Sopa de muñecas, teatro adaptación de Lucero Millán, llega a la escena

El drama familiar que coloca el dedo sobre la llaga de la violencia intrafamiliar “se ha convertido en un referente teatral inevitable”, dice su directora artística Lucero Millán.Desde su estreno en 2007 a la fecha lleva 284 representaciones, ha sido vista por más de 60,000 espectadores y contado con una presentación extraordinaria en Venezuela.

Explicó que es una adaptación libre de las obras, Mi vida gira alrededor de 500 metros y Parejas, libretos de Inmaculada Alvear y Susana Lastreto, respectivamente.

MONTAJE Y ELENCO

Su puesta en escena es un logro técnico, ingenioso y con buenas interpretaciones, explica Millán quien dirigirá a las jóvenes actrices Dinah Ipsen en el papel protagonista de Ana, y a Gabriela Vega, como la hija.El actor René Medina Chávez personificará la dualidad de Antonio, un individuo cruel e impulsivo que maltrata física y sicológicamente a las dos mujeres, luego se arrepiente. También actuará Alicia Pilarte.La obra que ha mantenido su éxito —explica Millán— se debe a la administración armónica de las interpretaciones, manejo de luces, vestuario, música, escenografía, energías, color y el saber en qué momento puedes explotar o contenerte en la obra.

HISTORIAS DE MUJERES

Millán explica que esta versión libre de Sopa de muñecas cuenta dos historias: la de Ana y su familia, ella desea trabajar por primera vez y su marido se opone y la agrede; un juez le impone una orden de alejamiento, y la distancia con su hija.Esta se combina con la historia de Aurora, madre de Ana, una mujer sumisa que vive bajo el imperio de un hombre autoritario; esta es la violencia patriarcal que también agrede la dignidad de la mujer y sus derechos.Este drama fue estrenado en 2007 con la intención de entretener y hacer conciencia sobre la violencia intrafamiliar, por lo que en las primeras veinte presentaciones se realizaron foros y debates, recordó Millán.

CICLOS DE VIOLENCIA

“La violencia genera violencia”, afirma Lucero Millán, al señalar que este es un ciclo que debe ser roto.
En esta obra el personaje de Ana termina matando a su marido en defensa propia y esta violencia la reproduce al maltratar a su hija.
“El mensaje es que la única manera de romper este ciclo es modificar este tipo de actitudes con una nueva educación”, añade Millán. En este sentir el teatro viene a ser un espacio importante para reflexionar.

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