{"id":15205,"date":"2019-11-18T12:37:51","date_gmt":"2019-11-18T12:37:51","guid":{"rendered":"http:\/\/noti-america.com\/site\/us-tn\/?p=15205"},"modified":"2019-11-18T12:37:51","modified_gmt":"2019-11-18T12:37:51","slug":"migrantes-devueltos-por-eeuu-el-nuevo-botin-de-los-carteles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noti-america.com\/site\/georgia\/2019\/11\/18\/migrantes-devueltos-por-eeuu-el-nuevo-botin-de-los-carteles\/","title":{"rendered":"Migrantes devueltos por EEUU, el nuevo bot\u00edn de los carteles"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">Los narcos de Nuevo Laredo tienen muy claro lo que buscan cuando salen en busca de presas: hombres y mujeres sin cordones en los zapatos.<\/span><\/h3>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><\/h5>\n<div class=\"iconos_1\">\n<div class=\"red_icon gral ico_co\">\n<div class=\"comentar_web\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<figure class=\"foto_prin\"><img decoding=\"async\" class=\"kalooga_28409\" src=\"https:\/\/www.panorama.com.ve\/__export\/1574003662969\/sites\/panorama\/img\/2019\/11\/17\/1000.jpeg_4411917.jpeg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"color: #000000;\">Denunciar o investigar en un estado considerado por la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos como una gran \u201czona de silencio\u201d puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. AP<\/span><\/em><\/h5>\n<div class=\"cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000080;\">Fuente: https:\/\/www.panorama.com.ve<\/span><\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<h3><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><em>Esos pies dicen mucho de sus due\u00f1os. Son la prueba de que entraron a Estados Unidos para pedir asilo, pero lo \u00fanico que lograron fue estar detenidos unos d\u00edas, cuando les quitaron los cordones por cuestiones de seguridad, antes de ser tirados de vuelta en la boca del lobo, en el violento estado de Tamaulipas.<\/em><\/h3>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4>En a\u00f1os anteriores, los migrantes pasaban con rapidez por esta tierra de carteles. Ahora, con las nuevas pol\u00edticas migratorias de Donald Trump, se quedan ah\u00ed durante meses mientras esperan sus citas en las cortes estadounidenses, varados en las fauces del crimen organizado.<\/h4>\n<h4>Sus historias hablan de robos, de extorsiones por parte de criminales o funcionarios corruptos, de secuestros&#8230; Narran c\u00f3mo las \u00fanicas opciones con las que se enfrentan son pagar para cruzar de manera ilegal a Estados Unidos, aunque sus planes no sean esos, o simplemente para que los dejen libres.<\/h4>\n<h4>A veces escapan de un grupo para caer en las manos de otro o puede que sean ellos mismos los que, en medio de la desesperaci\u00f3n, buscan de nuevo a los traficantes con tal de hallar cualquier salida que no implique regresar a los pa\u00edses de los que huyeron.<\/h4>\n<h4>Pero, en ocasiones, ni as\u00ed salen del limbo.<\/h4>\n<h4><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.panorama.com.ve\/export\/sites\/panorama\/img\/2019\/11\/17\/image_1.png_231334169.png\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"666\" \/><\/h4>\n<h4>Una contadora hondure\u00f1a de 32 a\u00f1os que viaja con su hija lo sabe bien. Lleva cuatro meses atrapada en un c\u00edrculo vicioso de cruces y devoluciones legales e ilegales entre los dos pa\u00edses que s\u00f3lo han hecho crecer sus deudas y su desesperanza. \u201cSomos una minita de oro para el crimen\u201d, lamenta resignada desde la ciudad de Monterrey, a 200 kil\u00f3metros de la frontera estadounidense.