¿Qué es la Política? Cuando se nos olvida para qué sirve. Por: Ricardo Ojeda Salazar

NOTI-AMERICA.COM | ESPAÑA

¿Qué es la Política? Cuando se nos olvida para qué sirve.
Por: Ricardo Ojeda Salazar
Director del Grupo Lucha por la Democracia y Director de noti-america.com España
Nos hacen esta pregunta en cada ciclo electoral y la respuesta define qué tipo de país vamos a tener.
En España, en Estados Unidos, en Brasil y, de forma dramática, en Venezuela, millones de ciudadanos van a las urnas en este periodo con una idea confundida de lo que es la política. Y cuando se pierde el concepto, se pierde la democracia.
Una amiga muy culta me resumió hace días esa confusión en 12 frases que circulan mucho hoy y que son el reflejo perfecto de lo que los ciudadanos creen que es la política:
A) Un juego de mafiosos…
B) La estrategia hecha jugada
C) Análisis y Tiempo…
D) Sorpresas Inesperadas
E) Alianzas por Conveniencias
F) Conclusión de Sueños y Comienzo de Realidades
G) Rutas Increíbles diseñadas para triunfar
H) Ajustar relojes y finalizar Fechas
I) Sumar Voluntades según el Propósito
J) Saber enamorar con Propuestas
K) Revisar el pasado, diseñar el Presente, pero vivir en tiempo Futuro.
L) Coleccionar Partidos y Procurar posturas
Mi respuesta como asesor y como político predictivo es: M) Todas las anteriores. Pero no por acumulación, sino porque cada una describe una capa real.
La ciencia política nos enseña que la política tiene tres dimensiones inseparables: La Estructura (las reglas), el Proceso (la partida) y el Resultado (lo que te cambia la vida).
El problema de nuestros países hoy es que hemos convertido todo en proceso y hemos olvidado las reglas y el resultado.
En Venezuela lo vemos con total claridad. Cuando la política se reduce solo a la opción A y a la opción E, deja de ser política y se vuelve dominación. Por eso resuena tanto y con tanta fuerza la frase de nuestra líder María Corina Machado: «En política no todo se vale, hay límites».
Esa frase no es un eslogan. Es la definición más precisa de la Estructura. Sin límites, sin ética, sin Estado de Derecho, no hay política, hay abuso de poder.
Lo mismo nos pasa en España, en Brasil y en USA, aunque con otros síntomas. Cuando la política es solo J y L, el ciudadano se desencanta. Y el desencanto es el primer paso para que entren los autoritarismos.
Como político predictivo, mi trabajo no es adivinar quién gana una elección. Es la K: analizar el tiempo, revisar el pasado, diseñar el presente, pero vivir en tiempo futuro. Y lo que veo en nuestros cuatro países es el mismo patrón.
Por eso, para que se comprenda mejor, les propongo así el necesitamos entender:
Necesitamos entender que sin B, C, D y H -la estrategia, el análisis, la sorpresa y el manejo del tiempo- eres un ingenuo en política. Te comen vivo.
Necesitamos entender que sin E, I y J -alianzas por conveniencias, sumar voluntades y saber enamorar con propuestas- eres un solitario que no gobierna. No llegas a ningún lado solo.
Necesitamos entender que sin F, G y K -conclusión de sueños, rutas para triunfar y visión de futuro- eres un gestor sin alma. Administras, pero no transformas.
Necesitamos entender que sin A y sin L bien entendidos -saber que existe el juego sucio pero no convertirlo en tu única forma de actuar, y no coleccionar partidos por coleccionar- y sobre todo sin LÍMITES, como nos enseñó Venezuela, eres simplemente un peligro para la democracia.
En este periodo electoral, no elija al que mejor hace la jugada. Elija al que mejor entiende las 12 frases y sabe ponerles límite y propósito.
Atentamente,
ROS. Un ciudadano del mundo como tú.

También te podría gustar...

