Henry Alviárez: para atravesar un río caudaloso hay que mojarse Por Xiomary Urbáez Periodista- Escritora
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Henry Alviárez: para atravesar un río caudaloso hay que mojarse

Por Xiomary Urbáez Periodista- Escritora
Por muchos años ha trabajado la causa de la libertad sin bulla ni aspavientos, construyendo equipos políticos en municipios y estados venezolanos. Henry Alviárez, abogado egresado de la Universidad de los Andes (ULA), ha recorrido el país de punta a punta como Coordinador Nacional de Organización de la tolda política Vente Venezuela. Le corresponde llevar el peso y el pulso del músculo político del partido azul: sus miembros. A los 58 años, la experiencia gremial y política avala su desempeño. Alviárez es en la actualidad la cara visible del partido dentro del país. Aún mantiene el récord como el gremialista más joven de Venezuela como presidente del Colegio de Abogados, en Lara. Fue además fundador de la escuela de Derecho de la Universidad Fermín Toro (UFT), en Barquisimeto y su primer director. Su cercanía con María Corina Machado lo hizo un objetivo para el régimen de Nicolás Maduro.
“Cuando nadie la miraba con la transcendencia que tiene hoy, yo que venía de otro partido intuí que era una buena opción para hacer política. Ella modelaba ciudadanía y teníamos sueños comunes. En la época que unimos esfuerzos había una embriaguez política en un sector de la oposición que venía de triunfar en las elecciones parlamentarias. Sin dudas tenían una supremacía sobre el resto de los actores políticos. Sin embargo, decidí sumarme al proyecto de María Corina Machado”.
En su caso fue un salto que muchos consideraron al vacío puesto que era fundador y coordinador regional del partido Primero Justicia.
“Preferí reiniciarme en un ámbito diferente y hasta percibido como adverso. Dejé a un lado la facilidad y la comodidad que podía brindarme una coyuntura”.
La asociación es un logro para ambos, a pesar de las vicisitudes. Henry Alviárez ha sido recientemente liberado de El Helicoide, después de pasar dos años en una celda del más temido centro de reclusión y torturas de los regímenes de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez. Después de reabrir la sede principal de Vente Venezuela, en Caracas, Alviárez tiene una hoja de ruta clara para los próximos días. Ha anunciado la reactivación de los comanditos y los colegios ciudadanos como estrategia de reorganización social y defensa del voto. También prepara una gira por cuatro estados orientales del país, de cara al regreso de María Corina Machado y al proceso electoral que visualiza para el último trimestre de 2026.
En esta entrevista comparte sus vivencias como dirigente político, secuestrado del régimen y sus anhelos ante la Venezuela por venir, sin obviar su cara humana… esa que lo hace vulnerable como padre de dos adolescentes y como hijo de una madre a la que recientemente despidió de plano.
¿Qué situaciones lo condujeron a la cárcel? ¿Cómo era el ambiente del país previo a su detención?
“En el 2024, los hechos comenzaron a hablar por sí solos. María Corina había sido inhabilitada tiempo antes. De cara al proceso electoral que se avecinaba, desde la tribuna ciudadana intentamos presionar para lograr su rehabilitación e inscripción como candidata en los comicios, pero no fue posible. Desde el primer trimestre se veían muchas indefiniciones y cambios de fechas por parte del régimen. Finalmente, fijaron el 21 de marzo para permitir las inscripciones. Vente Venezuela lo haría con Edmundo González como candidato. Un día antes, el 20 de marzo, durante un operativo de calle fui capturado. Abiertamente el régimen golpeaba los cuadros altos y medios del partido”.
De la libertad a la cárcel sin ser criminal…
“Así como lo dices. Ya preso y con el rigor y la adversidad de un encarcelamiento sin haber cometido falta alguna. Las condiciones eran complejas, difíciles y dolorosas, entre otras cosas porque nadie con una vida honesta y cívica está preparado para tal situación. Sin embargo, siempre estuve consciente del riesgo que corría. Tenía claro que era necesario avanzar. Para atravesar un río caudaloso hay que mojarse. Sabíamos que enfrentábamos a un régimen opresor, violento, criminal al que no le importaba sino mantenerse en el poder. Desde enero de 2024, ya teníamos a tres jefes de campaña detenidos y yo mismo estaba sometido a un régimen de presentación.
¿Cómo fue su experiencia como secuestrado político del régimen venezolano en El Helicoide, reconocido como uno de los peores centros de tortura de Latinoamérica?
“La vida en El Helicoide tuvo como todo sus altos y bajos. Por supuesto, fue una situación dura -no solamente en lo individual- sino por la zozobra que representó para mi familia, especialmente para mis hijos y mi madre, de avanzada edad. Corrí con suerte y a los quince días me permitieron la primera llamada para decirles dónde estaba y que estaba bien de salud. Sin embargo, no fue sino hasta dos meses después, cuando el proceso para comunicaciones con el mundo exterior tuvo algún avance. Me permitieron las visitas de mis hermanos, de mis hijos y de su mamá que -frente a mi ausencia- quedó como representante legal dado que son menores”.
¿Qué significa el encierro? ¿Cómo fue cohabitar con otros secuestrados en una celda durante 24 meses?