<\/h4>\n<h4>Esta historia es parte de la serie \u201cOutsourcing migrants\u201d producida con el apoyo del Centro Pulitzer de Periodismo en Situaciones de Crisis.<\/h4>\n<h4>Tamaulipas es la esquina noreste de M\u00e9xico. Sus peligros son bien conocidos. Es el \u00fanico estado fronterizo al que el Departamento de Estado proh\u00edbe a los estadounidenses poner el pie por ser un territorio controlado por los carteles. Washington lo coloca en un nivel de alerta similar al de pa\u00edses en guerra como Afganist\u00e1n y Siria.<\/h4>\n<h4>Hasta hace poco los migrantes pasaban de largo por estos territorios. Bien cruzaban r\u00e1pido el r\u00edo Bravo hacia Texas o atravesaban los puentes para solicitar asilo, un tr\u00e1mite que les permit\u00eda quedarse en Estados Unidos, aunque fuera en detenci\u00f3n, mientras se les daba una respuesta.<\/h4>\n<h4>Todo cambi\u00f3 con el endurecimiento de las pol\u00edticas migratorias de la administraci\u00f3n de Donald Trump. La frontera se ha convertido en un embudo donde cada vez son menos los que pueden entrar legalmente y m\u00e1s los que salen mediante el programa conocido como \u201cPermanecer en M\u00e9xico\u201d, una estrategia mediante la que Washington ha devuelto a m\u00e1s de 55.000 personas mientras sus solicitudes de asilo deambulan, con pocas posibilidades de prosperar, por la intrincada burocracia de unas cortes estadounidenses desbordadas.<\/h4>\n<h4>M\u00e9xico no estaba preparado para esta afluencia de migrantes a lo largo de la frontera y mucho menos en Tamaulipas. Por eso las autoridades se han esforzado en sacarlos de esta regi\u00f3n hacia Monterrey o incluso hasta la frontera con Guatemala. Los funcionarios dicen que es por su seguridad. Para algunos analistas, se trata de un claro reconocimiento del estado de anarqu\u00eda que subyace en estas tierras.<\/h4>\n<h4>Mientras, la delincuencia organizada se frota las manos. Ha sabido adaptarse y aprovechar muy bien este lucrativo bot\u00edn desembarcado directamente en algunos de sus feudos. Familias enteras, muchas veces con ni\u00f1os, son tratadas como mera mercanc\u00eda o cual cajeros autom\u00e1ticos andantes, listos para alimentar sus negocios criminales.<\/h4>\n<h4>\u201cProbablemente, no hay nada peor que se pueda hacer en cuanto a seguridad en la frontera\u201d, dice Jeremy Slack, investigador de temas fronterizos en la Universidad de Texas en El Paso. \u201cEs una aut\u00e9ntica pesadilla\u201d.<\/h4>\n<h4>Yohan, un exguardia de seguridad nicarag\u00fcense de 31 a\u00f1os, fue devuelto a M\u00e9xico en julio solo con su celular y una funda de pl\u00e1stico con una cita para solicitar asilo. Sin cordones en los zapatos ni dinero, y con su esposa y dos hijos de 10 y 2 a\u00f1os a su cargo, se intern\u00f3 en Nuevo Laredo, una ciudad dominada por el Cartel del Noreste, escisi\u00f3n de los sanguinarios Zetas.<\/h4>\n<h4>T\u00edmido y conteniendo sus emociones, sobre todo cuando sus peque\u00f1os juguetean a su lado, cuenta su historia desde un lugar en Monterrey, donde una organizaci\u00f3n le ofrece albergue, comida y trabajo mientras se resuelve su situaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4>Su plan era pedir ayuda a las \u00fanicas personas que conoc\u00eda en la regi\u00f3n: sus coyotes. Le hab\u00edan tratado bien, le daban cierta confianza y estaban en Ciudad Miguel Alem\u00e1n, a 160 kil\u00f3metros de Nuevo Laredo y tambi\u00e9n en la frontera.