Testimonio: Mi Experiencia con la Crisis en Venezuela, la Detención de Nicolás Maduro y mi Visión del Futuro desde Estados Unidos
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Testimonio: Mi Experiencia con la Crisis en Venezuela, la Detención de Nicolás Maduro y mi Visión del Futuro desde Estados Unidos
Como venezolano que huyó de mi país en 2021, he vivido en carne propia el declive de una nación que alguna vez fue próspera. Vivo en Estados Unidos desde entonces, y desde aquí he seguido con una mezcla de dolor, esperanza y cautela los eventos recientes, incluyendo la detención de Maduro el 3 de enero de 2026. Quiero compartir este testimonio no como un experto, sino como alguien que ha perdido familia, amigos y un pedazo de su identidad en esta tragedia. Mi nombre es José Rafael Cordero Sánchez o cualquier otro de los millones de venezolanos en la diáspora; esta es mi verdad, inspirada en las experiencias compartidas por muchos como yo.
El Camino al Exilio: Cómo lo He Vivido
Llegué en diciembre de 2021 a Estados Unidos buscando un futuro que en Venezuela se evaporaba día a día. Bajo Maduro, vi cómo la economía colapsaba: la hiperinflación hacía que un salario no alcanzara ni para una semana de comida, y las protestas pacíficas eran respondidas con represión brutal. Miles murieron en las calles, decenas de miles fueron encarcelados como presos políticos solo por disentir. En 2024, con un 70% de votos a favor de la oposición, Maduro se declaró ganador de nuevo. No era democracia; era una farsa.
millones de venezolanos huyeron, dejando atrás ciudades envejecidas y familias rotas. En Venezuela, millones dependían de una caja de comida del gobierno –arroz, pasta, aceite, a veces caducado– que llegaba irregularmente y se usaba como chantaje: “Si el régimen cae, esto se acaba”. Era psicología de rehenes, no lealtad genuina. Mientras tanto, el país estaba ocupado por influencias extranjeras: Irán, China, Cuba, Rusia, usando Venezuela como base para narcotráfico, terrorismo y como punto estratégico en América.
Desde EE.UU., he trabajado duro, enviado remesas a los que quedaron atrás.
La Detención de Maduro: Un Golpe de Esperanza Mezclada con Temor
El 3 de enero de 2026, a las 2:01 a.m. en Caracas, fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Maduro y su esposa Cilia Flores en Fuerte Tiuna, en una operación llamada “Determinación Absoluta” que duró 40 minutos. Fueron trasladados al USS Iwo Jima y llevados a Nueva York. Maduro apareció en corte el 5 de enero, declarándose no culpable de cargos como narcoterrorismo y violaciones a derechos humanos, alegando ser un “prisionero de guerra”. Fotos virales lo mostraron vendado y con auriculares, un símbolo de humillación que generó memes y celebraciones en la oposición.
Desde EE.UU., mi reacción inicial fue alivio puro. ¡Por fin! Maduro no era reconocido como presidente legítimo por muchos países, incluido EE.UU., que respaldaba a Edmundo González tras las elecciones fraudulentas de 2024. Venezolanos en Caracas y en el exilio celebraron en las calles, con emociones mixtas: alegría por su salida, pero preocupación por el caos inmediato y el rol de EE.UU.
“Maduro se fue, pero ¿qué viene ahora? ¿Ocupación estadounidense?”
No soy ingenuo: sé que EE.UU. tiene intereses en petróleo, minerales y geopolítica. Críticos internacionales lo llaman “secuestro” o violación de soberanía, y aliados como China lo condenan. Pero para mí, que he visto el sufrimiento, esto es un riesgo necesario por la esperanza. Maduro no era un conservador social genuino; era un tirano que usaba el poder para enriquecer a unos pocos mientras el pueblo se moría de hambre.
Mi Punto de Vista sobre el Futuro de Venezuela
Desde EE.UU., veo un futuro incierto pero con potencial. Sin Maduro, Venezuela podría recuperar su soberanía real, no la falsa bajo influencias extranjeras. Imagino elecciones libres, reconstrucción económica y el regreso de millones de exiliados. Podríamos volver a ser un país próspero, conectado al mundo, donde el tiempo no se siente roto.
Sin embargo, hay riesgos: ¿EE.UU. se quedará como ocupante? ¿Habrá crackdowns del ejército residual? ¿O vendrán empresas petroleras a explotar sin beneficio para el pueblo? Mi esperanza es que esto sea un punto de inflexión hacia la democracia, no un nuevo colonialismo. Apoyo una transición pacífica, con apoyo internacional pero sin imposiciones.
A los estadounidenses: entiendan que nuestra celebración no es por intervención extranjera, sino por el fin de un sufrimiento que nos obligó a aceptar riesgos por esperanza. ¡Viva Venezuela libre! Si estás en la diáspora, comparte tu historia; juntos podemos soñar con un regreso.
