¿Vale la pena comprar el Galaxy S8?

Samsung enfrenta el reto de convencer a los consumidores de que el fiasco con las baterías explosivas del Galaxy Note 7 ha quedado atrás y se merecen su posición como una de las marcas líderes del mercado de los teléfonos inteligentes. Han sido meses cruciales para firma coreana.

Se esperaba que la nueva familia de los Galaxy se enarbolara como el gran atractivo de la feria de equipos móviles más relevante del año, el Mobile World Congress, pero decidieron moverse con cautela tras comprobar los defectos tanto de diseño como de manufactura en las baterías del malogrado Note 7.

El Galaxy S8 y S8+ llegaron tras una seguidilla de filtraciones tanto de material técnico como visual. Los diferentes elementos que emergieron tanto en redes sociales como en diversos medios de comunicación fueron corroborados durante el lanzamiento. No hubo mayores sorpresas, salvo por algunos detalles.

Aspectos destacados

Galaxy S8

El Galaxy S8 aprovecha más del 80 por ciento de la cara frontal del equipo.

Foto:

Cortesía Samsung

Un diseño compacto y una pantalla ‘infinita’. El Galaxy S8 logra incorporar una pantalla de 5,8 pulgadas en un cuerpo cuyas medidas son incluso inferiores a las del Galaxy S7 Edge cuyo monitor es de 5,5 pulgadas.

Galaxy S7 Edge: 15 cm de alto, 7,6 cm de ancho y 7,7 mm de grosor.
Galaxy S8: 14,8 cm de alto, 6,8 cm de ancho y 8 mm de grosor.

Samsung produjo un teléfono de discretas dimensiones virtud de la eliminación del tradicional botón físico de ‘home’ y el uso de márgenes -o biseles- en su mínima expresión. El monitor cubre el 83,6 por ciento de la cara frontal. En el Galaxy S7, la pantalla ocupaba el 76,1 por ciento de la zona delantera.

Así mismo, los bordes describen una curvatura más pronunciada. Ya no existe modelo plano y la referencia Edge desaparece (ahora todos son ‘Edge’). Eso significa que si usted no gusta de ese concepto de diseño, no tendrá alternativa.

El Galaxy S8+ cuenta con una pantalla de 6,2 pulgadas. A priori, tal cifra llevaba a imaginar un terminal de dimensiones colosales. Sin embargo, Samsung ha conseguido que el equipo exhiba casi el mismo tamaño del enorme iPhone 7 Plus.

iPhone 7 Plus: 15,8 cm de alto, 7,7 cm de ancho y 7,3 mm de grosor
Galaxy S8+: 15,9 cm de alto, 7,3 cm de ancho y 8,1 mm de grosor

El Galaxy S8+ aprovecha el 84 por ciento de la cara frontal mientras que el iPhone 7 Plus apenas ocupa el 67,7 por ciento de la zona delantera. La optimización del espacio es uno de los principales aciertos de la nueva línea Galaxy.

Los datos muestran que la nueva familia de teléfonos hace gala de una figura más alta que ancha. Esto redundaría en que sea más fácil de manipular y agarrar con una sola mano.

La pantalla goza de una resolución de 1.440 por 2.960 píxeles. Hay 400 píxeles más en sentido vertical en estos dispositivos con relación a la generación S7. Se mantiene la misma resolución tanto en la versión de 5,8 como la de 6,2 pulgadas, así como el uso de la tecnología Super Amoled.

Un procesador que parece vencer al iPhone 7. Desde su lanzamiento, en septiembre del año pasado, el iPhone 7 ha sido el líder indiscutido en las pruebas de rendimiento. Al parecer, ha llegado un competidor digno a la arena de batalla. El Galaxy S8 incorpora dos posibles procesadores: el Exynos 8895 de ocho núcleos (con este llegará a Colombia) o el Qualcomm Snapdragon 835, también de ocho núcleos (con este se distribuirá en Estados Unidos y China).

