el refrán «a mal tiempo, buena cara». Habría sido una gran actriz en otra vida, ocultando con sagacidad su desesperación. Sin embargo, el sueño se había terminado. Y ella lo sabía. Abogados y allegados les aconsejaban abandonar el país, pero no lo hicieron a tiempo. El refugio dorado ya estaba servido: aquella mansión en via Condotti, una de las zonas más privilegiadas de Roma, que valía unos 4,8 millones de euros. Aquel inmueble había sido confiscado por la Guardia di Finanza durante las investigaciones que involucraron a la pareja en el país mediterráneo. Luego le fue devuelto tras un acuerdo de culpabilidad estrechado con la Fiscalía de Roma.
Dicho acuerdo habría facilitado el regreso a casa del cooperante italiano Alberto Trentini, de 46 años, capturado el 15 de octubre de 2024, quien fue mantenido bajo secuestro hasta que Saab resolviese sus problemas en Italia. «No verán al muchacho si no desbloquean la situación», decían durante las negociaciones que involucraron a los servicios secretos y que nunca llevaron a un beneficio concreto para la contraparte italiana: Saab obtuvo lo que quería, pero Trentini habría sido liberado solo después de la operación ejecutada el 3 de enero en Caracas por las Fuerzas Delta de la CIA. Sin embargo, el empresario colombo-venezolano, exministro y diplomático en Venezuela, intentó presentarse a sí mismo como mediador (en vez de secuestrador) en el entramado que llevó a la liberación del italiano. Sin embargo, esa última jugada no salió bien, pues fue anticipada por periodistas de dos mundos —a través de Avvenire, Armando.info, Il Fatto Quotidiano y Reporte de la economía— que develaron el chantaje de Saab a Italia durante el secuestro de Trentini. Y eso no gustó a la pareja Saab-Fabri, quienes entonces se dijeron ofendidos: «Tanto que hicimos por Trentini…».

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