Neisi Dajomes, la ‘niña’ ecuatoriana que quiere poner el mundo sobre sus hombros

La pesista ecuatoriana Neisi Dajomes (Pastaza, 1998) en cada competencia luce un cintillo de lazo, lleva sus uñas pintadas y a veces también usa calcetines de distintos colores. Estos detalles coquetos, que parecen contrastar con su disciplina, son propios de su edad. Neisi es la deportista más joven del equipo ecuatoriano olímpico, apenas cumplió 18 años en mayo pasado. Pero pese a su corta edad, ha sido medallista mundial durante los últimos cuatro años. Su última corona fue en Georgia, en el Mundial Juvenil Sub-20 que terminó en julio pasado, donde se consagró como campeona mundial juvenil. Su marca personal son 105 kg en arranque y 130 kg en envión.

Su entrenadora y también pesista Mayra Hoyos recuerda que Neisi llegó con 11 años al gimnasio de pesas Gustavo Llerena Gavilanez —nombre de uno de los promotores de la halterofilia en Ecuador—, que está asentado en una pequeña ciudad de Pastaza (oriente del país), llamada La Shell por la empresa petrolera que inició el poblado. La pequeña tiene cinco hermanos y llegó al gimnasio siguiendo a uno de sus hermanos mayores. “Creo que entrenó unas dos semanas y no vino más, decía que se va a hacer feo el cuerpo, que se va a quedar pequeña”, cuenta Hoyos. “Yo fui a su casa y le expliqué que no era verdad que su cuerpo se iba a dañar y le convencí para que entrenara una semana más”. Y esa semana no acabó nunca.

La niña al poco tiempo de volver al gimnasio participó en un control de topes de pesas en la costa ecuatoriana y empezó a entusiasmarse. En ese viaje, además, conoció el mar y eso la marcó profundamente. “Luego comenzó a entrenar y entrenar, eran unos diez niños, pero ella sobresalía. Walter Llerena (el otro entrenador del gimnasio) y yo nos dimos cuenta del potencial que tenía”, dice Hoyos.

Neisi participó en su primer campeonato mundial a los 13 años. Fue en Perú, en 2011, y quedó en octavo lugar. Ese mismo año ganó el campeonato panamericano y sudamericano en la extinta categoría infantil de hasta 15 años. “Nosotros no creíamos el progreso tan rápido que tuvo Neisi”, dice la entrenadora. “Yo creo que es la sangre, eso es lo único que puede explicar la fuerza que tienen Neisi y sus hermanos. Son de naturaleza fuertes”.

Neisi Dajomes en una foto de su perfil de Facebook.
Neisi Dajomes en una foto de su perfil de Facebook.

Los padres de la pesista son refugiados colombianos y llegaron a Ecuador hace más de 20 años y aquí tuvieron a cinco de sus seis hijos. Pero justo cuando Neisi comenzaba a despuntar, ellos comenzaron a tener problemas y su madre quiso volver a su país de origen. Pero los entrenadores la convencieron para que dejara a su hija en Ecuador y así fue como la deportista empezó a vivir en la casa de uno de sus entrenadores.

La madre finalmente se quedó en Pastaza y hoy tres hermanos de Neisi también practican la halterofilia. La hermana que le sigue, de 16 años, también estuvo en Georgia y compartió el podio con Neisi. La joven pesista, además, se ha convertido en un puntal para la economía de su familia, ahora que es una deportista de élite gana en torno a los 3.000 dólares y ayuda en casa.

La deportista ya dio el primer susto para sus entrenadores y protectores el año pasado, en los Juegos Panamericanos de Toronto. Se desmayó en el primer intento en envión, luego de levantar 121 kg. Pero volvió y en sus dos intentos restantes pudo levantar 123 kg y 125 kg, y sumados a los 100 kg que había logrado en arranque, logró un total de 225 kg y se llevó la presea plateada. “Ella es una guerrera, eso no lo hace cualquiera”, dice Hoyos. “Con su primer intento ya tenía el bronce, pero ella quería la plata y desoyendo al médico salió a pelear por la plata”.

La entrenadora vio el desmayo desde el público, porque no fue parte de la delegación oficial, y solo después supo que el desvanecimiento se debió a que Neisi no había comido nada desde la noche anterior porque tenía un par de kilos y tenía enfrentarse a la báscula antes de competir.

Ahora en Río también tenía que bajar un kilo, pero lleva desde inicios de mes una dieta controlada. Su entrenadora de cabecera tampoco consiguió cupo para viajar con ella, pero entregó a la deportista la planificación detallada. “Su entrenamiento diario se redujo de cuatro a dos horas, ahora es el tiempo de la descarga, hay menos ejercicios, menos repeticiones, para que descanse”, explica Hoyos y antes que hablar de medallas olímpicas asegura que su aspiración es que pueda romper su marca. “Esperemos que pueda hacer 108 kg en el arranque y 138 en el envión, está preparada para hacerlo”.

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