El estrecho de Ormuz punto de presión de Irán para EEUU

NOTI-AMERICA|VENEZUELA

@YlianaDuque

La presión por el control de los precios del petróleo no son el único problema, la guerra podría derivar no sólo en un encarecimiento energético, sino en una dislocación industrial.

Irán limita con la costa norte del estrecho, lo que le otorga una posición física dominante para el control naval y militar, con capacidad de cerrar la ruta de aproximadamente 30 km de ancho.

La combinación —amenaza militar y diplomacia abierta— es la que explica la extrema volatilidad del petróleo.Ruta esencial para la exportación del propio crudo iraní, principalmente hacia China e India.La República Islámica amenazó en varias ocasiones con bloquear el estrecho de Ormuz en caso de acción militar de Estados Unidos en la zona.La red entera de insumos energéticos estaría expuesta a graves variantes de afectación global

La noticia de fondo es que el mercado ya está obligado a evaluar un escenario que hace pocas semanas parecía extremo: que Estados Unidos decida ir contra el nodo que sostiene la exportación energética de Irán.(Foto: EFE)

Irán controla el estrecho de Ormuz, generando suficiente presión en medio de una guerra abierta de parte de Estados Unidos, esto por su ubicación geográfica estratégica, ya que es el único paso marítimo desde el Golfo Pérsico hacia el océano, donde transita más del 20% del petróleo mundial. La herramienta de disuasión geopolítica para exportar su crudo y presionar a potencias occidentales, bloqueando o permitiendo el paso a discreción en un punto vital para la economía global.

Este miércoles, se produjo una baja del crudo lo que refleja descompresión estructural. Demuestra además que el mercado sigue operando bajo la hipótesis de que todavía existe una ventana diplomática.

Trump aseguró que hay conversaciones en curso y que ve margen para un entendimiento; en paralelo, medios estadounidenses y financieros reportaron que Washington trasladó a Irán una propuesta de 15 puntos para intentar cerrar la guerra. Esa combinación —amenaza militar y diplomacia abierta— es la que explica la extrema volatilidad del petróleo.

Estrecho de Ormuz

El estrecho de Ormuz, que une el golfo Árabo-Pérsico con el golfo de Omán, está situado entre Irán y el Sultanato de Omán. Es especialmente vulnerable debido a su estrecha ancho, de unos 50 km, y a su baja profundidad, que no supera los 60 metros. El estrecho es crucial porque conecta a los principales productores de petróleo de Oriente Medio (Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait y EAU) con los mercados de Asia, Europa y América del Norte.

Irán al controlar la salida de más de una quinta parte de los hidrocarburos mundiales, utiliza el estrecho para influir en los precios mundiales del petróleo, como respuesta de «máxima presión» ante sanciones o conflictos con Estados Unidos e Israel.

Irán mantiene una postura de que, si sus propias exportaciones se ven amenazadas, puede bloquear el estrecho, afectando la seguridad energética global.

Tiene numerosas islas desiertas o poco habitadas, pero de gran importancia estratégica: las islas iraníes de Ormuz y las de Qeshm y Larek, frente a la costa iraní de Bandar Abbás. La costa omaní, la península de Musandam, forma un ángulo que apunta hacia Irán, separado del sultanato por tierras pertenecientes a Emiratos Árabes Unidos.

Frente a la costa emiratí, las tres «islas estratégicas» –Tumb Mayor, Tumb Menor y Abu Musa— forman un puesto de observación de todas las costas de los Estados del golfo Pérsico: Emiratos, Catar, Baréin, Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Irán y Omán. Irán las ocupa desde 1971, después de que las fuerzas británicas abandonaran la región.

Petróleo en zona crítica: mercados atentos a Kharg, corazón energético de Irán

En 2022, unos 21 millones de barriles de crudo circularon por él a diario, según la Administración de Información Energética estadounidense (EIA). Esto representaba alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo crudo.

Mientras el conflicto Israel-Irán alcanza nuevas alturas, una antigua amenaza vuelve a atormentar a los mercados: la de el cierre del Estrecho de Ormuz. Este estrecho brazo de mar en el Golfo Pérsico, encajado entre Irán al norte y los Emiratos Árabes Unidos y Omán al sur, es mucho más que un simple paso marítimo. Es la aorta de la economía energética mundial. Y en un contexto de ataques aéreos, amenazas militares e incertidumbres diplomáticas, su vulnerabilidad podría convertirse en el desencadenante de un shock global del petróleo. (Ghiles Guezout-FXStreet)

Allí, se concentran las exportaciones de energía de países clave del Golfo Pérsico como Arabia Saudita, los Emiratos, Irak, Kuwait y, por supuesto, Irán. Siendo además el punto de tránsito para casi toda la capacidad de producción de emergencia del mundo, lo que convierte a este estrecho en un nodo estratégico crítico para la estabilidad de los precios de la energía.

Los taques de EE.UU. a Irán, la amenaza de cierre de Ormuz se intensifica y China se ve arrastrada a la crisis

El espectro de un cierre del Estrecho de Ormuz ya no es meramente una hipótesis teórica. Durante el fin de semana, el parlamento iraní aprobó oficialmente un plan para bloquear el estratégico Estrecho de Ormuz, según la televisión estatal Press TV, como informó la BBC.

Si bien la decisión final recae en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, dominado por los Guardianes de la Revolución y el Líder Supremo Ali Khamenei, este anuncio marca un importante punto de inflexión en la escalada regional.

La respuesta estadounidense fue rápida. El Secretario de Estado Marco Rubio instó públicamente a China a utilizar su influencia sobre Teherán para prevenir un cierre del Estrecho.