La firma destaca que tanto el Exynos como el Snapdragon 835 son los primeros procesadores para móviles con arquitectura de 10 nanómetros. En la teoría, ello redundaría en un consumo de energía menor (es decir, mayor duración de batería).

El equipo ya fue sometido a las pruebas de rendimiento de AnTuTu, una de las más populares plataformas para medir la capacidad de los equipos móviles, y los resultados hablan de un móvil capaz de vencer con holgura al iPhone 7 y su procesador A10 Fusion. El Galaxy S8 podría ser 10 por ciento más rápido que su rival de Apple.

El tamaño de las pantallas de la familia Galaxy S8 parece declarar, de forma implícita, que ya no habrá más Galaxy Note. Cabe recordar que el Note se caracterizaba por ser un teléfono de gran formato.

Botón ‘virtual’ de ‘home’. El clásico botón ubicado en la parte delantera ya no es físico, sino electrónico (o ‘háptico’ como es conocido en el argot tecnológico). Existe un elemento gráfico en la pantalla que representa el botón. Cuando el usuario lo presiona, siente como si de verdad hubiera activado un componente físico. La magia es conseguida gracias a una innovación a imagen y semejanza del 3D Touch de Apple: la pantalla es sensible a diferentes grados de presión.

La memoria ampliable y conector tradicional de audífonos siguen presentes.
Samsung quiere mantener dos características que le permiten marcar diferencia con respecto a otros competidores: sigue permitiendo ampliar la memoria interna gracias a memorias MicroSD (de hasta 256 GB) y no eliminó el conector tradicional de audio.

Lector de iris. Ahora, en la parte delantera, existe un escáner de iris. Será una de las opciones para desbloquear el equipo. Quienes lo han probado se mostraron satisfechos con la rapidez de respuesta del mismo (casi instantáneo).

Eso sí: no es novedad, en tanto el Galaxy Note 7 ya lo incluía. En su momento, los analistas se cuestionaron si no se trataba de un método de reconocimiento difícil de usar –por falta de costumbre sobre todo-, pero al menos opera bien.

Samsung DeX.
El usuario podrá conectar su celular a una pantalla de mayores dimensiones (como lo es una de PC) y usarlo como si fuera su computador, gracias a una suerte de base llamada DeX.

En la pantalla, se desplegará una versión de Android optimizada para usar teclado y ratón, con ventanas, menús contextuales y la versión de escritorio de Google Chrome. Es compatible con Office, Acrobat Reader y soluciones para acceder a escritorios virtuales.

La base DeX es compatible con monitores que utilicen conexión HDMI y permite conectar tanto teclado como ratón por USB, RF o Bluetooth. El accesorio incluye, además, dos puertos USB 2.0 y un conector USB-C. El Galaxy S8 se recarga mientras esté insertado en la base.

Un asistente llamado Bixby. En esencia, Samsung diseñó un asistente al estilo de Google Now -o basado en él, eso no está claro- que permite acceder a las diferentes opciones del teléfono por medio de comandos de voz, de texto, de tacto y de visión (para esto último, podría ser útil el lector de iris).

No suena diferente a lo ya visto en Google Now. Ofrece reconocimiento de imágenes, ayuda a usar la cámara con comandos de voz, a buscar contactos y a escribir mensajes, entre otras acciones. En teoría, aprende de los hábitos de uso del usuario para ser más útil y preciso.

Suena bien, pero no es novedad y cabe preguntarse si no entra en conflicto con el asistente de Google que forma parte de Android.

Mejor conectividad. El Galaxy S8 es compatible con Bluetooth 5.0, LTE Cat 16, Gigabit LTE y Gigabit wifi. Además, soporta la tecnología MU-MIMO (que hará que la conexión wifi sea más rápida).