“Fueron dos años duros. Conviví en la misma celda con cinco personas. Éramos seis. Cinco políticos y un empresario. Los tres coordinadores de Vente Venezuela detenidos antes, un periodista también de nuestra tolda política y un empresario. Con ellos compartí desde la primera celda. A los 10 meses, debido a las detenciones que ocurrieron después de las elecciones del 28 de julio, El Helicoide estaba abarrotado. A nosotros nos bajaron de piso a una más pequeña. Corrimos con la gracia de mantener la comunicación con la familia. Existe un modo de operar interno, así que la rigidez que sufre todo detenido al principio se enfocó en el nuevo y numeroso grupo de secuestrados políticos”.
¿Qué aprendizaje deja en Henry Alviárez una experiencia tan difícil?
“Me dedique a leer. Fue un proceso importante que me acercó a Dios, a través de vivencias que implican una lucha diaria entre la vida y la muerte. Sin haber sido víctima -en lo personal- de torturas de carácter físico, sabíamos que otros estaban sufriéndolas. Además, el estar preso es una forma de martirio que afecta psicológicamente, no solamente a uno sino al entorno. La incógnita, el desvelo por el proceso político venezolano también era motivo de estrés. El no saber cuándo podríamos obtener la libertad bajo un sistema judicial viciado, corrupto, írrito era otra angustia más. No era esperanzador… pero perder la fe tampoco era una opción. Para sobrevivir la incertidumbre me aferré a Dios, a mis convicciones y a lo que llamo mi inocencia… me refiero a saber que mi conciencia estaba libre. No había hecho otra cosa que ejercer ciudadanía por medio de la acción política. Obviamente fui sancionado por pensar diferente. Esa criminalización de pensamiento es la gran tragedia venezolana”.
¿Cómo vivió los días después del 3 de enero de 2026, al saber que comenzaban a ser liberados los secuestrados políticos?
“Después de dos años de zozobra había una esperanza real. Fuimos presos por hacer lo correcto y lo hicimos dentro del marco ciudadano. El sueño es y sigue siendo el rescate de la institucionalidad y libertad de Venezuela. Hoy, la fase es privilegiada. Lo ocurrido el 3 de enero marca una pauta diferente. Las puertas de las cárceles se abrieron para los secuestrados. Yo salí un mes después. Teniendo claro que mi situación era ligeramente diferente por la cercanía con María Corina Machado y la jerarquía dentro de Vente Venezuela. Para efectos del régimen no somos adversarios políticos, somos enemigos que se interponen en su aspiración de eternizarse en el poder. Me armé de paciencia.
¿Qué se siente respirar libertad?
“Es una relativa libertad. Sigo con régimen de presentación y prohibición de salida del país. El 8 de febrero, me comunica el comisario que había llegado la boleta de excarcelación. Después de 24 meses hubo el reencuentro emotivo con la familia. Un hecho soñado en las noches de encierro. Un acontecimiento grandioso. La fe nunca estuvo perdida. Al final de cuenta es una lucha espiritual. Hay tranquilidad. Con la libertad vino el reencuentro. Tristemente, mi mamá se desplomó. Me esperó, pero a los días se fue de este plano y está en los brazos de Dios. Un golpe duro. Es inevitable pensar que pude disfrutarla más si estos dos años no se hubieran atravesado en nuestro camino. Me queda el sosiego que pudo verme en libertad. Estoy seguro de que su sufrimiento aminoró al abrazarme. Aunque triste, estoy fortalecido. Todavía hay muchos secuestrados y hay que seguir presionando para que los liberen a todos. Desde entonces he vivido gratas emociones con el reconocimiento ciudadano. El cariño de la gente se siente en cada encuentro. En este momento me preparo para recorrer el país con el impulso que me brinda lo vivido. Tengo más convicción, sabiduría y fortaleza. Venezuela volverá a ser la tierra de gracia”.
¿Qué le dice a la gente que los considera héroes al reconocer su sacrificio?
“He cumplido con mi deber ciudadano. No me siento un héroe. La valentía se forja ante las circunstancias. Hice lo que tenía que hacer. No soy un hombre que se alimente del reconocimiento, pero es importante para un líder político que se dimensione su disposición de dar el todo por la anhelada libertad. Aunque no quisiera pasar por el horror del encierro otra vez, lo haría mil veces más. Soy un ciudadano que desea dejar el legado de una Venezuela libre a mis hijos y a todos los venezolanos”.
Como cualquier ciudadano con mérito… ¿tiene Henry Alviárez aspiraciones?
“Obviamente. El sueño es llegar al poder para servir y transformar la realidad que hoy nos abruma. Tenemos el potencial para salir adelante y hacer de nuestro país una tierra al servicio de Dios y de sus ciudadanos. Deseo que se nos permita contribuir con la paz, felicidad y productividad de Venezuela, dentro del marco de seguridad jurídica y de justicia.
¿Hasta el final?
“Hasta el final más que un eslogan de márquetin político es un propósito de vida. Hasta el final es el principio de la Venezuela que veremos florecer en pocos meses. De todos depende reencontrarnos en la tierra que nos vio nacer. Vamos hacia un país de avanzada, valores, democracia, oportunidades, progreso, paz y justicia. Eso es un hecho”.




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