«Animo al gobierno chino en Pekín a que les llame al respecto, porque dependen en gran medida de los Estrechos de Ormuz para su petróleo,» dijo Rubio en una entrevista en Fox News, según CNBC. «Dañaría mucho más las economías de otros países que la nuestra. Sería, creo, una escalada masiva que merecería una respuesta, no solo de nosotros, sino de otros también,» agregó Rubio.

Esto se produce luego de una serie de ataques estadounidenses contra los sitios nucleares iraníes de Fordo, Natanz e Isfahan, como parte de la Operación Martillo de Medianoche. Washington afirma haber «neutralizado» la capacidad nuclear de Irán, mientras que Teherán habla de «daños menores» pero dice que «se reserva todas las opciones para defender su soberanía».

Petróleo en Zona Crítica

El petróleo volvió a dar este miércoles una señal que, leída superficialmente, podría parecer tranquilizadora: el Brent retrocedió con fuerza y volvió a moverse por debajo del umbral psicológico de los US$100, mientras el mercado interpretaba que la Casa Blanca todavía no había cerrado la puerta a una salida negociada con Irán.

Si Washington decide avanzar sobre la infraestructura que todavía mantiene exportando a Irán, el conflicto dejaría de ser solo una crisis geopolítica para convertirse en un shock de oferta de alcance mundial.
El verdadero punto de inflexión que miran traders, refinadores, aseguradoras marítimas y gobiernos.

La isla de Kharg principal nodo exportador del petróleo iraní

Reportes internacionales coinciden en que un 90% de las exportaciones de crudo de Irán pasan por allí, lo que convierte a ese enclave en una pieza crítica no solo para Teherán, sino también para la estabilidad del suministro regional.

Apareció en el radar militar del conflicto: Estados Unidos atacó objetivos militares en la isla, pero evitó impactar de lleno sobre las instalaciones petroleras. Esa distinción es crucial: significa que Washington rozó el corazón energético iraní, pero todavía no lo apagó.

Esa diferencia es exactamente la que hoy sostiene la oscilación del mercado entre una crisis severa y un shock mayor. Mientras Kharg siga funcionando, Irán conserva capacidad de exportación, flujo de caja y presencia efectiva en el mercado. Si ese nodo deja de operar, la discusión cambia de inmediato. Ya no se trataría de una guerra que convive con el comercio petrolero, sino de una guerra que empieza a estrangularlo.

Trump con un doble juego…una señal compleja para los mercados que no viene solo de Irán, sino del propio «Trump».

El presidente estadounidense juega en simultáneo: uno de coerción máxima y otro de negociación pública. En el primero, mantiene la amenaza sobre la infraestructura energética iraní y preserva capacidad militar adicional en la zona; en el segundo, insiste en que todavía hay interlocutores válidos y en que una salida negociada sigue siendo posible.
Con esto surge la pregunta: si la diplomacia es una vía real de salida o una pausa táctica antes de un salto mayor sobre infraestructura crítica.

CONSECUENCIAS POSTERIORES

El problema no termina en el petróleo. El conflicto empieza a adquirir una dimensión más seria para la economía global. Lo que se está tensionando: es una red entera de insumos energéticos, industriales y logísticos que atraviesan el Golfo y alimentan cadenas productivas en Asia, Europa y mercados emergentes.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió este mes que las condiciones del mercado petrolero se deterioraron rápidamente y que los riesgos para la seguridad de suministro son “significativos y crecientes”, al punto de activar una liberación extraordinaria de reservas de emergencia.

La presión sobre fertilizantes, amoníaco, urea, petroquímicos, plásticos, combustible aéreo y transporte marítimo empezó a instalar una idea mucho más profunda: que la guerra podría derivar no solo en un encarecimiento energético, sino en una dislocación industrial.

Y ese es el punto en el que la crisis deja de ser solo petrolera. En ese escenario, la discusión deja de ser cuánto sube el barril y pasa a ser qué sectores productivos podrían empezar a resentirse si el Golfo entra en una fase de disfunción prolongada.

Por eso, la noticia de fondo hoy no es únicamente que el Brent haya caído ni que Trump insista en que todavía negocia.

Ese escenario todavía no es un hecho. Pero dejó de ser impensable. Y cuando una hipótesis de ese calibre entra en la lógica de los mercados, el sistema deja de reaccionar solo a la guerra. Empieza a reaccionar al posible rediseño del mapa energético global.

Fuente: revistaeyn.com/centroamericaymundo

Yliana Duque

Ejercer el periodismo requiere de pasión y conocimiento en investigación de campo. Siempre en la búsqueda de la verdad para aportar claridad y poder discernir sobre el hecho noticioso. Egresada de la Universidad de los Andes. Maestria en Relaciones Internacionales (UCV). Diplomado de Educación Superior (Universidad Experimental LIbertador (UPEL), y Educación superior a distancia (UFT). Estudios de Locución- Actuación-Publicidad y Mercadeo, Redes. Subdirectora de relaciones públicas de la Asamablea Legislativa del Estado Sucre(1995)-Periodista de TELESOL,Telecaribe (Sucre). Jefe de Prensa de la Gobernación del Estado Amazonas(1997). Periodista Comandancia General del Ejército, Fuerte Tiuna (1996). Lider de Proyectos en educación Superior en la Universidad Fermín Toro (UFT) (2000). Docente Universitario UFT (2002-2007)-Docente de Educación Superior a Distancia -titulado. Periodista Diario El Informador. Periodista en Apoyo Aéreo de la Guardia Nacional, Aeropuerto Jacinto Lara. www.Noti-america.com (Venezuela)

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