2 Respuestas

  1. Moises Carvalho Nunes dice:

    Saludos Ricardo, tesis interesante sin embargo me permito plantear algunas interrogantes:
    1) cuáles son los límites que permiten distinguir una negociación democrática de una transacción que compromete la soberanía popular?
    2) No son las estrategias las que deben definir los límites de la democracia; son los principios democráticos los que deben determinar cuáles estrategias resultan legítimas.?
    Ricardo, comparto tu reflexión sobre la política como combinación de estrategia, alianzas, visión de futuro y, sobre todo, límites éticos e institucionales. Sin embargo, no basta con saber hacer política; debemos tener absoluta claridad sobre para qué la hacemos y cuáles principios no estamos dispuestos a negociar.
    La política debe servir para que los ciudadanos vuelvan a ser dueños de su República, no para que otros, por muy poderosos o bienintencionados que sean, decidan por ellos.

  2. Gracias por este comentario estimado Moisés. Es exactamente el debate que necesita Noti-América y es el que eleva el nivel. Te respondo con mucho respeto y haciéndote justicia, porque tienes razón en el fondo.

    Has tocado el punto central de mi artículo.

    Te respondo a tus dos interrogantes, que son brillantes, desde la tesis de las 12 frases:

    1) ¿Cuáles son los límites que distinguen una negociación democrática de una transacción que compromete la soberanía popular?

    Ese es el límite entre la letra E y la letra I.

    La E) Alianzas por Conveniencias es una transacción. Yo te doy esto, tú me das aquello. Es legítima en la Politics, en la partida.

    La I) Sumar Voluntades según el Propósito es una negociación democrática. Yo sumo tu voluntad a la mía para un propósito superior que nos trasciende.

    El límite que las distingue son tres candados que mencionaba como Polity – la Estructura – y que comparto plenamente contigo:

    a) El candado del titular: ¿Quién es el dueño del acuerdo? Si el dueño es el ciudadano y el acuerdo puede ser explicado y votado en público, es democrático. Si el dueño es una cúpula y el acuerdo necesita ser ocultado, es una transacción que compromete la soberanía.

    b) El candado de la reversibilidad: En democracia todo se puede renegociar. Una elección, una ley, un pacto. Cuando un acuerdo busca ser irreversible, cuando entrega una institución, un territorio, la justicia o la libertad de forma permanente, ya no es negociación, es entrega de soberanía.

    c) El candado de la Constitución: No todo se negocia. Como bien citas a nuestra líder María Corina Machado, «en política no todo se vale». No se negocian los derechos humanos, no se negocia el derecho del pueblo a elegir y a revocar, no se negocia la justicia.

    Cuando se rompen esos tres candados, ya no estamos en la E, estamos en la A) Un juego de mafiosos.

    2) ¿No son los principios los que deben definir las estrategias y no al revés?

    Tienes toda la razón. Y te la doy completamente. Yo lo planteé mal si se entendió al revés.

    No es la estrategia (B, C, D, H) la que define los límites. Son los principios y los límites los que definen qué estrategias son legítimas (B, C, D, H).

    Es decir: La ética no es una estrategia más. Es el marco que te dice qué estrategias puedes usar.

    Lo explico como asesor político predictivo a mis alumnos: El fin no justifica los medios. Son los medios los que justifican el fin. Si para llegar al poder usas medios que destruyen la República, cuando llegues ya no habrá República que gobernar.

    Coincido 100% con tu cierre y lo suscribo:
    «La política debe servir para que los ciudadanos vuelvan a ser dueños de su República, no para que otros, por muy poderosos o bienintencionados que sean, decidan por ellos.»
    Esa es la diferencia entre la J) Saber enamorar con propuestas y el populismo. Enamorar es devolverle al ciudadano su poder. El populismo es decirle «confía, yo decido por ti».

    Tu comentario enriquece mi tesis. Gracias por obligarme a precisar los límites. Es justamente ese debate ético el que nos va a permitir reconstruir nuestras repúblicas en España, Venezuela, Brasil y USA.

    Seguimos en la lucha, que es de ideas con límites.

    Atentamente,
    Ricardo Ojeda Salazar
    Director de Noti América España

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *