Estrategia de economista venezolano destaca en acuerdo que redefine el negocio del hidrógeno en Estados Unidos

El mercado energético observa un giro relevante con la alianza anunciada entre BayoTech y Nikola. Se pasa de vender equipos a comercializar hidrógeno como servicio. La primera es una empresa innovadora en soluciones de producción, transporte y almacenamiento de hidrógeno, mientras que Nikola es líder mundial en soluciones de transporte, suministro de energía e infraestructura de cero emisiones.

En medio de este proceso, el economista venezolano Gustavo González asumió un rol clave al articular la estructuración financiera, la negociación y la ejecución del importante acuerdo.

-¿Qué elementos consideras decisivos para que una negociación de esta magnitud logre alinearse con los objetivos estratégicos de ambas compañías?

-En acuerdos de esta escala, la clave está en traducir la visión estratégica en una ecuación de valor mutuo… En el caso del acuerdo BayoTech–Nikola, logré alinear objetivos porque entendí desde el principio qué significaba el valor para cada organización… Para Nikola, era garantizar un suministro confiable y competitivo de hidrógeno y a la vez poder tener más camiones en las calles; para BayoTech, era demostrar que nuestro modelo de producción distribuida podía escalar comercialmente a través de un socio global. A partir de ahí, estructuramos un marco contractual que equilibraba riesgo y crecimiento, combinando compromisos de suministro a largo plazo con compras recíprocas de equipos e hidrógeno.

Para González, la alineación surge cuando la negociación no se centra únicamente en el precio, sino en la sostenibilidad del valor creado, el entendimiento técnico y la capacidad de ambos equipos de proyectar confianza en el largo plazo, asegura.

-Más allá del resultado económico, ¿qué aprendizajes te dejó liderar la negociación con un socio global como Nikola en términos de liderazgo, gestión de expectativas y construcción de confianza empresarial?

-Esta negociación me enseñó que los acuerdos estratégicos se construyen tanto con datos como con empatía. Nikola era una compañía pública, con alta exposición mediática y múltiples capas de aprobación interna, mientras que BayoTech, aunque ágil, debía proteger su integridad financiera y tecnológica. Mi rol fue traducir ambas realidades en un lenguaje común, gestionando expectativas desde la transparencia. Aprendí que la confianza no se impone, se gana mostrando consistencia: cumpliendo plazos, documentando cada avance y creando un espacio donde ambas partes podían reconocer los riesgos sin sentirse vulnerables. En liderazgo, entendí el poder de dirigir sin imponer: coordinar equipos legales, técnicos y ejecutivos de dos empresas distintas requiere escuchar más de lo que se habla, anticipar objeciones y mantener la calma cuando el contexto es de alta presión. En resumen, fue una experiencia que reforzó mi convicción de que la confianza es el verdadero acelerador de los grandes acuerdos.

González pone el foco en la dimensión humana del negocio: equipos multidisciplinares, distintos perfiles corporativos, presión por resultados y el reto de armonizar culturas organizativas. Esta es una variable crítica cuando una empresa de tecnología limpia escala hacia una asociación global con implicaciones de mercado, infraestructura e inversión.

-El acuerdo fortaleció el cambio de modelo de negocio de BayoTech, pasando de la venta de equipos a un enfoque integral de proyectos de hidrógeno. ¿Qué papel desempeñó tu análisis financiero en esa evolución?

“El análisis financiero fue el puente entre la visión técnica y la decisión estratégica. Antes de este acuerdo, BayoTech operaba principalmente como un fabricante de equipos; cerrar el acuerdo de Nikola nos permitió demostrar de forma práctica que el verdadero valor estaba en integrar producción, transporte y suministro dentro de un modelo recurrente. Mi análisis cuantificó la rentabilidad comparada entre vender activos y monetizar el hidrógeno como servicio, lo que ayudó a la dirección a validar un cambio de modelo hacia contratos a largo plazo. Además, estructuré escenarios financieros donde el costo nivelado del hidrógeno (LCOH) servía como indicador clave de competitividad frente a otros proveedores de gas industrial.”

Gustavo González desempeñó un rol articulador entre la estrategia corporativa, la ingeniería del hidrógeno y la lógica financiera que sostiene modelos de negocio disruptivos. Con un mercado en crecimiento —donde Nikola y BayoTech se posicionan como actores relevantes en la economía del hidrógeno— la historia de esta alianza brinda una mirada privilegiada sobre cómo transformar tecnología en valor comercial sostenible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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