En San Agustín, Florida, se respira la historia   Por Xiomary Urbáez. Periodista-Escritora

NOTI-AMERICA.COM | FLORIDA

En San Agustín, Florida, se respira la historia

 

Por Xiomary Urbáez. Periodista-Escritora

 

Además de su historia española y británica, San Agustín, la ciudad más antigua continuamente habitada del país, también está profundamente influenciada por la cultura afroamericana

 

Hay motivo de sobra para celebrar el espíritu de supervivencia y la diversidad cultural de la comunidad fundada por españoles en el siglo XVI. Una ciudad destacada también en el XIX por sus proyectos hoteleros y turísticos que se mantiene fiel a sus orígenes todavía en el XXI. Palpar los muros del castillo, andar por las calles adoquinadas, recorrer las instalaciones de la antigua fábrica de hielo o las destilerías artesanales pone a prueba la resistencia. Las bebidas espirituosas incluyen ron, vodka, güisqui, cerveza y vino. Es inevitable salir de las bodegas con el espíritu de Baco haciendo fiesta.

 

Es riquísima la historia del lugar. En 1565, se construyó la primera iglesia católica y se formó el primer cabildo. Pedro Menéndez de Avilés fundó la colonia para la corona española con soldados, artesanos, familias hispanas y esclavos africanos que convivieron pacíficamente con los indígenas.‪ Los nuevos habitantes de los Estados Unidos de Norteamérica -después de los amerindios- fueron hispanoamericanos y afroamericanos.

 

Es justamente esa variedad lo que la hace una ciudad diferente a cualquier otro lugar del sur de Norteamérica. En 1687 una canoa llegó a las costas del asentamiento español, con ocho hombres y dos mujeres, una de las cuales llevaba a un niño pequeño en brazos. Los viajeros eran esclavos negros fugitivos de una plantación británica en las Carolinas, al norte. Tras desembarcar, se presentaron ante el gobernador solicitando protección bajo la promesa de convertirse al catolicismo.

 

A pesar de los peligros del viaje, al primer grupo se unieron varios otros que navegaron por pantanos y aguas costeras llenas de cocodrilos, caminos llenos de panteras, serpientes y moquitos, bajo el inclemente sol de la península y, además, acechados por los temidos negreros o cazadores de esclavos. La promesa de libertad en el recién descubierto santuario valía el riesgo. El yugo español ofrecía más flexibilidad que el británico. Para los españoles, durante este periodo de la conquista, la esclavitud tenía un origen diverso basado más en criterios religiosos, legales y de cautiverio de guerra que en la raza.

 

Los afroamericanos exploraron la península floridana como soldados al servicio de España y bajo las órdenes de Ponce de León y Pedro Menéndez. Años más tarde, en 1738, establecieron el primer asentamiento negro libre, legalmente aprobado en Estados Unidos. Desde el castillo de San Marcos defendieron a su comunidad de los voraces piratas. Sin saberlo, los once viajeros originales fueron los primeros solicitantes de asilo religioso documentado. Durante los siguientes años la pequeña comunidad de afroamericanos vivió en San Agustín como gente libre.

 

Estos orígenes la convirtieron, en 1964, en un bastión para la lucha de los derechos humanos y la igualdad. Manifestantes negros y aliados blancos con figuras destacadas como Martin Luther King junior, promovieron protestas pacíficas que generaron violentas respuestas. Las imágenes de las represiones impactaron a la opinión pública estadounidense, acelerando el debate y la posterior firma de la Ley de Derechos Civiles, el 2 de julio de 1964, que prohibió la segregación racial.

 

Hoy, San Agustín es una pequeña comunidad palpitante, la ciudad europea más antigua de Estados Unidos, continuamente habitada desde 1565. El nostálgico ambiente colonial se eterniza en la estrechez de sus calles, la cuadrícula española, las edificaciones levantadas con coquina (material casi indestructible), la bahía verdiazulada, el turismo activo, la magnificencia del Castillo de San Marcos y el legendario manantial de agua sulfurosa, promocionado por Ponce de León como la fuente de la eterna juventud.

 

También te podría gustar...