La recta final de las elecciones en Ecuador: Moreno lleva la ventaja

Tan solo 0,5 por ciento le faltó al candidato oficialista de Ecuador, Lenín Moreno, para ganar la presidencia de su país en la primera vuelta de las elecciones, que se llevaron a cabo el 19 de febrero. Tenía que conseguir mínimo el 40 por ciento de los votos y tener una ventaja de diez puntos porcentuales sobre su más inmediato rival, que en esta caso es Guillermo Lasso. Logró la ventaja, pues le sacó  12 puntos porcentuales a Lasso, quien obtuvo el 28,1 por ciento de los votos; pero no alcanzó a llegar al umbral y se quedó en un 39,5 por ciento.

De esta forma, y aunque ya los sondeos habían anunciado que esa era la opción más factible, los dos candidatos, Moreno y Lasso, pasaron a la segunda vuelta, en la que ganará el que tenga la mayoría simple de los votos.

El panorama, desde entonces, pintaba mal para Moreno, el candidato del partido de Rafael Correa, y quien se supone continuará con la mayoría de su legado. Se supone, porque en el tramo final de la campaña de la primera vuelta y en gran parte de la campaña de la segunda, Moreno intentó alejarse un poco de la imagen del presidente ecuatoriano, quien en el tramo final de su mandato tuvo que enfrentarse a una crisis económica producto de la baja de los precios del petróleo y quien, también, ha sido resistido en algunos sectores por algunas posiciones autoritarias, en especial, con acciones contra la libertad de prensa.

El fantasma de Keiko Fujimori en las elecciones en Perú empezó a rondar las huestes oficialistas. La hija del expresidente Alberto Fujimori también tenía que alcanzar el 40 por ciento de los votos en la primera ronda de las elecciones presidenciales de su país y tener una ventaja de diez puntos con respecto a su más inmediato seguidor, que en ese entonces era Pedro Pablo Kuszynsky. Keiko alcanzó el 39,81 por ciento de los votos, mientras que Kuszynsky obtuvo tan solo el 20,98 por ciento. Quedó muy cerca Fujimori de alcanzar el poder en la primera vuelta, pero en la segunda todo cambió: Kuszinsky consiguió el 50,12 por ciento de los votos, mientras que Keiko obtuvo el 49,88 por ciento.

Keiko

La hija del expresidente peruano Alberto Fujimori, Keiko, estuvo muy cerca de ganar las elecciones presidenciales de su país en la primera vuelta. Sin embargo, las perdió en la segunda.

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AFP

Lasso, en conclusión, tenía todo a su favor. Primero, porque tenía servida la posibilidad de hacer una gran coalición con todos los candidatos opositores que se presentaron en la primera vuelta de las elecciones. Y, segundo, porque podía recoger el descontento de los sectores que, a pesar de no estar de acuerdo con muchas propuestas de Lasso, no quieren que haya una continuidad del modelo correísta.

Pero eso no fue suficiente y hoy la realidad muestra que Lasso se encuentra por debajo de Moreno en prácticamente todos los sondeos del país. La última encuesta de Cedatos, por ejemplo, le da a Moreno el 45, 7 por ciento de la intención de voto, mientras Lasso llegaría a un 41,5 por ciento de los votos.

La encuestadora Market, entre tanto, le da a Lasso el 48,9 por ciento de los votos, mientras que a Moreno le da el 45 por ciento. Y Diagnóstico, por variar, le entrega al candidato oficialista el 50,62 por ciento, mientras que el opositor solo recibe el 36,72 por ciento de la intencionalidad de voto.

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Esta tendencia se puede explicar por varias razones, entre ellas, que la propuesta económica de Lasso, quien es asociado con la crisis de los noventas, que obligó a varios ciudadanos ecuatorianos a abandonar el país, pues era el dueño del Banco de Guayaquil. Aunque, si bien es cierto, su implicación directa nunca fue comprobada. Otra de las razones tienen que ver con la logística de la campaña. Cynthia Viteri, quien quedó en tercer lugar en la primera vuelta y quien, además, anunció su apoyo a Lasso, tuvo un buen respaldo en las zonas rurales. Lasso no supo aprovechar este escenario y dedicó la mayor parte de sus esfuerzos a hacer campaña en las urbes.

Aunque también se pueden esgrimir fundamentos como los hizo Cristina Ortiz , una funcionaria de 27 años, quien votó por Pablo Moncayo, otro de los candidatos opositores y ahora, dice, no hará lo mismo por Lasso. La razón es que no concibe que todo lo que se hizo durante ocho años se venga para el piso. “En primera vuelta voté por Moncayo (…), pero ahora me decantaré por Lenín. No me parece que después de los avances que se han logrado en estos años llegue un gobierno cuya primera opción sea botar (echar) a la basura todo lo que se ha hecho, sobre todo por los sectores populares”, dijo a la agencia AFP.

‘El síndrome de doña Florinda’

Cuando se confirmó que habría segunda vuelta para elegir al nuevo presidente de Ecuador, el presidente Correa, muy fiel a su estilo, dijo que, en caso de que gane la oposición, él ya no se tomaría las vacaciones que tenía planeadas, sino que volvería a la arena política. Era evidente que para el mandatario una segunda vuelta era un salto al vacío que nadie quería dar, pues además los primeros sondeos dieron a Lasso como ganador.

Correa

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dice que volverá a la arena política si la oposición gana las elecciones.

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EFE

Correa fue un presidente popular en su país. Sin embargo, ocho años en el poder desgastaron la imagen del jefe de Estado, además de que en el tramo final de su Gobierno se encontró con una crisis económica.

Y es precisamente allí donde ha sacado toda su artillería para criticar a quienes lo apoyaron cuando estaban en situación de pobreza y su Gobierno los ayudó a ascender socialemente. Pero que ahora le dan la espalda porque su Gobierno atraviesa por una crisis económica.

El jefe de Estado ecuatoriano, con algo de ironía, calificó el hecho como ‘el síndrome de doña Florinda’: aquellos que una vez salen de la pobreza, empiezan a llamar chusma al resto y se unen al combo de los neoliberales y de los banqueros.

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Precisamente, Correa ha perdido el voto de aquellos que durante su Gobierno salieron de la pobreza, pero que en este momento de crisis económica no quieren volver a esa situación.

Elección apretada

En conclusión, el oficialista Lenín Moreno cuenta con el arrastre de la figura del actual mandatario, con la capacidad de movilización de su partido Alianza País y el voto de los sectores populares, beneficiarios de los programas sociales impulsados durante la bonanza petrolera.

Campaña

El cierre de campaña del candidato oficialista, Lenín Moreno.

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Por su parte, Lasso, expresidente del Banco de Guayaquil y exministro de Economía, cuenta con la bendición de las clases altas, con el descontento de las clases medias (antes en buena parte correístas) y tiene el apoyo explícito de los líderes de los otros partidos opositores.

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El cierre de campaña del candidato opositor, Guillermo Lasso

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REUTERS

Y aunque Lasso cayó en las encuestas de su país, algunos analistas coinciden en que será una elección bastante reñida. “La diferencia va a ser muy pequeña. No se descarta un desenlace a la peruana, donde las elecciones (en junio de 2016) se decidieron al último momento (a favor del hoy presidente Pedro Pablo Kuczynski)”, explicó a la AFP Simón Pachano, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales

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