<\/h4>\n<h4>Antes de llegar a la terminal de autobuses, dos desconocidos le interceptaron mientras otro grupo bloqueaba su familia. S\u00f3lo vio a uno armado, pero no hac\u00eda falta m\u00e1s. Los subieron a una camioneta, les quitaron lo poco que llevaban, incluidos los zapatos.<\/h4>\n<h4>Les dieron una oportunidad de elegir su destino: pagar por su liberaci\u00f3n o por un nuevo cruce.<\/h4>\n<h4>A lo largo de toda la frontera norte se han dado casos de abusos y cr\u00edmenes contra migrantes, pero este a\u00f1o Tamaulipas vive la situaci\u00f3n m\u00e1s preocupante. Es el estado por donde cruzan m\u00e1s migrantes de manera ilegal. Tambi\u00e9n por donde el gobierno estadounidense ha devuelto a m\u00e1s personas a pesar del peligro: 20.700 al 1 de octubre.<\/h4>\n<h4><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.panorama.com.ve\/export\/sites\/panorama\/img\/2019\/11\/17\/image_2.png_1496815454.png\" alt=\"\" \/><\/h4>\n<h4>El Instituto para las Mujeres en la Migraci\u00f3n, una ONG con sede en Ciudad de M\u00e9xico, ha documentado 212 secuestros de migrantes y solicitantes de asilo en este estado desde mediados de julio -cuando comenz\u00f3 a implementarse ah\u00ed el programa \u201cPermanecer en M\u00e9xico\u201d- hasta mediados de octubre.<\/h4>\n<h4>De todos esos secuestros, 197 ocurrieron en Nuevo Laredo, una ciudad de poco m\u00e1s de medio mill\u00f3n de habitantes y que vive del comercio internacional que diariamente cruza sus puentes.<\/h4>\n<h4>Uno de estos casos es el de Yohan quien, como otras v\u00edctimas de esta historia, pide ocultar su nombre completo por miedo a represalias.<\/h4>\n<h4>La familia sali\u00f3 de Estel\u00ed, en el norte de Nicaragua, hace m\u00e1s de tres meses cuando los paramilitares se enteraron de que fue testigo del asesinato de un opositor a manos de funcionarios del gobierno. Comenzaron a seguirle, pintaron amenazas de muerte en los muros de su casa y tuvo que huir.<\/h4>\n<h4>Cuando pis\u00f3 territorio estadounidense, pens\u00f3 que empe\u00f1ar la casa de su madre para pagar los 18.000 d\u00f3lares que le pidieron los traficantes hab\u00eda valido la pena. Ahora, arruinado y con temores por todas partes, no est\u00e1 seguro de nada.<\/h4>\n<h4>Sus captores les dijeron \u201cque eran del cartel, que no eran secuestradores, que su trabajo era cruzar gente y que nos llevar\u00edan con el pollero (otra manera de llamar al coyote o traficante) para que nos explicara las condiciones\u201d. Acto seguido conectaron un cable al celular para sacar toda la informaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4>El primer impulso de Yohan fue darles la clave de sus antiguos traficantes, la contrase\u00f1a con la que cada grupo distingue a \u201csus\u201d migrantes. \u201cEso no nos vale, me dijo uno\u201d.<\/h4>\n<h4>La clave era del grupo contrario.<\/h4>\n<h4>El crimen organizado en Tamaulipas se fragment\u00f3 en la \u00faltima d\u00e9cada y ahora las c\u00e9lulas operan como si fueran franquicias con contactos en todo M\u00e9xico y Centroam\u00e9rica, explica Guadalupe Correa-Cabrera, de la Universidad George Mason y experta en crimen organizado y tr\u00e1fico de personas.<\/h4>\n<h4>\u201cSon contratistas, dan un servicio, controlan el territorio, operan las casas de seguridad y cobran por todo ello\u201d, agrega.<\/h4>\n<h4>Los d\u00edas de cautiverio de la familia de Yohan, junto a otra salvadore\u00f1a, dos cubanos y dos mexicanos, transcurrieron de casa de seguridad en casa de seguridad, aparentes domicilios particulares u oficinas en donde dorm\u00edan en el suelo y mataban el tiempo intentando jugar con los ni\u00f1os o atendiendo la visita que les hac\u00edan los miembros del grupo encargados de hacer las llamadas de extorsi\u00f3n.