¿Por qué Venezuela se detiene cada febrero para celebrar el Carnaval?

Mientras el calendario marca el segundo mes del año, Venezuela se transforma. Lejos de ser una simple fecha comercial, el Carnaval en tierras venezolanas es un complejo mosaico de herencia europea, resistencia africana y una profunda raíz religiosa que ha evolucionado desde las «guerras de agua» coloniales hasta los majestuosos desfiles de la actualidad.
El origen: Entre la fe y el desenfreno
La razón principal de que esta fiesta ocurra en febrero (o inicios de marzo) es su vínculo con el calendario lunar de la Iglesia Católica. El Carnaval —término que deriva del latín carne-levare (abandonar la carne)— representa los últimos días de regocijo antes del Miércoles de Ceniza, fecha que da inicio a la Cuaresma (40 días de ayuno y reflexión antes de la Semana Santa).
En Venezuela, esta tradición llegó con los colonizadores españoles, pero rápidamente adquirió un matiz local único.
La metamorfosis de la fiesta: De la barbarie a la elegancia
La forma en que los venezolanos celebramos hoy no siempre fue la misma. La historia del carnaval en el país se divide en tres etapas clave:
La Época Colonial (Juegos de agua): Originalmente, el carnaval en ciudades como Caracas era una celebración ruda. Se jugaba con agua, harina, huevos y «azulillo». Era común que los ciudadanos se lanzaran objetos desde los balcones, creando un ambiente de caos que incluso llevó a obispos de la época a intentar prohibir la fiesta sin éxito.
El «Afrancesamiento» de Guzmán Blanco: En el siglo XIX, el presidente Antonio Guzmán Blanco decidió «civilizar» la festividad. Inspirado por sus viajes a París, decretó el fin de los juegos violentos con agua y los sustituyó por desfiles de carrozas, comparsas y lanzamientos de confeti y flores. Fue bajo su mandato que el carnaval adquirió el brillo y la elegancia de los disfraces que vemos hoy.
El Legado de Pérez Jiménez: Ya en los años 50, la celebración alcanzó su máximo esplendor con las famosas «Negritas», personajes que permitían a las mujeres disfrutar de los bailes populares manteniendo el anonimato bajo un disfraz total.
El Callao: El corazón de la resistencia en febrero
No se puede explicar el carnaval venezolano sin mirar al estado Bolívar. El Carnaval de El Callao (Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO) celebra en febrero una historia de resistencia.
Surgió de los esclavos y trabajadores antillanos que, en sus días libres de febrero, utilizaban la música (el Calipso) y los disfraces de Madamas y Mediopintos para parodiar a sus patrones y celebrar sus raíces culturales. Hoy, es el epicentro turístico del país durante estas fechas.
¿Por qué sigue siendo tan importante hoy?
Para el venezolano, el Carnaval de febrero es la «válvula de escape» por excelencia. A pesar de las situaciones económicas o políticas, la tradición de viajar a las costas (Falcón, La Guaira, Carabobo) o disfrutar de las comparsas locales (como las de Carúpano o Maturín) se mantiene como un pilar de la identidad nacional.
Dato Curioso: Aunque la Iglesia Católica eliminó oficialmente el patronazgo de San Valentín en 1969, para el venezolano, la «pasión» de febrero se divide equitativamente entre el amor y el ritmo de una buena comparsa.
Cierre de edición: Este 2026, los carnavales se perfilan como una de las temporadas con mayor movilización interna, reafirmando que, pase lo que pase, el espíritu festivo de febrero es una herencia que corre por las venas de todo un país.
