El economista Luis Oliveros advirtió que, si se regresa a un esquema severo de sanciones, el gobierno venezolano tendría un severo problema de flujo de caja y dificultades para mantener el nivel actual de producción petrolera.

NOTI-AMERICA VENEZUELA

El economista Luis Oliveros advirtió que, si se regresa a un esquema severo de sanciones, el gobierno venezolano tendría un severo problema de flujo de caja y dificultades para mantener el nivel actual de producción petrolera.

Las sanciones petroleras de Estados Unidos contra Venezuela, pese a que fueron reanudadas en abril, están bajo una suerte de alivio que permite a empresas extranjeras operar en el país, aunque con limitaciones e incertidumbre sobre lo que pueda hacer Washington ante la crisis desatada tras la controvertida reelección de Nicolás Maduro, advierten expertos.

Hasta hace un año pesaba sobre Venezuela un esquema de sanciones «fuertes» que fue flexibilizado el 18 de octubre de 2023 como incentivo para la celebración de unas presidenciales libres y competitivas, pero vencido el plazo de seis meses fijado por EE.UU., con posibilidad de prórroga, el alivio fue revertido parcialmente, al considerar que Maduro incumplió su compromiso.

Desde entonces, según dijo a EFE el economista Luis Oliveros, se pasó a un esquema de licencias individuales otorgadas, mediante el que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) «estudia las peticiones» para «poder operar en Venezuela, pero siempre con límites» y «cierta incertidumbre», pues esas autorizaciones -advirtió- son «revisadas mensualmente» y «pueden ser paralizadas».

«Dependiendo de lo que esté pasando en Venezuela, ellos pueden decidir parar la licencia a (la estadounidense) Chevron, por ejemplo», explicó.

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