EL ARTE DE ELEGIRSE POR: Dra. Abog. Estefany Vásquez Rojas
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EL ARTE DE ELEGIRSE
POR: Dra. Abog. Estefany Vásquez Rojas
A lo largo de muchos años, la historia determinaba que la mujer ideal estaba ligada a la capacidad para agradar, mantener y solucionar. Nos enseñaron a ser la amiga leal, la compañera comprensiva, la trabajadora ideal y la hija modelo. Sin embargo, las mujeres están descubriendo una verdad que es tan radical como liberadora; pues en ocasiones, el gesto más valiente que puedes hacer es decepcionar a los demás para dejar de decepcionarte a ti misma.
Elegirse a una misma ya no es simplemente un eslogan de autoayuda; es una actitud de supervivencia y autenticidad. Implica aprender a decir un «no» firme y sin sentir culpa, así como tener el valor de dejar atrás relaciones, empleos y expectativas que, simplemente, ya no reflejan quiénes somos.
El poder subversivo del «No» radica en el hecho de que decir «Sí» cuando nuestro cuerpo y nuestra mente gritan «No» es un acto silencioso de traición personal. Hemos sido condicionados a ser complacientes, a suavizar los bordes de nuestras personalidades, y a evitar conflictos a cualquier precio.
Pero el precio de esa paz artificial es demasiado alto. Aprender a decir «no» implica deshacer toda una vida de condicionamiento. Significa darse cuenta de que tu tiempo, energía y paz mental son activos limitados e increíblemente valiosos.
Elegirse comienza con pequeños detalles; rechazar una invitación a un evento que te drena, no responder a un correo electrónico de trabajo en una tarde de domingo, o negarse a participar en una dinámica familiar tóxica. «No» es una oración completa. No necesita justificación y no pide disculpas; es el límite donde termina el mundo de los demás y comienza tu propio santuario. Soltar relaciones que ya no te suman, es el inicio del proceso de tu evolución.
Sin embargo, a menudo nos mantenemos en relaciones románticas o platónicas simplemente por hábito, nostalgia o miedo de estar sola. Elegirse significa mirar alrededor con honestidad y determinar si las personas que caminan a tu lado incrementan tu luz, pues recuerda que dejar una relación que ya no se ajusta a la mujer en la que te has convertido no es un fracaso; es un acto de coherencia.
En ocasiones, soltar no implica un gran drama ni una confrontación dañina; simplemente consiste en dejar de regar una planta que hace tiempo dejó de florecer. Es aceptar que algunas personas nos acompañan durante capítulos específicos de nuestra vida, pero no tienen por qué ser parte de la historia completa.
Se nos vendió el mito de que el éxito profesional debía ser nuestro principal indicador de valor, y muchas mujeres construyeron carreras brillantes que se ven perfectas, pero que se sienten vacías en la realidad.
Uno de los pasos más aterradores, pero gratificantes, es dejar un trabajo que te drena la vida. Las mujeres que se escogen a sí mismas están redefiniendo el concepto de éxito. Ya no es solo una cuestión de salario, puesto o prestigio social; ahora también importa la flexibilidad, la concordancia de valores y la salud mental.
Dejar atrás un entorno laboral tóxico, o una carrera que elegiste a los 20 años pero que a los 30 o 40 ya no resuena contigo, es reafirmar que no eres un currículum andante. Eres un ser humano con derecho a cambiar de opinión. Despedir a la mujer que esperaban que fueras Quizás el abandono más profundo de todos sea el de las expectativas ajenas.
Recuerda que no eres un currículum andante, deja atrás ese ambiente laboral tóxico o aquella carrera que elegiste a los 20 años, pero que ya no resuena contigo a los 30 o 40. Eres un ser mujer valiosa con la libertad de cambiar de criterio cuando lo creas conveniente.
La presión social que recae sobre las mujeres es muy pesada, pues hay que ser exitosa, pero también accesible; permanecer joven, pero envejecer con elegancia; ser independiente, pero construir una familia tradicional. La liberación real sucede cuando optas por deshacerte de la versión idealizada que tus padres, tu pareja o la sociedad han creado para ti.
Elegirse a una misma es aceptar que no le gustarás a todo el mundo. Habrá personas que te llamen egoísta, distante o «excesivamente exigente». Pero ese es el precio que se paga por la libertad. Lo que queda cuando dejas caer la máscara de las expectativas es tu esencia auténtica.
Las mujeres que se eligen no son seres sobrenaturales sin miedo; al contrario, tienen incertidumbres, experimentan ansiedad ante la incertidumbre y, en ocasiones, lloran por lo que han dejado atrás. Pero saben que es mucho mejor el dolor de crecer que el dolor de permanecer atrapada en un espacio donde ya no hay lugar.
Para reescribir tu historia, se necesita valentía; pues consiste en abrazarte, observarte en el espejo y hacerte la promesa más importante de tu existencia: No importa quién se marche o qué estructura se venga abajo, yo me quedo conmigo.
Finalmente, no olvides que al final del día, la relación más larga, compleja y esencial que sostendrás a lo largo de toda tu vida es aquella contigo misma. Y ya es tiempo de que le concedas el lugar que merece.



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