Ciudad iraquí de Basora decreta toque de queda luego de un muerto en nuevas protestas

Con información de AFP

La ciudad de Basora, capital de la provincia del mismo nombre en el sur de Irak, decretó el jueves por la noche un toque de queda luego de que muriera una persona y 35 resultaran heridas durante una nueva noche de protestas por la falta de servicios públicos y la corrupción.

La provincia de Basora, la más rica en hidrocarburos del país y sin embargo una de las que cuenta con infraestructuras más deficientes, es el escenario de protestas sociales desde el martes en las que ya han muerto ocho personas.

Este movimiento social, que denuncia la negligencia de la clase política, estalló en un contexto de escasez de agua, de electricidad y de empleo, y se reavivó por una crisis sanitaria que llevó a más de 30.000 personas a ser hospitalizadas por intoxicación con agua contaminada.

Los políticos iraquíes, en plena negociación para formar el futuro gobierno, se responsabilizan unos a otros por la crisis.

El jueves por la noche en Basora, grandes nubes de humo y llamas salían de la sede de la gobernación, de la residencia del gobernador provincial, y de las sedes de partidos políticos y grupos armados, mientras que miles de manifestantes protestaban de nuevo en las calles, constataron corresponsales de la AFP.

«Una persona murió y 35 resultaron heridas, entre ellas 24 civiles y 11 miembros de las fuerzas de seguridad» en Basora, indicó en un comunicado Seif al Badr, portavoz del ministerio de Salud, sin dar más detalles.

Aunque durante varias noches esta semana, los manifestantes habían lanzado cócteles Molotov y fuegos artificiales contra la sede de la gobernación, la manifestación del jueves por la noche delante del edificio parecía menos tensa, según corresponsales de la AFP.

Cientos de manifestantes se reunieron, con miembros de las fuerzas de seguridad, ante la sede del gobierno para depositar velas por los siete manifestantes muertos el martes y el miércoles.

AFP / Haidar MOHAMMED ALI | Manifestantes iraquíes delante de un edificio oficial en llamas durante las protestas contra el gobierno y la falta de servicios públicos en Basora, el 6 de septiembre de 2018

Pero el fuego se extendió rápidamente alrededor del edificio de la gobernación que ha sido el centro de las protestas, con testigos que dicen que destruyó las oficinas de la televisión estatal Iraqiya.

Periodistas de la AFP informaron que la cercana residencia del gobernador estaba en llamas. Varios testigos dijeron que los incendios se desataron en las oficinas locales de varias organizaciones políticas.

No se pudo determinar de manera clara si el incendio comenzó como resultado de un nuevo ataque con dispositivos incendiarios o se debió a incendios anteriores que los servicios de emergencia no lograron extinguir.

La sede de varios partidos y grupos armados chiitas, poderosos en la provincia, también fueron incendiados, como los de la organización Badr, grupo armado apoyado por Irán, y del partido Daawa del primer ministro Haider al Abadi.

El comandante de las operaciones de la provincia impuso la noche del jueves un toque de queda tras haber renunciado a hacerlo horas antes.

Al menos 23 personas murieron en las manifestaciones desde que estallaran el 8 de julio en Basora.

Los activistas de derechos humanos acusaron a las fuerzas de seguridad de abrir fuego contra los participantes en la protesta, mientras que el gobierno culpó a individuos violentos entre los manifestantes y dijo que había ordenado a las fuerzas no usar balas reales.

AFP / Haidar MOHAMMED ALI | Manifestantes irquíes ondean su bandera nacional en frente de edificios oficiales mientras protestan contra el gobierno y la falta de servicios básicos en Basora, el 6 de septiembre de 2018

«La gente protesta y al gobierno no le importa, les trata como vándalos», dijo Ali Saad, de 25 años, en el acto del jueves en Basora.

«Nadie [aquí] es un vándalo: la gente está harta, así que sí arrojan piedras y queman neumáticos porque a nadie le importa», declaró a la AFP cerca del edificio lleno de escombros.

Ahmed Kazem, de 42 años, que también participó en las protestas, pidió a los líderes responder a las peticiones de los manifestantes «para que la situación no se deteriore».

El primer ministro se esforzó por calmar la situación y las autoridades prometieron un plan de emergencia de miles de millones de dólares para reactivar las infraestructuras y los servicios públicos en el sur de Irak.

Pero los iraquíes siguen siendo escépticos ya que el país continúa en un estado de limbo político después de las elecciones en mayo.

El líder chiita Moqtada Sadr, que ganó en las legislativas, pidió al parlamento convocar al gobierno para que exponga «soluciones radicales e inmediatas».

Abadi respondió diciendo que estaba «listo para asistir a una sesión parlamentaria con los ministros y responsables implicados, para discutir la situación y las necesidades de la provincia de Basora».

Abadi intenta obtener un segundo mandato mediante la formación de una coalición gubernamental con Sadr, que pide que Irak tenga una mayor independencia política de Irán y de Estados Unidos.