<\/h4>\n<h4>Sin armas visibles, eran vigilados en todo momento. Las conversaciones con sus captores le permitieron hacerse una idea de lo organizado que estaba el mundo en el que se encontraba.<\/h4>\n<h4>\u201cHice confianza con uno de 16 a\u00f1os\u201d, explica. \u201cMe dijo, \u2019habemos 15 polleros, el cartel nos trae a las personas aqu\u00ed y nosotros las cruzamos pagando al cartel el cruce del r\u00edo y todo el movimiento\u201d.<\/h4>\n<h4>Tambi\u00e9n le contaron que tuvieron que contratar m\u00e1s gente. \u201cComo Estados Unidos est\u00e1 deportando a tantos por aqu\u00ed, los estamos capturando y se nos ha aumentado el trabajo, estamos saturados\u201d.<\/h4>\n<h4>Le pidieron 16.000 d\u00f3lares por los cuatro. \u201cNos dieron una lista con muchos nombres y ten\u00edamos que depositar 450 a cada persona\u201d y sin usar ciertas compa\u00f1\u00edas, m\u00e1s rastreables por las autoridades.<\/h4>\n<h4><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.panorama.com.ve\/export\/sites\/panorama\/img\/2019\/11\/17\/image_3.png_1496815454.png\" alt=\"\" \/><\/h4>\n<h4>Pero Yohan sab\u00eda que su familia nunca conseguir\u00eda tanto dinero porque estaban embargados con el primer pr\u00e9stamo. S\u00f3lo lograron reunir 3.000 d\u00f3lares y la tensi\u00f3n creci\u00f3.<\/h4>\n<h4>\u201cLos voy a entregar al cartel\u201d, dice que les gritaba uno de los captores.<\/h4>\n<h4>El p\u00e1nico creci\u00f3 cuando su hijo peque\u00f1o, el \u00fanico que re\u00eda ajeno a todo, se les enferm\u00f3 con paperas. Consiguieron un poco de leche extra a cambio del anillito de oro de la ni\u00f1a, pero como el ni\u00f1o no mejoraba optaron por liberarlos no sin antes tomar bien sus nombres y hacerles fotos a todos. Los tendr\u00edan controlados.<\/h4>\n<h4>\u201cNos dijeron que el cartel no les permite tener ni\u00f1os enfermos. Creo que fue por eso\u201d.<\/h4>\n<h4>No es cuesti\u00f3n de humanidad, sino de negocios, explica Correa-Cabrera. Un ni\u00f1o muerto puede atraer la atenci\u00f3n de los medios y de las autoridades.<\/h4>\n<h4>Despu\u00e9s de 14 d\u00edas retenidos y antes de dejar la casa de seguridad, sus captores advirtieron a Yohan que si alguien los interceptaba ten\u00edan que dar la siguiente clave: \u201cYa pasamos por la oficina checando\u201d.<\/h4>\n<h4>Entonces no sab\u00edan que s\u00f3lo tendr\u00edan que pasar unas horas para que tuvieran que pronunciar las seis palabras m\u00e1gicas que salvar\u00edan a toda la familia de un nuevo secuestro justo cuando iban a tomar un autob\u00fas a Monterrey. El engranaje criminal hab\u00eda funcionado.<\/h4>\n<h4>Casi dos meses despu\u00e9s, el 22 de septiembre, Yohan y su familia tuvieron que regresar a Nuevo Laredo para su cita. Aterrado, llevaba en la mano algo que lo mismo pod\u00eda ser una llave de entrada a Estados Unidos como una bomba de relojer\u00eda en M\u00e9xico: la denuncia de su secuestro, que present\u00f3 en Monterrey.<\/h4>\n<h4>La ley estadounidense permite que migrantes vulnerables no sean devueltos, pero dio igual. En cuesti\u00f3n de horas estaban otra vez de regreso en M\u00e9xico, en el mismo estacionamiento del edificio de migraci\u00f3n mexicana de la primera vez y desde cuya entrada se ven las casas de cambio, las cantinas y los ojos vigilantes al acecho de presas. Se le hizo un nudo en el est\u00f3mago cuando su ni\u00f1a le dijo: \u201cPapi, mire, una camioneta como la que nos agarr\u00f3\u201d.