LA INSEGURIDAD CIUDADANA QUE VIVIMOS EN PERÚ
NOTI-AMÉRICA PERÚ
Por César Ortiz Anderson
El problema de la inseguridad ciudadana es analizado todos los días en nuestra nación.
Para empezar, desde APROSEC sostenemos que debe considerarse implementar un acuerdo político y social, frente a la inseguridad ciudadana que estamos viviendo en el país, un pacto que ponga en marcha y optimice el empleo de los valores y recursos logísticos disponibles, debemos sincerar que carecemos de líderes que puedan abanderar un trabajo integral y articulado. Hoy no solo están en riesgo los bienes y patrimonio de los ciudadanos, también su integridad física y la propia vida.
El año pasado fueron asesinadas más de 2.100 personas, muchos de ellos en la modalidad del sicariato. Los delitos de alto impacto continúan incrementándose a vista y paciencia de las autoridades. La población llegó al hartazgo ante este fenómeno, que brotó con todo luego de la pandemia. Lamentablemente este gobierno no tiene la voluntad política para sentar las bases de una clara política de Estado antidelito. Pareciera que el caos y miedo de alguna manera le conviene para tener distraídos a los ciudadanos y parte de la prensa.
Ante las acusaciones por casos de corrupción, como analista de seguridad me pareció oportuno publicar parte de la propuesta realizada por el consultor español en seguridad pública y privada Manuel Sánchez Gómez-Merelo, que nos lleva a la reflexión que nos espera en materia de seguridad ciudadana para este año 2025: “Hoy vivimos en un mundo donde las amenazas a la seguridad ciudadana evolucionan a diario, riesgos que se acrecientan ante una serie de modalidades delictivas y con el accionar de grupos criminales organizados, que luego de la pandemia salieron con mucha más violencia, poniendo en riesgo no solo los bienes y patrimonio de las personas, sino también su integridad física y sus propias vidas. Hoy se percibe mucho más la violencia en nuestras calles, el miedo de ser la próxima víctima de una serie de modalidades delictivas se apoderó de la mayoría de las personas. Nuestra calidad de vida está alterada. Ante ello, proteger de manera adecuada a las personas se ha convertido en un reto, no olvidemos que la seguridad ciudadana es un requisito fundamental para el desarrollo; es, además, el pilar sobre el que construimos nuestras libertades, ante ello para ver de manera holística este fenómeno de la inseguridad; se necesita tener un enfoque integrado, combinando visión global y acción local”.
Como sociedad, “tenemos la obligación de exigir estrategias claras, recursos suficientes, pero sobre todo la voluntad política de transformar nuestra cultura de seguridad integral, en un motor de bienestar, hoy necesitamos de un cambio con urgencia para potenciar nuestra calidad de vida tan venida a menos; un alto porcentaje de ciudadanos temen ser la próxima víctima del hampa; ellos se sienten empoderados con decisiones absurdas que los hacen cada vez más impunes, situaciones que se dan desde el Ejecutivo y también Legislativo, son muchas las misiones que tiene encomendadas el Estado, pero ninguna más básica ni más noble que garantizar la seguridad de la sociedad, protegiendo sus derechos y libertades así salvaguardando su bienestar, un adecuada seguridad ciudadana es la condición necesaria para apuntalar nuestra forma de vida, es una necesidad básica para todos los ciudadanos y un bien colectivo que es exigido y reconocido, señalo además que esta seguridad ciudadana que hoy vivimos está atentando también contra intereses nacionales como lo son el turismo y la inversión extranjera y nacional.
Es claro que combatir adecuadamente la inseguridad ciudadana y garantizarla es tarea del Estado y sus fuerzas policiales, además de las instituciones de seguridad, que nunca han de disponer de manera adecuada enfrentarlos a pesar de riesgos y amenazas. Es imperante disponer de diseños y estrategias que sean eficientes y eficaces dentro de su competencia: es una realidad la necesidad de servicios públicos de calidad.
Finalmente, hay que transmitir a la ciudadanía una seguridad con enfoque de más a menos, al de país, comunidades, a la ciudad hasta llegar al barrio. Ya dejemos de una vez por todas la idea de que la seguridad ciudadana continúe siendo ‘tarea de todos… pero responsabilidad de nadie’, y ello es lo que está ocurriendo”.