Un cambio de look o un cambio de etapa?. Por Cecilia Alvarez

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Un cambio de look o un cambio de etapa?. Por Cecilia Alvarez
Del corte que elegí a los 25 al pelo largo y rubio que me pidió mi hija: una historia sobre la libertad de jugar con nuestra imagen y dejar que acompañe las distintas etapas de la vida.

A los 25 años me levanté un día y sentí que mi pelo ya no me representaba. Lo llevaba por debajo de los hombros, con mechas rubias. Fui a la peluquería y me hice aquel corte que había vuelto icónico Miley Cyrus: bien corto a los costados y con más largo arriba.
Nunca fui de preocuparme demasiado por el pelo. Siempre tuve presente algo sencillo: volvería a crecer. Esa idea me dio libertad para jugar, cambiar de color, variar los cortes y hacer que los diferentes looks acompañaran mis distintas etapas.
No estaba eligiendo cómo iba a verme para siempre. Era lo que quería en ese momento. Después vinieron otras versiones: lo tuve completamente rubio, después negro, fui variando los cortes, pero durante años seguí eligiéndolo corto. Había lugar para cambiar incluso dentro de ese mismo largo.
Hoy vuelvo a encontrarme con el pelo largo y rubio. Y esta vez, la idea empezó con mi hija.
Esperanza vio una foto mía de otra época y quedó fascinada. Le gustó tanto cómo me veía con el pelo largo y rubio que me pidió que volviera a llevarlo así. Y acá estoy, complaciéndola, pero descubriendo también que esa imagen me representa en esta nueva etapa.
Su entusiasmo fue el impulso. El gusto por el resultado también es mío.

La libertad de probar
Cuando hablamos de un cambio de look, muchas veces aparece la idea de una ruptura, una crisis o un nuevo comienzo. Sin embargo, no todos los cambios necesitan una explicación tan grande. A veces hay curiosidad, ganas de jugar o un corte que nos encanta y queremos probar.
En mi caso, saber que el pelo volvería a crecer hacía que la decisión se sintiera menos definitiva. Podía disfrutar de una elección sin pedirle que me representara durante toda la vida. Si más adelante quería otra cosa, habría espacio para volver a cambiar.

Eso no significa que todas tengamos que vivirlo de la misma manera. Para alguien que lleva años con el mismo largo, cortar unos centímetros puede ser una decisión importante. Otra persona puede pasar del rubio al negro sin pensarlo demasiado. Cada una tiene su relación con su imagen, sus tiempos y sus preferencias.
Por eso, más que medir qué tan grande es un cambio desde afuera, me interesa pensar cuánto tiene que ver con quien lo elige. Un corte muy corto puede sentirse completamente natural para una mujer, mientras que un pequeño cambio de tono puede ser suficiente para que otra se vea distinta.
La belleza también tiene ese espacio de exploración. Podemos probar algo, disfrutarlo durante un tiempo y después elegir otra cosa. No hace falta convertir cada elección en una definición permanente de quiénes somos.

Volver a un look con otra mirada
Mirar fotos de distintas épocas permite reconocer cuánto fue cambiando nuestra imagen. Un largo, un flequillo o un color quedan asociados a momentos de nuestra vida. Pero recuperar alguno de esos estilos no significa necesariamente querer volver a ser la persona de entonces.
Eso es lo que encuentro interesante de mi regreso al pelo largo. La referencia estaba en una foto del pasado, pero el deseo de probar apareció en el presente, a través de Esperanza. Ella vio una versión mía que le encantó y quiso verme así otra vez.
Su pedido abrió una posibilidad que terminé haciendo propia. Hoy disfruto de este pelo porque también me gusta a mí y porque siento que acompaña esta etapa. Hay algo muy lindo en compartir esa elección con ella sin dejar de reconocerme en el resultado.
Una foto puede inspirarnos, aunque nuestra relación con esa imagen haya cambiado. Quizás hoy nos guste llevar el mismo color con otro corte, o recuperar un largo con una forma distinta de peinarlo. La referencia puede ser la misma; la elección actual tiene su propio sentido.

El lugar del profesional
Hace dos años me atiendo con Javier Muñoz en su suite de Coral Gables. Cada vez me gusta más el resultado y hoy disfruto de este balayage como parte de mi regreso al largo y al rubio.
Esa experiencia me lleva a pensar en el lugar que tiene el acompañamiento profesional cuando queremos cambiar. Llevar una foto puede ayudar a explicar lo que nos gusta. Después hace falta conversar sobre cómo adaptar esa idea, qué posibilidades hay y qué cuidados va a requerir.
Además del resultado al salir de la peluquería, está la vida cotidiana. ¿Cuánto tiempo queremos dedicarle al peinado? ¿Con qué frecuencia podemos volver al salón? ¿Preferimos algo que podamos resolver fácilmente en casa? Son preguntas concretas que ayudan a elegir con más información.

En las uñas sucede algo parecido. Podemos enamorarnos de una imagen, pero también necesitamos pensar cómo convivirá ese diseño con nuestras manos y nuestras actividades. El largo, la forma y el color se disfrutan más cuando la elección tiene en cuenta a la persona que los va a llevar.
El criterio profesional aporta opciones y ayuda a comprenderlas. Escuchar qué quiere la persona, qué le gusta y qué espera del cambio es parte de ese trabajo. La técnica y la conversación tienen que encontrarse para que el resultado se sienta propio.
¿Qué puede cambiar un look?
Un cambio de imagen puede darnos placer, despertar curiosidad y permitirnos jugar con una versión diferente de nosotras. No necesita resolver algo más para tener valor. Disfrutar de cómo nos vemos ya puede ser una razón suficiente.
Al mismo tiempo, conviene no cargarlo de expectativas que no le corresponden. Un corte o un color no pueden solucionar todo lo que nos incomoda en la vida. Pueden acompañar un momento, expresar una preferencia o ser, simplemente, algo que teníamos ganas de hacer.
A los 25, elegí cortarme el pelo porque ya no me sentía representada por cómo lo llevaba. Hoy elijo disfrutarlo largo y rubio, después del pedido de mi hija y porque también me encuentro en esta imagen. Las dos decisiones tienen lugar en mi historia.
No sé cuánto tiempo voy a conservar este look. Tampoco siento que tenga que decidirlo ahora. Por el momento, disfruto del resultado, del entusiasmo de Esperanza y de reconocerme en esta nueva etapa.
Ella quería verme como en la foto. Yo estoy descubriendo cuánto me gusta verme así ahora.
Cecilia Alvarez
Luxury Nail Artist · educadora · autora · empresaria
www.ceciliaralvarez.com | @ceci.alvarez19



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