<\/h4>\n<h4>Las autoridades mexicanas organizan traslados gratuitos para quienes quisieran salir de las ciudades fronterizas y regresarse a sus pa\u00edses de origen. Yohan y su familia no pensaban en volver a casa, pero pidieron al conductor que les dejara en Monterrey, donde la ONG que les ayud\u00f3 estaba dispuesta a recibirlos de nuevo.<\/h4>\n<h4>En el camino, el conductor les exigi\u00f3 200 d\u00f3lares de extorsi\u00f3n para hacerlo. Como no ten\u00edan el dinero, el chofer les dej\u00f3 tirados en plena madrugada a casi cien kil\u00f3metros de su destino con otras cuatro personas. Durmieron todos api\u00f1ados en un estacionamiento para alejar el miedo.<\/h4>\n<h4>A diferencia de otras ciudades fronterizas, como Tijuana o Ciudad Ju\u00e1rez, en Nuevo Laredo apenas se ven migrantes por las calles. El miedo los enclaustra aun a sabiendas de que no est\u00e1n seguros ni en los albergues, de donde se llevaron este verano a un pastor, Aar\u00f3n M\u00e9ndez, que todav\u00eda est\u00e1 desaparecido.<\/h4>\n<h4>Mucho menos en los trayectos desde y hasta la terminal de autobuses.<\/h4>\n<h4>Un par de meses despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de M\u00e9ndez, hombres armados interceptaron a unas personas que ayudaban a los migrantes en estos traslados. Se llevaron a los que iban en su camioneta y lanzaron una clara advertencia: si segu\u00edan con esa pr\u00e1ctica, los matar\u00edan.<\/h4>\n<h4>Kennji Kizuka, investigador del colectivo Human Rights First, con sede en Nueva York, cuenta la historia de una mujer que al cruzar a Estados Unidos para su cita tuvo que entregar su celular. Durante las horas que estuvo incomunicada, su familia recibi\u00f3 llamadas diciendo que ella estaba secuestrada y exigi\u00e9ndole agresivamente el pago del rescate.<\/h4>\n<h4>\u201cEst\u00e1 claro que tienen un sistema muy sofisticado para elegir a sus v\u00edctimas\u201d, afirma Kizuka.<\/h4>\n<h4>El investigador menciona otro caso en el que miembros del crimen organizado entraron en la oficina del Instituto Nacional de Migraci\u00f3n (INM) de Nuevo Laredo para llevarse a migrantes retornados. Una mujer se escondi\u00f3 en el ba\u00f1o con su hija y logr\u00f3 llamar a un pastor para que fuera a sacarlas de all\u00ed. El veh\u00edculo entr\u00f3 en el estacionamiento de migraci\u00f3n, madre e hija subieron, pero fueron bloqueados a unas calles de ah\u00ed. Seg\u00fan Kizuka, las migrantes fueron sacadas del veh\u00edculo, aunque los narcos acabaron liber\u00e1ndolas sin hacerles da\u00f1o gracias a que usaron una clave, como hizo Yohan.<\/h4>\n<h4>Mientras todo esto sucede, los gobiernos de los dos pa\u00edses parecen mirar para otro lado.<\/h4>\n<h4>La canciller\u00eda mexicana declin\u00f3 hacer comentarios para esta historia. Y la Patrulla Fronteriza estadounidense asegura que seguir\u00e1n devolviendo a migrantes por Tamaulipas.<\/h4>\n<h4>Brian Hastings, jefe de operaciones de la Patrulla Fronteriza, indic\u00f3 a la AP que la cantidad de solicitantes de asilo retornados se hab\u00eda reducido recientemente porque llegaban menos migrantes a la frontera, no debido a la violencia.<\/h4>\n<h4>Dijo no creer que \u201cexista una amenaza hacia esa poblaci\u00f3n\u201d y consider\u00f3 que lo que ocurre en Tamaulipas es \u201cuna peque\u00f1a guerra entre el cartel y la polic\u00eda del estado\u201d.<\/h4>\n<h4>Los n\u00fameros muestran, sin embargo, que el peligro es real.<\/h4>\n<h4>En agosto, Human Rights First ten\u00eda registrados 110 cr\u00edmenes violentos contra migrantes retornados. En octubre, cuando ya se hab\u00edan abierto las devoluciones por Tamaulipas, esa cifra se triplic\u00f3. Y Kizuka considera que esto s\u00f3lo es la punta del iceberg.