Jennifer Lawrence: Instinto, intensidad y evolución
NOTI-AMERICA.COM | CHILE
Desde su irrupción en Hollywood con ‘Winter’s Bone’, Jennifer Lawrence ha demostrado un talento único para encarnar personajes complejos. A la edad de 35 años, la actriz, ganadora del Óscar por ‘Silver Linnings Playbook’ desafía nuevamente los límites de lo convencional con su nuevo proyecto, ‘Die My Love’.
Tras ausentarse por temporadas de la industria, la nativa de Louisville, Kentucky (Estados Unidos), ha dejado claro no haber perdido el toque, pero además reitera su capacidad para pasearse por el drama, el sarcarmo, la comedia e incluso el horror. Así lo hizo con ‘Causeaway’, también con ‘Don’t Look Up’, con la pícara comedia romántica ‘No Hard Feelings’ y la oscura y misteriosa ‘Mother!’.
La nueva película, que estrenó este viernes 7 de noviembre, está basada en la novela ‘Mátate amor’ de la argentina Ariana Harwicz. La trama sigue a una mujer, Grace, quien vive aislada con su pareja Jackson en una casa en el bosque. Tienen un bebé y en medio de una depresión postparto y un espiral de angustia producto de esta, su percepción de la realidad comienza a distorsionarse.
Entonces, lo que comienza como un idilio romántico, termina por convertirse en todo un caos que pone a prueba la unión de los jóvenes padres. Su actuación, considerada por la crítica como «hipnótica y feroz», se complementa con la presencia de Robert Pattinson en la cinta como coprotagonista. En este sentido, juntos lograron transmitir una poderosa química en pantalla.
Vale destacar que antes de rodar la película, ya mantenían una relación amistosa. De hecho, ella reveló recientemente que el recordado por interpretar a Edward Cullen en la saga ‘Crepúsculo’ es «una más de las chicas» y que le encanta el chisme.
Otro tipo de cine
Aunque Jennifer Lawrence alcanzó la fama mundial con franquicias comerciales como ‘Los Juegos del Hambre’ y ‘X-Men’, en los últimos años ha trazado un camino más introspectivo y selectivo, alejándose del blockbuster para abrazar el cine de autor con mayor madurez y profundidad.
Su papel en ‘Causeway’, donde interpretó a una veterana de guerra lidiando con traumas físicos y emocionales, marcó un punto de inflexión. La película, dirigida por Lila Neugebauer, fue aclamada por su tono contenido y su enfoque íntimo, y le valió una nominación al Globo de Oro. Allí, Lawrence demostró que podía sostener una historia desde la sutileza, sin artificios ni efectos.
Ahora, con ‘Die My Love’, da un paso más allá: se sumerge en un personaje aún más extremo y visceral, bajo la dirección de Lynne Ramsay, una de las voces más potentes del cine psicológico contemporáneo.
Si ‘Causeway’ fue un estudio de la resiliencia, ‘Die My Love’ es una exploración del colapso. Ambas películas comparten una estética sobria, una narrativa centrada en la psique femenina y una Jennifer Lawrence que ya no necesita demostrar nada, pero que sigue arriesgándose y entregándose por completo.
Más allá de la gran pantalla
La también actriz de ‘American Hustle’ ha utilizado su plataforma para denunciar distintas problemáticas sociales. Precisamente, se pronunció sobre la importancia de la equidad salarial en la industria del cine tras revelar que le pagaron menos que a sus colegas masculinos en la mencionada cinta, donde también aparecen Christian Bale, Bradley Cooper y Amy Adams.
Asimismo, ha criticado abiertamente a Donald Trump y apoyó a Kamala Harris durante su campaña presidencial. Sin embargo, recientemente, durante una aparición en el podcast ‘The Interview’ de The New York Times declaró que ya no quiere ser tan vocal sobre su punto de vista político, ya que considera que sus opiniones podrían estar contribuyendo a la polarización. «Estamos muy divididos», dijo entonces.
Más bien prefiere, desde ahora, decir lo que piensa a través de sus proyectos cinematográficos, eligiendo historias que aborden temáticas actuales y realistas como la salud mental, la maternidad, por nombrar algunas.
No obstante, no hace mucho durante una rueda de prensa, Lawrence, madre de dos bebés, admitió estar preocupada por el futuro de sus hijos luego de que un periodista le preguntara sobre el genocidio en Gaza.
De mirada penetrante y rostro inolvidable
Los ojos de Jennifer son un relato en sí mismo y son parte importante en cada una de sus interpretaciones, pues sí que sabe transmitir con la mirada. Son grandes, azules e intensos.
Su rostro ovalado, mejillas prominentes, mandíbula marcada y cálida sonrisa crean una armonía perfecta que desafía los cánones tradicionales de Hollywood. En el ámbito de sus actuaciones, su rostro es capaz de pasar de la dulzura al desgarro en segundos.
En general, su apariencia física no ha sido explotada como mero recurso estético, sino como herramienta narrativa.



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