No fue un golpe, fue un coñazo

(Luis Velázquez Alvaray 01/04/2017) Maduro es un ton ton, inútil y gallinazo. Difícil conseguir semejante bolsiclón en todo el globo terráqueo. Superado en inteligencia por matones como Noriega, extraviados como Fujimori e insensatos como Bordaberry, no se ha percatado que el mundo es otro, distinto al de aquel Amín que africanizó la dictadura en tiempos que lo global no era tan persistente y decisivo. Pensó el bobalicón de marras, que dando el golpe en la madrugada lo pasaría agachado, como acostumbra a tomar sus decisiones este régimen de medianoche.

La parranda de ignorantes que le siguen, desconocen que tendrán que pagar por sus crímenes donde estén y cuando sea, ya que la sangre de los Venezolanos, la cárcel injusta de Leopoldo y doscientos Leopoldos más, no podrá ser borrada, porque ya no tendrán que pasar medianoche: su oscuridad y la de sus neófitos seguidores será eterna. Nunca verán otro amanecer, porque el daño del golpe, de la persecución, la muerte, la cárcel y el exilio es infinito y será una sombra: ineludible, bochornosa, irreparable, indignante, repulsiva.

Tampoco se imaginan que su maldad es tanta, que no podrán comprar un lugar ni en Cuba, ni en Rusia, ni en Corea del Norte. Allí llegará el momento de La justicia y para nada les servirán a los tiranos de allí, que tampoco tendrán donde esconderse. El ojo de la realidad les medirá sus pasos y como un radar de angustias les informará que son golpistas, mediocres y perseguidores de inocentes.

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nickola

Periodística graduada en la Universidad Católica Santa Rosa - Caracas - Venezuela; experiencia en el ámbito político, económico, cultural, económico y social. Productora de eventos.

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