<\/h4>\n<h4>Denunciar o investigar en un estado considerado por la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos como una gran \u201czona de silencio\u201d puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.<\/h4>\n<h4>En diversos viajes a Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Monterrey la AP entrevist\u00f3 a decenas de personas que hab\u00edan sido v\u00edctimas de alg\u00fan delito, pero s\u00f3lo una denunci\u00f3.<\/h4>\n<h4>En el pa\u00eds, los secuestros no son nada nuevo.<\/h4>\n<h4>En plena guerra contra el narcotr\u00e1fico, la Comisi\u00f3n Nacional de Derechos Humanos present\u00f3 unos datos que sobrecogieron: en s\u00f3lo seis meses durante 2009 registraron que casi 10.000 migrantes hab\u00edan sido v\u00edctimas de secuestro mientras atravesaban M\u00e9xico.<\/h4>\n<h4>En aquellos a\u00f1os, los carteles estaban siendo fragmentados por la acci\u00f3n gubernamental y adem\u00e1s luchaban entre ellos, con lo cual los migrantes cubr\u00edan dos necesidades b\u00e1sicas: dinero y mano de obra. O sus familias pagaban o trabajaban para ellos. La otra alternativa era la muerte.<\/h4>\n<h4>Aunque la situaci\u00f3n se dio en toda la ruta migratoria, Tamaulipas se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de esas atrocidades cuando en 2010 se encontraron 72 migrantes asesinados en un rancho de San Fernando y un a\u00f1o despu\u00e9s 193 cad\u00e1veres en fosas clandestinas de la misma zona. Aparentemente todos fueron migrantes v\u00edctimas de venganzas entre grupos antag\u00f3nicos para perjudicar el negocio de los rivales.<\/h4>\n<h4>Ahora la situaci\u00f3n es distinta, explica Raymundo Ramos, del Comit\u00e9 de Derechos Humanos de Nuevo Laredo. Los grupos quieren sobre todo financiaci\u00f3n. \u201cTienen que recuperar mucho del dinero perdido en esas guerras\u201d. Y alerta: la situaci\u00f3n puede escalar. \u201cEstamos repitiendo el mismo camino de impunidad y dios no quiera que tenga que aparecer otro San Fernando\u201d.<\/h4>\n<h4>El gobierno de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador quiere evitarlo a toda costa y asegura haber reforzado su lucha contra los traficantes con un despliegue de m\u00e1s de 25.000 efectivos militares y de la Guardia Nacional en las fronteras norte y sur y en las principales rutas.<\/h4>\n<h4>Sin embargo, todos los testimonios recopilados en esta historia describen situaciones que ocurrieron despu\u00e9s de ese despliegue.<\/h4>\n<h4>Reynosa, en la frontera con McAllen, es una ciudad de maquilas de 650.000 habitantes y la m\u00e1s grande de Tamaulipas. Es tambi\u00e9n el s\u00edmbolo de las guerras m\u00e1s sangrientas del noreste de M\u00e9xico y uno de los principales puntos de cruce ilegal hacia Texas junto con Ciudad Miguel Alem\u00e1n. Estados Unidos no devuelve a solicitantes de asilo por ah\u00ed, pero muchos quedaron varados esperando una oportunidad para atravesar el r\u00edo o a la espera de su turno para pedir asilo en la garita. Otros llegan cuando son devueltos por otras ciudades, creyendo que pueden estar m\u00e1s seguros o encontrar trabajo.<\/h4>\n<h4>La ciudad, disputada por grupos rivales, parece tener un cerco invisible y la mayor\u00eda de los migrantes entrevistados dijeron haber tenido que pagar cantidades diferentes para atravesar los controles situados en las principales entradas.