EL COMERCIO AGRÍCOLA, EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA
REDACCIÓN NOTI-AMÉRICA (ECUADOR)
No habrá un futuro sostenible si no se erradica la pobreza y el hambre. Garantizar la seguridad alimentaria para todos es tanto una función clave como un desafío para la agricultura, que se enfrenta a dificultades cada vez mayores: a medida que las poblaciones aumentan, se incrementa la urbanización y los ingresos crecen, el sector agrícola estará sometido a una presión creciente para satisfacer la demanda de alimentos inocuos y nutritivos.
La agricultura tiene que generar trabajo digno y contribuir a la subsistencia de miles de millones de personas del medio rural en todo el planeta, especialmente en los países en desarrollo, donde se concentran el hambre y la pobreza. Además, el sector tiene una función importante que desempeñar para garantizar la sostenibilidad de los preciosos recursos naturales y la biodiversidad del planeta, en particular ante un clima que está experimentando alteraciones.
El cambio climático tendrá repercusiones cada vez más negativas en muchas regiones del mundo, siendo las latitudes bajas las más afectadas. Esto significa que los países de África, Asia y América Latina, muchos de los cuales ya padecen pobreza, inseguridad alimentaria y diversas formas de malnutrición, correrán un riesgo desproporcionadamente alto. En esas regiones la agricultura se verá afectada negativamente.
En las regiones con climas templados, por otra parte, podrían verse efectos positivos, con climas más cálidos que beneficiarán a los sectores agrícolas. El cambio climático puede ensanchar la brecha económica entre los países desarrollados y los países en desarrollo. A menos que tomemos medidas urgentes para combatir el cambio climático, cabe
esperar que el panorama mundial de la agricultura que veremos en el futuro sea muy diferente.
El comercio agrícola también sufrirá cambios. El comercio internacional tiene el potencial de estabilizar los mercados y reasignar alimentos de las regiones con excedentes a las regiones deficitarias, ayudando a los países a adaptarse al cambio climático y contribuir a la seguridad alimentaria. Sin embargo, debemos garantizar que la evolución y la expansión del comercio agrícola sean equitativas y sirvan para eliminar el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todo el mundo.
Por esta razón, en los últimos años, la relación entre el comercio agrícola y la seguridad alimentaria se ha convertido en una
parte cada vez más importante tanto de los programas de comercio como de los de desarrollo. Los países en desarrollo, en particular, necesitarán del apoyo de la comunidad internacional para facilitar sus esfuerzos de adaptación y mitigación
en relación con el cambio climático y transformar la agricultura y los sistemas alimentarios de manera sostenible.
Como ha puesto de manifiesto la crisis migratoria de los últimos años, ningún país está exento de verse afectado. Lo que sucede en una parte del planeta afectará sin duda a otras partes, y las políticas internas y externas deben tenerlo en cuenta. El año 2015 marcó la llegada de dos iniciativas importantes que reconocieron la necesidad de que los países adoptasen medidas colectivas para promover el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
Ambas iniciativas reflejan la evolución de los planteamientos en torno a los problemas mundiales y exigen un sistema justo y transparente de comercio internacional. En cuanto a la alimentación y la agricultura, el comercio puede desempeñar una función importante y contribuir a la consecución de los objetivos tanto de la Agenda 2030 como del Acuerdo de París.
La labor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sustenta esos esfuerzos internacionales y se ve también orientada por ellos. Mediante su Estrategia sobre el cambio climático, la FAO ofrece soluciones de transformación para la adaptación y la mitigación en la agricultura en los planos mundial, nacional y local. La Organización trabaja asimismo en pro de la transparencia y la eficiencia de los mercados mundiales de productos agrícolas y presta apoyo a los Estados Miembros en la formulación y la aplicación de políticas agrícolas y comerciales que propicien la
mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición.
De esta manera, la labor de la FAO sustenta las deliberaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La presente edición de El estado de los mercados de productos básicos agrícolas se centra en la compleja y poco explorada intersección entre el comercio agrícola, el cambio climático y la seguridad alimentaria. Está claro que no podemos combatir el hambre sin encontrar soluciones de adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos en la agricultura y los sistemas alimentarios.
También está claro que los efectos desiguales del cambio climático en las distintas regiones y países, y las correspondientes variaciones en la disponibilidad de alimentos y el acceso a estos, afectarán a las pautas del comercio internacional y las rutas comerciales. En virtud del Acuerdo de París, muchos países se han comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero también en el sector agrícola, uno de los principales contribuyentes al cambio climático. En noviembre de 2017, en ocasión de la 23.ª Conferencia de las Partes de la CMNUCC, se iniciaron las consultas colectivas sobre enfoques para abordar la vulnerabilidad de la agricultura al cambio climático en el marco de la Labor conjunta de Koronivia sobre la agricultura.
Es preciso adoptar medidas de amplio espectro para garantizar que el comercio contribuya a los esfuerzos encaminados a lograr la seguridad alimentaria y promover la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos. El desigual impacto del cambio climático en todo el mundo y sus consecuencias para el comercio agrícola, especialmente en el caso de
los países en desarrollo, subrayan la necesidad de aplicar un enfoque equilibrado a las políticas, que deberían potenciar la función adaptativa del comercio mientras prestan apoyo a los más vulnerables.
Será fundamental formular y aplicar políticas que dirijan la producción agrícola mundial hacia una vía más sostenible, protejan a los países y las regiones más vulnerables y, al mismo tiempo, faciliten la contribución del comercio al logro del ODS 2 si queremos ver un mundo libre de hambre y malnutrición para 2030.
Por: José Graziano da Silva. Director General de la FAO
