De los desiertos de Libia a las armas fabricadas en 3D: los fusiles que nunca desaparecen
REDACCIÓN NOTI-AMÉRICA (ECUADOR)
Altos funcionarios de la ONU advierten este semana en Nueva York de que los avances tecnológicos están creando «armas fantasma» sin número de serie, imposibles de rastrear y que sirven para alimentar la violencia, el crimen organizado y la inestabilidad en todo el mundo.

© Wikipedia/Hotsauce. Las armas de fuego impresas en 3D se fabrican utilizando una impresora 3D y algunas piezas metálicas.
Años después de que los conflictos desaparecen de los titulares, las armas utilizadas en ellos siguen circulando: cruzan fronteras, alimentan la delincuencia y socavan una paz que a menudo es frágil. Ahora, las «armas fantasma», las armas de fuego impresas en 3D y las redes de tráfico cada vez más sofisticadas están creando nuevos desafíos para los gobiernos de todo el mundo.
El problema está siendo examinado esta semana en la sede de la ONU, donde los delegados se han reunido para abordar la propagación mundial de armas de fuego ilícitas, que siguen alimentando la violencia en las comunidades mucho después de que terminan las guerras.
En el centro de los debates se encuentran las tecnologías emergentes, como las impresoras en tres dimensiones (3D), que según los expertos podrían facilitar la fabricación de estas armas ilegales y dificultar su rastreo.
«Las guerras terminan, pero, por desgracia, las armas que se utilizaron en ese conflicto concreto no quedan bajo control total», declaró a Noticias ONU la alta funcionaria de la ONU para Asuntos de Desarme, Izumi Nakamitsu. «Siguen circulando. A veces están escondidas. Se transportan a través de las fronteras».
Armas fantasma
Una de las preocupaciones que crece más rápidamente son las llamadas armas fantasma: armas de fuego ensambladas a partir de piezas o patrones, sin números de serie, que son prácticamente imposibles de rastrear para las autoridades. Los avances en la tecnología de impresión 3D han creado desafíos adicionales al permitir que componentes, y en algunos casos armas de fuego completas y totalmente operativas, se produzcan al margen de los sistemas tradicionales de fabricación y regulación.
La creciente disponibilidad y asequibilidad de esta tecnología ha intensificado la preocupación de los gobiernos de que las armas de fuego ilícitas puedan ser más fáciles de fabricar y más difíciles de regular.

UNODC Armas de fuego confiscadas durante los controles fronterizos.
Cuando las guerras terminan, los fusiles permanecen
Un ejemplo citado con frecuencia es Libia, donde las armas saqueadas o desviadas durante y después del conflicto de 2011, que puso fin al régimen de Muammar Gadafi, reaparecieron más tarde en toda la región del Sahel, incluidos Níger, Burkina Faso y Nigeria. Algunas fueron halladas posteriormente en manos de grupos extremistas, lo que ilustra cómo las armas de un conflicto pueden desestabilizar a los países vecinos años después.
«El fin del conflicto no significa el fin de la circulación de esas armas (…) persisten y siguen dañando a la gente», afirmó Nakamitsu.
Del crimen al conflicto
El impacto varía según la región, pero es generalizado. En América Latina y el Caribe, las armas de fuego ilícitas están estrechamente vinculadas a la delincuencia organizada y a algunas de las tasas de homicidio más altas del mundo. Según estimaciones de la ONU, las armas de fuego son responsables de entre el 70% y el 80% de las muertes violentas en partes de la región.
En partes del África subsahariana, la proliferación de armas pequeñas puede socavar los esfuerzos de consolidación de la paz mucho después de que cesen los combates. Las armas retenidas por grupos armados, milicias o comunidades para su autoprotección pueden contribuir a la renovación de la violencia y la inestabilidad.
Más allá de las preocupaciones de seguridad
Las consecuencias también van mucho más allá de los conflictos. Las armas ilícitas están vinculadas a violaciones de derechos humanos, terrorismo y violencia sexual y de género. «No es solo una cuestión de seguridad. También es una cuestión de consolidación de la paz, de derechos humanos y de desarrollo», declaró Nakamitsu.
El ex Secretario General Kofi Annan dijo famosamente que las armas pequeñas bien podrían ser las verdaderas «armas de destrucción masiva» del mundo debido a la enorme cantidad de muertes y heridos que causan. El desafío, en última instancia, va más allá de las armas mortíferas. Se trata de reducir la violencia, proteger a las comunidades y evitar que los conflictos se reaviven.
Nakamitsu afirmó que reducir la circulación de armas de fuego ilícitas beneficiaría a las comunidades de todo el mundo. «Es un problema real para muchas personas. Queremos un control y una regulación adecuados de las armas pequeñas en todas las sociedades. Sin duda, eso haría la vida de todos más segura».



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