Continúa la oleada de pequeños atentados en Tailandia

Dos militares resultaron heridos hoy en un doble atentado con pequeños explosivos en el sur de Tailandia, siguiendo la misma táctica que se utilizó en la oleada de atentados que sacudió el país el último jueves y viernes, según informaron los medios locales.

Como ocurrió en la localidad de Hua Hin, un primer artefacto hirió a la pareja de uniformados, parte de una patrulla de ocho que recorría la zona en motocicletas. La segunda deflagración se produjo 10 minutos más tarde en un intento por alcanzar a los refuerzos que se habían arremolinado en el mismo lugar, ubicado en la provincia sureña de Narathiwat.

El domingo por la noche otros 3 pequeños explosivos detonaron en diversos negocios de la ciudad de Yala, también en el baluarte sureño de la guerrilla nacionalista musulmana.

La Junta militar en el poder desde 2014 insiste en que los atentados de los días 11 y 12 no tienen relación con el movimiento rebelde que exige una amplia autonomía para la región limítrofe con Malasia, donde los musulmanes son mayoría, y pretende orientar las investigaciones hacia los oponentes agrupados en torno al ex primer ministro Thaksin Shinawatra.

Una teoría que contradice los informes de los expertos de la policía y fuentes militares citadas por el diario Bangkok Post. “Las bombas usadas en los ataques están relacionadas y son similares a aquellas usadas en los ataques de la insurgencia en las regiones del sur”, reconoció Suchart Theerasawat, un asistente del jefe de la Policía Nacional.

“Es una muestra de fuerza y de la expansión de sus redes”, le secundó un uniformado citado por el diario. “Habían enviado mensajes advirtiendo que no querían una nueva constitución hasta que el parlamento reconociera la identidad musulmana malaya (la comunidad dominante en las provincias sureñas) o la incluyera en la legislación”, añadió otro militar que no quiso ser identificado.

Para Anthony Davis, especialista de la publicación Jane’s Defence Weekly, el único grupo que dispone de la logística y organización necesaria en el país para organizar ataques en 7 provincias es el Frente Nacional Revolucionario (conocido por las siglas BRN), un grupo establecido en la década de los sesenta y cuyos herederos constituyen hoy en día la principal facción alzada en el sur del país.

Davis también desestimó la opción de que los responsables fueran simpatizantes de Shinawatra en respuesta a la victoria del “sí” en la consulta constitucional. “Pensar que pudieron organizar una operación tan compleja en tres días (tras la aprobación del referéndum) no tiene sentido”, opinó.

Sin embargo, el responsable de Defensa, el general Prawit Wongsuwan, volvió a rechazar de forma enfática cualquier relación con los opositores sureños. “Definitivamente no se trata de una extensión de la insurgencia sureña. Pero es posible que alguien les haya contratado (para organizar los ataques)”, insistió.

Los militares han confirmado que han detenido a varias personas y las organizaciones de derechos humanos hablan de decenas, aunque ninguna fuente oficial ha confirmado este extremo.

Dirigentes de los llamados Camisas Rojas como Jatuporn Prompan acusan a los golpistas de utilizar la reciente violencia para intensificar la represión contra cualquier rival político.

“Pese a la falta de evidencias, están usando estos incidentes para acusar al movimiento que se opuso a la constitución (que fue aprobada el pasado día 7). Quieren erradicar a sus oponentes políticos”, precisó Prompan en su página Facebook.

Tailandia podría perder 200.000 visitantes

Al margen de la responsabilidad, las explosiones ya han provocado un significativo daño a la industria del turismo, que podría perder hasta 200.000 visitantes y cerca de 293 millones de dólares este año, según la estimación que hizo el máximo responsable de la Autoridad Turística de Tailandia, Yuthasak Supasorn.

Los cálculos de Anusorn Tamajai, decano de la facultad de Economía de la Universidad de Rangsit, son todavía más demoledores ya que este expertos cree que el menoscabo en el mismo ramo puede llegar hasta los 33.400 millones de bath (867 millones de euros). Según sus cifras ya se han registrado un 50 por ciento de cancelaciones en los establecimientos hoteleros.

En los mismos términos se expresó Prateep Jongthong, presidente de la Asociación de Turismo de Trang, otro de los enclaves golpeados por la reciente oleada de violencia, que indicó que las cancelaciones han sido casi generalizadas.

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