Perdonen mi francés “Contar barriles hoy en Venezuela es como contar diamantes de sangre” Por Braulio Jatar Alonso

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Perdonen mi francés “Contar barriles hoy en Venezuela es como contar diamantes de sangre”

Por Braulio Jatar Alonso

El Secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, acaba de completar una visita de tres días a Venezuela. Fue recibido en el Palacio de Miraflores por Delcy Rodríguez con honores de jefa de Estado, banderas de ambos países y conferencia de prensa conjunta. Wright recorrió instalaciones petroleras en Anzoátegui, besó un frasco de crudo venezolano ante las cámaras y anunció que las ventas de petróleo ya superan los mil millones de dólares desde enero, con cinco mil millones más proyectados en meses.

Todo esto, apenas 40 días después de que fuerzas Delta capturaran a Nicolás Maduro y a Cilia Flores en una operación militar en Caracas, trasladándolos en avión militar a Nueva York, donde esperan juicio por narcotráfico en una cárcel federal.

Veamos la escena con claridad: la misma Delcy Rodríguez que fue vicepresidenta de Maduro, que fue cómplice del aparato que destruyó la democracia venezolana, que estaba reclamando por su “fe de vida” el día de la captura, ahora estrecha la mano de un secretario de gabinete de Trump como «presidenta interina». No hubo elecciones. No hubo transición democrática. No hubo consulta al pueblo venezolano ni a su diáspora de ocho millones de personas. Hubo una operación militar seguida de un reacomodo de poder donde la número dos de la dictadura pasó a ser la número uno, ahora bajo tutela de Washington.

Trump declaró que Estados Unidos «manejaría» Venezuela. Su administración controla la producción, refinación, distribución y recaudación del petróleo venezolano. Emitió licencias para que empresas internacionales operen campos petroleros, con los pagos dirigidos a un fondo controlado por Estados Unidos. Mientras tanto, María Corina Machado —la líder que el pueblo venezolano eligió como su voz— fue marginada porque, según la Casa Blanca, cometió el «pecado capital» de aceptar el Premio Nobel de la Paz  aunque luego decidió cedérselo a Trump.

¿Y los venezolanos? Los de adentro siguen sin libertades, sin elecciones, sin instituciones democráticas. Los de afuera siguen siendo deportados, rechazados, criminalizados.  Desde Estados Unidos  declaran que «las elecciones no están sobre la mesa en lo inmediato». El Tribunal Supremo dictaminó que la ausencia de Maduro es «temporal». Y y somos muchos los que hablamos de los presos políticos que aún quedan.

Contar barriles de petróleo hoy, perdonan mi francés  es como contar diamantes de sangre. Cada barril que se negocia sin democracia, sin Estado de Derecho, sin la voz del pueblo venezolano, es un barril manchado. Si los venezolanos no pueden entrar libremente a su propio país, tampoco deberían entrar las inversiones que pretenden enriquecerse con sus recursos.

No basta con sacar a un dictador si el sistema que lo sostuvo permanece intacto con otra cara. Venezuela no necesita un nuevo administrador colonial de su petróleo. Necesita elecciones libres, instituciones independientes y el derecho de su pueblo —dentro y fuera— a decidir su futuro.

Sin democracia no hay recuperación. Solo hay un nuevo negocio sobre las mismas ruinas.

Braulio Jatar Alonso es abogado, editor, presidente de IlC Consultores Chile/Venezuela,  expreso político del régimen de Maduro (2016-2021) y presidente de ILC Consultores.

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