<\/h4>\n<h4>Fortino L\u00f3pez Balc\u00e1zar, abogado y defensor de derechos humanos, recuerda que los migrantes siempre han sido presa de los carteles, aunque de forma diferente. La delincuencia se apoder\u00f3 primero del r\u00edo, y ah\u00ed los asaltaban y golpeaban. Luego empezaron a llev\u00e1rselos de la estaci\u00f3n de autobuses, m\u00e1s tarde de las calles.<\/h4>\n<h4>El aeropuerto est\u00e1 igual de controlado.<\/h4>\n<h4>Una maestra de 46 a\u00f1os de La Habana y su hijo de 16 aterrizaron aqu\u00ed el 13 de agosto desde Ciudad de M\u00e9xico con el tel\u00e9fono de un taxista de confianza que les dio el abogado con quien hab\u00edan coordinado el viaje. Ya en el taxi hacia el centro de Reynosa, en plena ma\u00f1ana, otros dos taxis les bloquearon, se subieron unos hombres, les quitaron el celular y el dinero y se los llevaron a una casa en construcci\u00f3n.<\/h4>\n<h4>\u201cEl abogado nos vendi\u00f3\u201d, asegura indignada la mujer.<\/h4>\n<h4><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.panorama.com.ve\/export\/sites\/panorama\/img\/2019\/11\/17\/image_4.png_1496815454.png\" alt=\"\" \/><\/h4>\n<h4>Por la noche fueron trasladados a un lugar al aire libre, una especie de bosquecillo aparentemente no lejos del R\u00edo Bravo donde hab\u00eda m\u00e1s rehenes. Entre ellos un grupo de cubanos que tambi\u00e9n hab\u00edan sido capturados al salir del aeropuerto, cuando varios veh\u00edculos les interceptaron.<\/h4>\n<h4>\u201cEl tr\u00e1fico se par\u00f3\u201d, explica uno de los hombres. \u201cParec\u00eda que el FBI nos cay\u00f3 como si fu\u00e9ramos terroristas\u201d, agrega, convencido que quien les delat\u00f3 fue el agente de migraci\u00f3n que les atendi\u00f3 al aterrizar porque discutieron por unos documentos.<\/h4>\n<h4>El gobierno de L\u00f3pez Obrador lleg\u00f3 a decir que el INM era una de las instituciones m\u00e1s corruptas de M\u00e9xico. A principios de a\u00f1o, ese organismo anunci\u00f3 una limpieza y m\u00e1s de 500 funcionarios fueron cesados en todo el pa\u00eds. Seg\u00fan una persona con informaci\u00f3n de ese proceso, Tamaulipas fue uno de los estados m\u00e1s afectados por la purga. Algunos de los despedidos trabajaban en los aeropuertos. Otros en Reynosa.<\/h4>\n<h4>En febrero fue destituido el subdelegado del INM en Reynosa, a quien acusaron de cobrar m\u00e1s de 3.000 d\u00f3lares a los migrantes que deten\u00eda para no deportarlos. Meses despu\u00e9s volvieron las denuncias, esta vez por exigir pagos de 1.500 d\u00f3lares por adelantar a migrantes en la lista de espera, un instrumento que se ha prestado a mucha manipulaci\u00f3n en diversos puntos de la frontera.<\/h4>\n<h4>En el bosquecillo, la maestra y su hijo pasaban d\u00eda y noche angustiados. Ah\u00ed la presentaron al \u201ccomandante\u201d que le dijo que ten\u00eda que \u201cpagar por el piso\u201d y una multa por no ir con gu\u00eda. El rescate era de 1.000 d\u00f3lares por cabeza.<\/h4>\n<h4>No les maltrataron. \u201cLo peor era lo que ve\u00edas\u201d, susurra ella.<\/h4>\n<h4>Y lo que vio fueron las entra\u00f1as del crimen organizado, situaciones propias de las pel\u00edculas que ve\u00eda en Cuba con la antena parab\u00f3lica ilegal que la puso en la mira de las autoridades.<\/h4>\n<h4>Estas escenas se desarrollaban ante sus ojos, sin que supiera muchas veces qu\u00e9 ocurr\u00eda: una vez un hombre intent\u00f3 asfixiar a otro con un nylon en la cara; en otros momentos los secuestradores, algunos apenas adolescentes, golpeaban a un coyote, tambi\u00e9n secuestrado, por ser del grupo contrario. De lo que le gritaban, entendi\u00f3 que quer\u00edan forzarle a trabajar para ellos.