¿Gustar o sentirnos bien? El dilema estético del 2026 Por Cecilia Alvarez

NOTI-AMERICA.COM | FLORIDA

¿Gustar o sentirnos bien? El dilema estético del 2026

Por Cecilia Alvarez

Instagram: @ceci.alvarez19

Página web: www.ceciliaralvarez.com

Libro: Vivir de la Belleza

¿Desde cuándo nos miramos con los ojos de otros?

¿Cuántas decisiones sobre nuestro cuerpo tomamos para gustar y no para estar en paz?

¿En qué momento la belleza dejó de ser un espacio de disfrute para convertirse en una exigencia silenciosa?

Durante años, muchas mujeres aprendimos (a veces sin darnos cuenta) a evaluarnos desde afuera. A preguntarnos si encajamos, si cumplimos con una expectativa ajena, si nuestra imagen resulta suficiente. La belleza fue, durante demasiado tiempo, una respuesta a la mirada de otros. Pero el 2026 llega con una pregunta que incomoda y libera a la vez: ¿queremos gustar o queremos sentirnos bien?

Sentirse bien no siempre es visible. No siempre se nota en una foto ni se traduce en aprobación. Sentirse bien es habitar el cuerpo con menos exigencia, elegir sin culpa, escucharse sin ruido. Es aceptar que hay días de calma y días de cansancio, y que ambos también forman parte de la belleza. Esta nueva estética no busca perfección: busca coherencia.

Hoy, muchas mujeres empiezan a soltar la presión de agradar. Dejan de vestirse, arreglarse o cuidarse para cumplir un mandato y comienzan a hacerlo como un acto íntimo. No para mostrarse, sino para sostenerse. El espejo ya no es un juez: es un punto de encuentro. Y eso cambia todo.

La belleza del 2026 no grita, no compite, no se impone. Es silenciosa, real y profundamente personal. Se expresa en rutinas simples, en elecciones conscientes, en el respeto por los propios tiempos. Se ve en una piel cuidada sin obsesión, en unas uñas sanas, en un descanso elegido. Se siente, más de lo que se muestra.

Este dilema (gustar o sentirnos bien) no tiene una respuesta única. Pero cada vez más mujeres eligen priorizar el bienestar por sobre la aprobación. Porque cuando una mujer se siente bien, se vuelve más segura, más auténtica, más libre. Y esa energía no necesita validación externa.

Amarse a una misma no es egoísmo: es la base. Es el punto desde donde todo lo demás se ordena. En 2026, la verdadera belleza no busca ser admirada. Busca ser vivida. Y quizás ahí, recién ahí, empieza lo verdaderamente transformador.

Y entonces, cuando nadie mira, cuando no hay likes ni aprobación externa, cuando el ruido se apaga…

¿cómo te tratás a vos misma?

¿Desde la exigencia o desde el amor?

¿Desde lo que deberías ser o desde lo que realmente necesitás?

Porque tal vez la verdadera belleza del 2026 no tenga que ver con gustar.

Tal vez tenga que ver, por fin, con sentirse en casa dentro del propio cuerpo.

También te podría gustar...