El adiós a un arquitecto de sueños: Roger Allers y el legado eterno de la sabana
NOTI-AMERICA.COM | CHILE
El mundo de la animación hoy guarda un minuto de silencio. Con la partida de Roger Allers a los 76 años, se despide uno de los pilares del «Renacimiento de Disney», el hombre que no solo dirigió películas, sino que moldeó la infancia de generaciones enteras a través de la majestuosidad de la naturaleza y la emoción humana.
El director que rugió más fuerte
Aunque su carrera fue vasta, su nombre quedó grabado en letras de oro en 1994 cuando, junto a Rob Minkoff, dio vida a «El Rey León». Lo que en su momento fue considerado por Disney como un «proyecto menor» frente a Pocahontas, terminó convirtiéndose bajo la visión de Allers en una obra maestra de proporciones shakesperianas que redefinió lo que una película animada podía lograr.
Un artista de la narrativa visual
La huella de Allers en la casa del ratón fue profunda y multifacética. Su talento para el guion y el storyboard fue crucial en los mayores éxitos de la era dorada:
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La Bella y la Bestia: Fue pieza clave en la estructura narrativa que llevó a la cinta a la nominación al Oscar como Mejor Película.
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Aladdín y La Sirenita: Su trazo y sensibilidad ayudaron a definir el ritmo de estas historias inmortales.
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El Reino del Sol: El proyecto original (y más serio) que tras años de cambios se convertiría en la comedia Las Locuras del Emperador.
Más allá de las fronteras de Disney
Roger Allers no se detuvo en la animación tradicional. Llevó su visión al teatro, donde fue nominado al Premio Tony por el libreto del musical de El Rey León, un espectáculo que continúa rompiendo récords en Broadway décadas después. Además, en 2014, dirigió la ambiciosa adaptación de «El Profeta» de Kahlil Gibran, demostrando que su arte siempre buscaba tocar el alma y la espiritualidad.
El «Ciclo sin Fin» de su influencia
Roger Allers entendía que la animación era un medio para contar verdades universales sobre la pérdida, el valor y la identidad. Su partida física no apaga su luz; cada vez que un niño se emociona al ver salir el sol en las Tierras del Reino, el espíritu de Allers sigue presente.
«La animación puede explicar cualquier cosa que la mente del hombre pueda concebir», solía decir, y él lo demostró con creces.



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