¡Vuele sin tanta carga!

¿Ha sentido que mientras la vida avanza sus cosas marchan demasiado lento?

¡De pronto sí, de pronto no!

Sea como sea, no tiene por qué preocuparse; al menos no se angustie más de la cuenta.

Debe continuar su camino paso a paso, sin tanta prisa pero de una forma perseverante. Al hacer eso, tarde o temprano le llegará la justa recompensa.

Lo que sí tiene que hacer es liberarse de muchas ataduras.

¿De qué le hablo?

¡De que si quiere volar, tiene que renunciar a las cosas que le pesan demasiado!

Y es que usted carga con muchos rencores, culpas y errores que, si bien hacen parte de su vida, no tienen por qué arrastrarlo ni mucho menos asfixiarlo.

Tal vez no lo ha notado, pero se ha dejado aprisionar por malos hábitos, viejas ideas o conceptos erróneos sobre la vida que lo están volviendo rígido.

Todo ese peso no le deja ver nuevas posibilidades y por ende no puede abordar de manera más exitosa y positiva sus dilemas existenciales.

Aprenda a ceder o, como dicen por ahí, a hacerse más amigo de la flexibilidad.

Ojo: No se trata de volverse permisible, es soltar ataduras que lo aferran a cosas inútiles.

Mejor dicho: es dejar que fluyan las cosas a través de la experiencia cotidiana con más tranquilidad, con menos tensiones y sobre todo aprovechando al máximo y de la mejor manera posible todas las circunstancias que se le presenten.

Cuando aprenda a ser más flexible o a ver la vida de una forma más práctica, podrá espantar muchas ‘bobadas’ que atosigan su mente y que, de alguna forma, hacen que su alma se deprima.

Tenga presente que cuando fluye la vida, surgen en usted capacidades internas que no creía tener y que aprovechará.

Para poder avanzar es preciso soltarse y usted solo se suelta cuanto tiene la plena convicción de que las cosas le van a salir bien.

No puede ir por la calle como esas personas ‘corroídas’ por el temor, faltas de fe y condenadas a estar presas, sin enfrentar las vicisitudes que les presenta la vida.

No les levante ‘monumentos’ a sus obstáculos; no pronuncie frases como “Yo nunca he podido” o “Yo nunca saldré de pobre”.

Tampoco crea que los demás valen más que usted. Recuerde que la demás gente, a pesar de su apariencia de dominio, también está asustada.

No crea que todo le va a salir mal. Si ha trabajado de una manera honesta, no va a fracasar.

A veces solo basta con querer hacer las cosas. El ‘sí quiero’ hace brotar de su interior un volcán de energía que nunca imaginó poseer.

¡Tome la decisión de ser libre!

Interprete los problemas que lo agobian de una manera distinta. Muchas veces eso ‘malo’ que le está pasando es solo un aviso del cielo que le anuncia un cambio.

¡Actué ya!

Despójese de aquello que lo frena: de las apariencias, de las angustias innecesarias, de las ‘tragas malucas’, de los miedos, en fin…

Mientras no decida dar ese paso, permanecerá más tiempo del necesario en esa vida monótona que viene llevando.

O sea que se debe soltar las cargas inoficiosas que, en últimas, son las que le generan sufrimientos y frustraciones.

¡Solo así alcanzará la libertad!

Un cuerpo atado

* Los ojos suelen ver solo lo que les conviene.

* La lengua se acostumbra a decir mentiras y hasta se las cree.

* Las manos se quedan cruzadas, esperando que todo les llueva del cielo.

* Los pies, en más de una ocasión, se desvían por caminos errados o simplemente se entierran en el barro.

* La cabeza se llena de ‘cucarachas’.

* Y en algunas ocasiones la barriga ingiere porquerías.

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