LAS POLÍTICAS PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO Y PROMOVER EL DESARROLLO Y EL COMERCIO AGRÍCOLA DEBERÍAN INTEGRARSE

REDACCIÓN NOTI-AMÉRICA (ECUADOR)

En principio, no existe ningún conflicto fundamental entre las políticas establecidas con arreglo a los marcos internacionales sobre el cambio climático y las normas comerciales. Las medidas dirigidas a promover las actividades de adaptación y mitigación en la agricultura serán parte de un sistema más amplio de políticas agrícolas y de seguridad alimentaria y, por tanto, estarán sujetas a las normas y disciplinas del Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC.

Pueden lograrse avances significativos en lo que respecta a la adaptación y la mitigación a través de medidas que no distorsionen el comercio como, por ejemplo, un mayor gasto en tecnologías innovadoras, invirtiendo en su adopción y en la extensión de prácticas agrícolas climáticamente inteligentes que promuevan la productividad, se adapten al cambio climático e incrementen la absorción de carbono.

El gasto en programas ambientales y servicios ecosistémicos que pueden reducir los efectos externos negativos de las emisiones generadas por la producción agrícola constituye otra medida que supone una distorsión mínima o nula de la producción y el comercio. Si bien medidas como la sustentación de los precios de mercado y algunos tipos de subvenciones a los insumos pueden distorsionar el comercio, algunas subvenciones climáticamente inteligentes bien orientadas pueden ser un instrumento eficaz para ofrecer incentivos a los agricultores de modo que adopten tecnologías y prácticas que promuevan la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos, o que obtengan un seguro que los proteja de los riesgos inherentes a los fenómenos meteorológicos extremos.

Las políticas de ese tipo pueden dar un estímulo climáticamente inteligente a la agricultura y ser eficaces a la hora de abordar las compensaciones de factores entre los objetivos en materia de seguridad alimentaria y aquellos relacionados con el cambio climático. La eficacia del apoyo climáticamente inteligente que se preste a los agricultores también puede mejorar la ventaja comparativa de la agricultura en los países que se verán afectados negativamente por el clima cambiante, permitiéndoles que ganen en competitividad y logren un mejor equilibrio en el rendimiento de sus exportaciones e importaciones. }

Tales medidas serán decisivas para los países en desarrollo que puedan requerir un aumento considerable de sus importaciones netas de alimentos debido al cambio climático. Para los países que puedan estar sometidos a problemas graves inducidos por el clima, será necesario recurrir a redes de seguridad tanto en el plano internacional, para aliviar las posibles presiones en la financiación de las importaciones de alimentos, como en el plano nacional, a través de reservas alimentarias de emergencia y programas de protección social que se dirijan a los pobres y los vulnerables.

Las políticas comerciales pueden contribuir al buen funcionamiento de los mercados internacionales, de modo que los países que experimentan déficit de producción a causa de perturbaciones meteorológicas puedan recurrir a ellos a fin de garantizar la seguridad alimentaria.

La integración de los mercados mundiales puede reforzar esta función del comercio en lo referente a la adaptación, en la medida en que las políticas comerciales se combinen con medidas e inversiones internas que sean inteligentes desde el punto de vista climático. El comercio también podría ser fundamental en los esfuerzos de mitigación del cambio climático. Si el comercio pudiera emitir los indicadores necesarios para que los agricultores produjeran sus artículos con una baja huella de carbono, podrían reducirse las emisiones a escala mundial.

En la práctica, ello exigiría la introducción de un impuesto al carbono (o una medida de mitigación equivalente) sobre los productos agrícolas a nivel nacional, junto a un ajuste arancelario correspondiente en la frontera para diferenciarlos de las importaciones con una alta huella de carbono.

Aunque las disposiciones de la OMC ofrecen flexibilidad para las exenciones o excepciones al cumplimiento del principio de no discriminación, podrían surgir dificultades en la interpretación y la aplicación de estas disposiciones debido a la falta de una definición y una medición para la huella de carbono que hayan sido acordadas en el ámbito internacional.

Sin embargo, existen otras opciones, como el etiquetado de carbono en los productos agrícolas, que podrían influir en las preferencias de los consumidores y contribuir a reducir las emisiones procedentes de la agricultura. Si bien es necesario lograr espacio suficiente para debatir en torno a las políticas que pudieran ser compartidas por la OMC y el Acuerdo de París, ninguna de ellas debería afectar negativamente a otros países, especialmente a los que están en desarrollo, imponiendo restricciones al comercio.

A la hora de adoptar decisiones, los países desarrollados se encuentran en una posición muy diferente a la de los países en desarrollo de bajos ingresos. Esto es especialmente cierto para los países en desarrollo cuya agricultura se caracteriza por generar emisiones elevadas y se verá particularmente afectada por el cambio climático, tanto en cuanto a la producción como al aumento de plagas y enfermedades.

Los distintos desafíos a los que se enfrentan los países desarrollados y en desarrollo están reconocidos en el Acuerdo de París y en los acuerdos de la OMC a través del principio de responsabilidades diferenciadas y respectivas capacidades, y el trato especial y diferenciado para los países en desarrollo, respectivamente.

Debatir y poner en práctica políticas de adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos pondrá en marcha el cambio transformador que requiere la agricultura para poder hacer frente a los desafíos de nuestro tiempo.

Fuente: FAO

Gregory Quintana Montiel

Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social, egresado en la Especialización Derecho Ambiental Desarrollo Sostenible y Sustentable, Miembro de la Comunidad de profesionales y experto para Latinoamérica y el Caribe en Gestión por Resultado en el Desarrollo (COPLAC - GpRD) del Banco Interamericano de Desarrollo, experiencia en medios radiales y escritos.

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