Matteo Bocelli, hijo de Andrea Bocelli, conquista el festival de Viña del Mar: «Me enamoro todos los días»
NOTI-AMERICA.COM | ESPAÑA
Dicen que el público del Festival de Viña del Mar es un verdadero «monstruo». Cuando no le gusta un artista, ruge hasta echarlo del escenario y, en sus 65 años de historia, ha triturado carreras y ha firmado sentencias en riguroso directo. La Quinta Vergara no perdona: o te consagras… o te devora. Pero, este domingo, sorprendentemente, un tenor ha conseguido domar a la bestia. En 70 minutos, ha enternecido la furia de 20.000 leones hambrientos y ha conseguido hacerlos ronronear a golpe de baladas, carisma, una sonrisa blanca cegadora y esa electrizante voz que ha heredado de su padre.
Hablamos de Matteo Bocelli (28). El segundo hijo de Andrea y su ex esposa Enrica Cenzatti, que se dedica a la música desde su infancia. De hecho, comenzó a tocar el piano a los seis, a entrenar su voz en su adolescencia y a los 18 años hizo su debut como cantante. «Yo canto desde pequeño. Pero no me di cuenta de que quería hacer algo más serio hasta los 16, cuando entendí que estaba avanzando en el tema de la música. Fue cuando el productor David Foster me propuso hacer algo con él y, para mí, esa fue una demostración de confianza», comenta a LOC, desde Chile.
«Que alguien como Foster -que es una persona muy relevante en la música- crea en ti es un apoyo muy importante. Pero mi padre tenía un poco de miedo, ¿no? Porque él sabe lo difícil que es la industria musical. Y comencé a trabajar con eso en mente. Pero después me di cuenta que cuando amas algo tienes que hacerlo. Los padres no pueden impedir a sus hijos hacer lo que aman. Quieren verlos felices», indica para luego sincerarse sobre cómo está intentando desprenderse de la sombra de su progenitor y que el mundo lo conozca por su talento… y no solo como el «heredero de».
«Yo acompañé a mi padre a cantar en este mismo escenario en 2024 y pasó algo impresionante. Yo hago todas las cosas con pasión. Siempre canto con pasión. Pero ese día el público conectó con esa pasión y ocurrió algo mágico. Lo vi en las redes sociales y en la prensa al día siguiente. Por eso acepté volver… pero en solitario. Claramente, antes de subirme al escenario, me he sentido un poco nervioso a causa de las expectativas. Pero después he comprendido que solo tengo que ser yo mismo. Me he tomado esta oportunidad como una introducción», señala.
«Quiero que después de Viña la gente pueda identificar a Matteo como artista, como persona individual. Ahora quiero buscar esa legitimidad. Esa… ¿cómo se dice ‘truth’ en español? Ah, verdad, verdad. Voy a buscar la verdad», declara en su español italianizado. «Siempre me gustó cantar en español desde pequeño. Pero no lo hablo bien. Lo estudié cuando estaba en el instituto, pero ya olvidé casi todo, porque no lo hablo nunca. Pero, últimamente, cuando no hay cámaras cerca, intento practicarlo. Quiero poder hablar con mis primas», confiesa.
No obstante, cuando Bocelli menciona a sus «primas» no se refiere a las hijas de su tío, sino a sus «primas fans». Es decir, sus primeras grupis, quienes lo han perseguido por todo Chile. Matteo aterrizó en Santiago el pasado viernes y, desde entonces, un grupo de más de 50 mujeres no lo deja ni respirar. Lo han escoltado hasta a misa, se han peleado por darle la paz y, esta semana -en la que el artista cumplirá una gran labor como jurado en las competencias musicales del festival-, planean acompañarlo en todas sus actividades.
«Nunca me esperé recibir tanto cariño y creo que lo que ocurre es el efecto de la música: emociona. Y el amor y la pasión siempre te hacen sentir bien. Pero no sé si me merezco tanto afecto», explica entre risas. Y es que mientras el intérprete conversa con la prensa, tres señoras de 50 años, le gritan «te amo» y «eres guapísimo»… sin parar. «La verdad es que yo no sé si soy guapo. No soy yo el que tiene que decidir si lo soy o no. Ustedes son los jueces. Yo solo puedo decir que estoy muy emocionado con el apoyo de la gente. Me siento agradecido», afirma.
Sin embargo, Bocelli, más que agradecido, se siente halagadísimo. ¿La razón? Año a año, el Festival de Viña del Mar elige una reina y un rey, quienes normalmente son escogidos por su belleza. Y, este 2026, Matteo se ha convertido en el favorito para llevarse la corona, imponiéndose frente a otros 29 aspirantes. «Insisto. No sé si me merezco ese título, pero me siento feliz», aclara enseñando esos dientes meticulosamente blanqueados, que lo han hecho alzarse como un sex symbol… y uno kilométrico.
«Mido 1.97. No es algo en lo que piense constantemente. No me importa ser alto o no, pero sí que hay cosas que son complicadas. Por ejemplo, cuando me subo a un avión o me monto en el coche. Es difícil moverme en transporte público», dice con una voz profunda que ya ha dejado desmayada a más de una. El problema es que todas sus pretendientes siguen sin saber si está soltero o no. «¿Enamorado yo? Yo te diría que estoy enamorándome constantemente. Me enamoro todos los días. Y más cuando estoy en Chile», concluye.



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