¿Hacer ejercicio con dolor crónico ayuda o hace daño? Esto es lo que dice la ciencia

NOTI-AMERICA.COM | MÉXICO

¿Qué es el dolor crónico?

De acuerdo con la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), se considera crónico el dolor que persiste o reaparece durante más de tres meses. A diferencia del dolor agudo, que suele relacionarse con una lesión reciente, puede continuar incluso cuando el problema inicial ya se resolvió.

Sus causas son diversas y pueden incluir artritis, fibromialgia, lesiones, dolor lumbar persistente o alteraciones nerviosas. Además, no siempre se manifiesta de la misma manera: algunas personas experimentan molestias constantes, mientras que otras atraviesan periodos de dolor más intenso.

El impacto tampoco se limita al cuerpo. Dormir mal, tener dificultades para realizar actividades cotidianas o reducir las salidas con amigos puede afectar el bienestar general. Por eso, el tratamiento debe considerar tanto la causa del dolor como la manera en que interfiere con la vida diaria.

¿Hacer ejercicio ayuda al dolor crónico?

Sí, puede ayudar, aunque los resultados dependen de la condición y del tipo de actividad. La OMS incluye el ejercicio estructurado entre las intervenciones que pueden ofrecerse para tratar el dolor lumbar crónico primario, preferentemente como parte de un abordaje integral.

El movimiento adaptado puede mejorar la movilidad, fortalecer los músculos y facilitar actividades como caminar, subir escaleras o permanecer de pie durante más tiempo. También puede favorecer el descanso y el estado de ánimo, aspectos que suelen verse afectados cuando el dolor se prolonga.

Eso no significa que cualquier rutina funcione para todas las personas. Aumentar la intensidad demasiado rápido, insistir en movimientos que agravan las molestias o ignorar la fatiga puede empeorar los síntomas.

Hacer ejercicio no consiste en aguantar el dolor, sino en encontrar una actividad que permita avanzar sin sobrecargar el cuerpo.

Cómo hacer ejercicio con dolor crónico?

Lo primero es consultar con un profesional de salud que conozca la causa del dolor y pueda recomendar actividades adecuadas. Un fisioterapeuta también puede ayudar a diseñar una rutina según la movilidad, la fuerza y las limitaciones de cada persona.

Para empezar, algunas opciones que pueden considerarse, dependiendo del diagnóstico, son:

  • Caminar: comenzar con recorridos cortos y a un ritmo cómodo.
  • Ejercicios acuáticos: aprovechar el agua para facilitar el movimiento.
  • Bicicleta estática: trabajar la resistencia con poco impacto.
  • Ejercicios suaves de movilidad y fuerza: mejorar la funcionalidad de manera progresiva.

La regularidad importa más que intentar completar una sesión exigente desde el primer día. Conviene comenzar con poco tiempo, aumentar la actividad gradualmente y ajustar la rutina durante los periodos de mayor dolor.

También es importante reconocer las señales de alarma. Si aparece dolor intenso o punzante, mareo, debilidad inusual o un empeoramiento importante de los síntomas, hay que detenerse y consultar. Si las molestias persisten después del ejercicio, es necesario revisar el plan con un profesional.

Vivir con dolor crónico no significa renunciar al movimiento, pero tampoco obliga a ejercitarse a toda costa. El objetivo es encontrar una manera segura y sostenible de recuperar movilidad y funcionalidad, con un plan individualizado y sin convertir cada entrenamiento en una prueba de resistencia.

Maria Valentina Noguera Medina

Periodista - noti-america - Promar Community Manager - Talento Plus Diseñadora/ creadora de contenido...

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