Informe de la ONU revela que la inversión mundial repunta, pero sin impulso productivo
La inversión extranjera directa aumentó un 14%, llegando a 1,6 billones de dólares; un crecimiento liderado por movimientos financieros especulativos y no por proyectos productivos, revela un nuevo informe de la entidad de la ONU para Comercio y Desarrollo.

© Unsplash/Adam Śmigielski La inversión extranjera directa creció en 2025 impulsada por movimientos financieros especulativos.
La inversión extranjera directa (IED) global creció en 2025 tras dos años de debilidad, aunque el repunte no supuso una recuperación sólida de la inversión productiva, según un informe divulgado este martes por la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El estudio precisa que los flujos globales de IED aumentaron un 14%, para alcanzar 1,6 billones de dólares, impulsados en su mayor parte por movimientos financieros y no por nuevos proyectos productivos.
Los datos de la UNCTAD muestran que más de 140.000 millones de dólares del incremento total provinieron de flujos canalizados a través de centros financieros globales.
Crecimiento real pobre
Al descontar estos movimientos, el crecimiento real de la inversión extranjera mundial fue de apenas un 5%, una cifra que confirma la fragilidad de la inversión subyacente, clave para el desarrollo económico. Es decir, la recuperación “está impulsada más por transacciones financieras que por una expansión amplia de la inversión”, subraya el informe.
Los indicadores que reflejan la actividad inversora real se mantuvieron débiles durante todo el año. El valor de las fusiones y adquisiciones internacionales cayó un 10%, mientras que el financiamiento internacional de proyectos descendió por cuarto año consecutivo.
En 2025, la inversión productiva registró una caída del 16% en valor y del 12% en número de operaciones, hasta niveles que no se observaban desde 2019.
La inversión se orienta hacia la especulación financiera
De acuerdo con la UNCTAD, tampoco hubo señales alentadoras en los proyectos de nueva planta, considerados un termómetro directo de la inversión productiva. Los anuncios de este tipo de proyectos se redujeron un 16%, pese a que los montos totales se mantuvieron elevados por la presencia de un número limitado de megaproyectos.
Así, la IED está cada vez más orientada hacia la especulación financiera y menos hacia la creación de capacidades productivas.
Desigualdad entre regiones
El estudio también destaca que la recuperación fue desigual entre regiones. Los flujos de IED hacia las economías desarrolladas fueron de un 43%, para llegar a 728.000 millones de dólares.
Europa y los centros financieros lideraron el avance. La Unión Europea, en particular, registró un aumento del 56%, impulsado por grandes adquisiciones transfronterizas y por la recuperación de economías como Alemania, Francia e Italia.
En contraste, los flujos hacia las economías en desarrollo retrocedieron un 2% y se ubicaron en 877.000 millones de dólares, aunque todavía representaron el 55% de la IED mundial.
Los países de menores ingresos fueron los más perjudicados: tres cuartas partes de los países menos adelantados reportaron flujos estancados o en descenso, lo que agrava las brechas de financiamiento para el desarrollo.
Cambio en los patrones de inversión
La UNCTAD alertó de un cambio estructural en los patrones sectoriales de la inversión, con la IED cada vez más concentrada en unos pocos sectores estratégicos e intensivos en capital.
Los centros de datos acapararon más de una quinta parte del valor de los proyectos de nueva planta a nivel mundial en 2025, con anuncios de inversión superiores a los 270.000 millones de dólares, impulsados por la demanda de infraestructura para inteligencia artificial y redes digitales.
Aunque el valor de los proyectos en semiconductores subió un 35%, el número total de proyectos disminuyó notablemente en sectores expuestos a aranceles y dependientes de cadenas globales de valor, como textiles, electrónica y maquinaria.
Además, los principales megaproyectos se concentraron en un número reducido de países, encabezados por Francia, Estados Unidos y Corea del Sur, junto con algunos mercados emergentes como Brasil, India, Tailandia y Malasia.
Reducción de proyectos de energías renovables
En cuanto a la inversión internacional en infraestructura, también siguió una tendencia negativa: en 2025 cayó un 10%, en gran medida debido a la reducción de proyectos de energías renovables, mientras los inversionistas reevaluaron riesgos de ingresos e incertidumbre regulatoria.
Aunque los inversionistas nacionales cubrieron parte de ese vacío, la UNCTAD advierte que el cambio puede ampliar los déficits de inversión en países dependientes del financiamiento internacional.
Para 2026, el organismo prevé un aumento moderado de la IED si mejoran las condiciones financieras, pero alerta de que, sin medidas para reactivar la inversión productiva, los flujos seguirán concentrándose en pocas regiones y sectores, limitando su aporte al desarrollo económico global.