<\/h4>\n<h4>El terror se apoderaba de ella cuando pasaba un helic\u00f3ptero y sus captores les urg\u00edan a esconderse como pudieran porque si eras descubierto en el sobrevuelo el rescate subir\u00eda de 1.000 a 20.000 d\u00f3lares por cabeza. Si se escapaba alguno de los compa\u00f1eros, tambi\u00e9n.<\/h4>\n<h4>El bosquecillo era un ir y venir de gente: unos llegaban golpeados, otros quer\u00edan cruzar ilegalmente a Estados Unidos, algunos m\u00e1s eran entregados por hombres uniformados.<\/h4>\n<h4>A la maestra, una mujer delgada de rostro alargado y enormes ojos negros, le cuesta todav\u00eda entender del todo lo que pasaba en aquel lugar; un infierno donde \u201cla empresa\u201d, as\u00ed llamaban los secuestradores a su grupo, compraba y vend\u00eda seres humanos.<\/h4>\n<h4>Edith Garrido, una monja que trabaja en la Casa del Migrante de Reynosa, cuenta que parte de ese trasiego se debe a la acci\u00f3n de polic\u00edas o criminales vestidos de polic\u00edas, a los que llaman \u201cpolinegros\u201d o \u201clos clonados\u201d.<\/h4>\n<h4>\u201cVan a las casas de seguridad, les dicen al grupo \u2018dame 10, 15, 25\u2019; ellos dicen que se los van a llevar a un lugar m\u00e1s seguro y se lo ofrecen al mejor postor\u201d, es decir, al pollero que m\u00e1s dinero les d\u00e9 para luego hacer lo que quiera con ellos.<\/h4>\n<h4>\u201cUn migrante es dinero para ellos\u201d, asegura la religiosa, \u201cno una persona\u201d.<\/h4>\n<h4>Los secuestradores les dejaban a los migrantes los celulares algunas horas para coordinar con familiares los pagos del rescate, siempre peque\u00f1as cantidades a cuentas bancarias distintas. La maestra rompe en llanto al recordar c\u00f3mo su hija de 25 a\u00f1os tuvo que empe\u00f1ar todo lo que ten\u00eda en Cuba para juntarlo porque ninguno de sus contactos en Estados Unidos la quiso ayudar. Ten\u00edan miedo.<\/h4>\n<h4>Cuando la mujer reuni\u00f3 el dinero, le tomaron una foto y la metieron en un taxi junto a su hijo y a otra cubana. El taxista par\u00f3 en una carretera y les dijo que quedaban libres. Antes, les quit\u00f3 el celular.<\/h4>\n<h4>En espera de su pr\u00f3xima audiencia, aterrada y con su hijo enfermo y traumatizado, la maestra consigui\u00f3 un empleo en la construcci\u00f3n para poder mantenerse.<\/h4>\n<h4>Como no hay suficiente espacio en los albergues, la alta demanda de habitaciones ha hecho que las rentas se encarezcan. La oferta puede ir desde los 35 d\u00f3lares por persona al mes por una habitaci\u00f3n para cinco, como la que renta la maestra en un barrio marginal, a los 300 o 500 d\u00f3lares por casas m\u00e1s seguras.<\/h4>\n<h4>Aunque realmente seguro, no hay nada en esta ciudad.<\/h4>\n<h4>El mes pasado, una familia salvadore\u00f1a perdi\u00f3 su turno para iniciar los tr\u00e1mites de asilo en Estados Unidos porque una balacera les impidi\u00f3 salir de su casa.<\/h4>\n<h4>Garrido, la religiosa, asegura que algunos migrantes incluso pagan por protecci\u00f3n. Otros rentan directamente a gente vinculada a los carteles, sean conscientes de ello o no. As\u00ed que para la monja hay una sola conclusi\u00f3n clara: \u201cPor un lado o por otro, el crimen organizado siempre gana\u201d.<\/h4>\n<\/div>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"color: #000080;\">https:\/\/www.panorama.com.ve\/mundo\/Migrantes-devueltos-por-EEUU-el-nuevo-botin-de-los-carteles-20191117-0009.html<\/span><\/strong><\/em><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los narcos de Nuevo Laredo tienen muy claro lo que buscan cuando salen en busca de presas: hombres y mujeres sin cordones en los zapatos. 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