Mejores audífonos. El teléfono llegará al mercado con una audífonos AKG Harman incluídos cuyo costo ronda los 99 dólares (unos 300.000 pesos por conversión directa). Harman es una de las mejores marcas especializadas en accesorios de sonido en el mundo, así que es un añadido prometedor. No serán inalámbricos y Samsung ha mostrado completa apatía por esa tendencia que Apple quiere impulsar.

Puntos débiles o dudosos

DeX

La estación o base DeX permite conectar el Galaxy S8 a una pantalla de computador.

Foto:

Cortesía Samsung

La misma memoria RAM y una única versión de 64 GB. El Galaxy S8 y el Galaxy S8+ equipan 4 GB de RAM. Puede que, en realidad, el equipo no requiera más, pero da la impresión de que no hubo evolución en ese apartado y eso puede jugar en contra desde la perspectiva del mercadeo. Hay una única versión de 64 GB. Esto ayuda a simplificar la elección de los consumidores, pero puede suponer una limitación para usuarios más exigentes.

La misma cámara trasera. En este apartado, Samsung mejoró solo aspectos de posprocesamiento por software, pero es, al menos en el papel, exactamente la misma cámara en lo referente a hardware: 12 MP en la parte trasera, con apertura focal f/1,7.

Lo que mejoró fue la cámara delantera, que pasó de tener un sensor de 5 MP a uno de 8 MP. La firma coreana no se subió al bus de la cámara con doble sensor acogida en los últimos Huawei y en el iPhone 7 Plus. Es posible que, en este momento, siga siendo un sistema fotográfico competitivo, pero se podría quedar rezagado en pocos meses a pesar de su tecnología Dual Pixel.

Grueso y un poco pesado. Es un teléfono menos ancho que los anteriores, pero más grueso (mide 8 mm de grosor; el Galaxy S7 ostentaba 7,7 mm y el Galaxy S6, 7mm). Esto, sin embargo, contribuye a un mejor agarre. Pesa 155 gramos frente a los 132 gramos del Galaxy S6 Edge y los 157 gramos del Galaxy S7 Edge. El S8+ asciende a 173 gramos, un poco menos que el iPhone Plus de 188 gramos.

Lector de huellas mal ubicado. Colocar el sensor de huellas en la parte trasera podría haber sido un gran acierto, pero lo ubicaron en una posición incómoda, justo al lado derecho de la cámara. Puede resultar fácil tocar el lente de la misma por accidente. Además, su forma y tamaño no convencen: luce como un pequeño rectángulo difícil de operar.

En los terminales Huawei Mate 9 y P9 lo encontramos en la parte trasera, pero su forma es circular y lo colocaron debajo de la cámara y en el centro.

Batería ‘pequeña’. El año pasado, el Galaxy S7 Edge contaba con una batería de 3.600 miliamperios/hora. Este año, el Galaxy S8 se queda en apenas 3.000 miliamperios/hora. Salvo que los nuevos procesadores consigan optimizar el consumo de energía de forma significativa, cabe preguntarse si el celular logrará completar un día completo de trabajo.

La batería del S8+ tampoco es demasiado grande y llega a 3.500 miliamperios/hora, ¿será suficiente?

Alto precio. Ronda los 800 dólares. Llegará a Colombia a finales de mayo) en 3 millones de pesos para la versión de 5,8 pulgadas y 3,3 millones para la de 6,2 pulgadas. Estos valores son tan altos porque incluyen los recargos inherentes a su importación.

Diseño continuista. Si bien la pantalla ahora cubre un mayor porcentaje de la parte frontal, el diseño, en su esencia es similar al del Galaxy S7 Edge. La parte trasera, de hecho, es idéntica. Quienes busquen un terminal muy diferente al anterior, se sentirán defraudados.

¿Y TouchWiz? La capa de personalización de Android no es uno de los puntos fuertes de los Galaxy de Samsung. Suelen presentar problemas de rendimiento -transiciones lentas u ocasionales bloqueos, son las quejas más recurrentes-. Se dice que la versión de los Galaxy S8 mejoró aquellos y otros aspectos, resta probarlo para comprobarlo.

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