Maroon 5 volvió a la Argentina y convirtió el Movistar Arena en una fiesta de hits
NOTI-AMERICA.COM | ARGENTINA
A las 21 de este jueves 3 de septiembre, las luces del Movistar Arena se apagaron y Maroon 5 no necesitó demasiado tiempo para demostrar por qué había vuelto a agotar un estadio en Buenos Aires. Después de cuatro años de espera, Adam Levine y el resto de la banda salieron a escena y pusieron en marcha un show que durante una hora y cuarenta minutos prácticamente no tuvo respiro.
El comienzo fue a pura energía. “Harder to Breathe” abrió el recorrido y “Lucky Strike” terminó de encender al público: en el campo aparecieron los primeros saltos y desde las plateas llegaron aplausos que acompañaron el ritmo de la canción.
Pero el primer gran estallido de la noche llegó inmediatamente después. Los acordes iniciales de “This Love” provocaron uno de esos gritos que permiten reconocer cuáles son las canciones que el público llevaba toda la noche esperando. Muchos de los que hasta ese momento seguían el recital desde sus asientos se pusieron de pie y el Movistar Arena se transformó por primera vez en un coro multitudinario. En un momento, Levine dejó de cantar y permitió que fueran las miles de voces frente a él las que completaran la canción.
Era apenas el comienzo, pero la escena ya dejaba en claro una de las características que atravesaría todo el concierto: Maroon 5 tiene un repertorio capaz de reunir generaciones muy diferentes alrededor de los mismos estribillos.
Con capacidad máxima para 15.000 espectadores, el arena estaba repleto. En las tribunas convivían grupos de adolescentes, familias enteras, parejas y amigos. Había chicos de alrededor de 10 años y también espectadores que superaban los 60 y 70. Algunos probablemente descubrieron a la banda con Songs About Jane a comienzos de los 2000; otros nacieron cuando “This Love” ya era un clásico. Pero cada nuevo estribillo borraba cualquier diferencia generacional.
“Tienen que cantar muy fuerte”
“Buenas noches. ¿Cómo están?”, gritó Levine para saludar al público argentino. A continuación llegó “Stereo Hearts” y el cantante puso una condición: “Tienen que cantar muy fuerte”. Y así lo hicieron.
Mientras avanzaba por el escenario, Levine arengaba con constantes “Oh, sí” y jugaba con sus fans. “Animals” mantuvo el pulso arriba, con el público cantando el estribillo a todo pulmón, y “One More Night” sostuvo la sucesión de éxitos antes de que “Misery” regalara una de las primeras situaciones inesperadas.
Desde el público voló una campera hacia el escenario. Levine la recogió, la miró y descubrió que parecía haber sido intervenida a mano especialmente para él. En lugar de dejarla a un costado, se la puso. “Gracias por mi nueva chaqueta”, bromeó.
Después buscó entre las primeras filas a quien se la había arrojado. “¿Esta es tu chaqueta? ¿Es para mí? ¿Estás segura?”, preguntó antes de hacer una promesa: “Te la voy a devolver al final del concierto. Voy a tratar de no transpirar demasiado”.
El intercambio provocó risas y aplausos y la prenda siguió puesta mientras sonaban los primeros acordes de “Sunday Morning”, uno de los temas más queridos de los primeros años del grupo. Fue también el momento elegido para presentar a quienes lo acompañaban sobre el escenario: Jesse Carmichael en guitarras y teclados; James Valentine en guitarra; Matt Flynn en batería; PJ Morton en teclados; y Sam Farrar en bajo y otros instrumentos.
