Menos discreción, más reglas: el giro de USCIS en las visas por habilidad extraordinaria para el 2026 Por: Yanet Muñoz

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Menos discreción, más reglas: el giro de USCIS en las visas por habilidad extraordinaria para el 2026

Por Yanet Muñoz- Educando al Inmigrante

En el sistema migratorio de Estados Unidos, pocas categorías generan tanta expectativa  y tanta frustración como las VISAS POR HABILIDAD EXTRAORDINARIA (EB-1A). Durante años, han sido el máximo reconocimiento para profesionales en la cima de sus campos, pero también una de las vías más impredecibles: cumplir con los requisitos no siempre bastaba, porque la decisión final podía depender del criterio personal del oficial adjudicador.

Ese paradigma está cambiando, una reciente actualización de política del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) está redefiniendo la forma en que se adjudican estas solicitudes, impulsando un modelo más objetivo, reglado y menos dependiente del juicio subjetivo, con efectos directos para los profesionales que buscan la residencia permanente en 2026.

Este viraje no es casual. Una decisión federal reciente en Nebraska concluyó que el método de “determinación final de méritos” utilizado por USCIS en las peticiones EB-1A fue creado sin cumplir los procedimientos formales de reglamentación exigidos por la ley y calificó dicho enfoque como arbitrario y caprichoso. Este fallo resulta clave para entender el cambio actual, pues obliga a la agencia a aplicar estándares más objetivos y jurídicamente sostenibles, reduciendo la dependencia del juicio personal de cada adjudicador.

Históricamente, las peticiones EB-1A se analizaban en dos etapas. Primero, se verificaba si el solicitante cumplía al menos tres de los diez criterios regulatorios. Luego, se realizaba la llamada determinación final de mérito, en la que el oficial valoraba el expediente en su conjunto.

Ese segundo paso abría la puerta a interpretaciones amplias y, en ocasiones, inconsistentes. Casos con pruebas similares podían terminar con decisiones opuestas, lo que convertía el proceso en un terreno incierto incluso para perfiles altamente calificados.

La nueva orientación de USCIS limita ese margen. El énfasis ahora está en una evaluación estrictamente legal, donde el análisis se centra en si la evidencia cumple o no con el lenguaje normativo, reduciendo significativamente la intervención del criterio personal del funcionario.

Este cambio ya se refleja en la práctica legal por ejemplo en el despacho del abogado Gustavo García-Montes, con quien trabajo por más de 6 años estas visas por habilidad extraordinaria han sido una herramienta clave para atraer profesionales altamente calificados a Estados Unidos, muchos de los cuales hoy ya gozan de su residencia permanente. Esa experiencia directa evidencia que el sistema migratorio basado en empleo está transitando hacia reglas más claras y defendibles.

Precisamente por ello surge la necesidad de informar a los lectores sobre este cambio estructural. La transición del juicio personal al cumplimiento normativo no solo redefine la manera en que se preparan y presentan las peticiones EB-1A, sino que confirma una tendencia más amplia dentro del sistema migratorio estadounidense.

En la práctica, la EB-1A se encamina hacia un modelo de verificación objetiva. Si un criterio se cumple conforme a la regulación, debe ser reconocido. La evidencia debe alinearse de forma precisa con cada requisito legal, y la narrativa emocional o subjetiva pierde peso frente a la prueba documental. Este enfoque promete mayor previsibilidad, menor arbitrariedad y, con el tiempo, una reducción de solicitudes de evidencia motivadas por apreciaciones personales.

El impacto de este cambio va más allá de la EB-1A. Mientras esta categoría avanza hacia un esquema no discrecional, la EB-2 con Exención por Interés Nacional sigue siendo discrecional por mandato legal. En la EB-2 NIW, el oficial aún debe ponderar factores positivos y negativos para decidir si la exención beneficia al interés nacional de Estados Unidos.

Sin embargo, la tendencia es clara. USCIS está delimitando con mayor precisión cuándo un oficial puede ejercer discreción y cuándo no, reduciendo el espacio para decisiones basadas en opiniones personales fuera del marco legal.

Para los solicitantes que preparan sus casos en 2026, este nuevo escenario exige ajustes estratégicos. Menos criterios, pero mejor probados, suelen ser más efectivos que múltiples reclamos débiles. La evidencia debe ser objetiva y verificable, y la historia del caso debe contarse a través de la documentación misma, demostrando de forma consistente que el solicitante se encuentra en la cima de su campo profesional.

La EB-1A en 2026 marca un punto de inflexión. El sistema se vuelve más estricto, pero también más predecible y defendible. Para los profesionales que cumplen con los estándares y documentan correctamente sus logros, este cambio representa una oportunidad real.

Ya para finalizar mi artículo debemos entender  que el mensaje es contundente:

En el nuevo modelo migratorio basado en empleo, la ley y la evidencia pesan más que la percepción del oficial. Comprender esta transición y prepararse en consecuencia ya no es opcional. Es la clave para transformar una trayectoria profesional destacada en una residencia permanente en Estados Unidos

Para dudas, consultas o asistencia, estamos disponibles a través de nuestras plataformas oficiales.

Reportaje realizado por la Magíster en Leyes en Estados Unidos Yanet Muñoz Periodista, Abogada venezolana, Paralegal y Coordinadora del Área Migratoria en la Oficina del Abogado Gustavo García-Montes y  Directora de la Revista Educando al inmigrante en  EEUU.

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