Aplican inteligencia artificial en la Universidad Nacional

Podría sonar descabellado o cuando menos extraño decir que con inteligencia artificial se puede manejar una universidad. O mejor dicho, administrar.

Y sí, eso es lo que aplica John William Branch Bedoya, vicerrector de la Universidad Nacional sede Medellín.

No es un capricho ni por estar a la moda. Este ingeniero de minas y metalurgia, con doctorado en computación se interesó desde muy temprano por la generación y análisis de datos.

Desde que cursó Topografía, cuenta, observó la cantidad de datos que se generaban. Comenzó a formarse en eso, en computación, programación y manejo de información. Además, los temas centrales de su carrera, minas y metalurgia, se basan en el análisis de datos.

Así, lleva 20 años trabajando la materia. Los datos, dice, son información, generan conocimiento y conducen a la toma de decisiones.

Dentro de las técnicas que trabajan con eso, figura la inteligencia artificial y una de sus ramificaciones son los sistemas expertos que, por ejemplo, sirven al médico para sus diagnósticos, que luego se aplicaron en otras áreas

Una de las ramas de la inteligencia artificial que ha avanzado es la visión artificial, en la cual ha centrado gran parte de su trabajo. Es una herramienta para la toma de decisiones, que se basa en imágenes, desde las satelitales a las análogas y los drones. Así se obtiene información de un fenómeno .

La imagen ayuda a entender un problema que se quiere estudiar. Es muy usada no solo en medicina (como radiología digital) sino en otros campos. Identifica patrones de conocimiento que identifica el especialista.

Hoy avanza a grandes pasos. Permite analizar volúmenes altos de datos que una persona no sería capaz. Se capturan datos en las imágenes, se procesan, analizan, clasifican y se reconoce la información que representa un fenómeno específico.

Se aplica por ejemplo en urbanismo, para ordenar el territorio o, muy usada hoy, para recrear un proyecto de vivienda de modo que el comprador desde antes se dé cuenta de cómo va a quedar.

En la universidad

Cuando fue decano de la Facultad de Minas y ahora en la Vicerrectoría, Branch Bedoya busca fomentar y poner en práctica la cultura del dato para la toma de decisiones. Mantener el hábito, afirma, de recolección permanente de datos de la vida universitaria.

Luego con plataformas computacionales se hace gestión de la información y se generan indicadores que permiten hacerles seguimiento a los diferentes procesos.

De este modo se traza la hoja de ruta, comenta: ver por ejemplo dónde hay que mejorar, dónde se debe hacer inversiones, o cuándo intervenir esos procesos que se quedan obsoletos.

En la misión, académica, cita un caso, es muy útil. Para dar una idea, en el estudio del fenómeno de la deserción estudiantil: recoger datos de distintas variables del perfil del estudiante, académica, social, económica y así determinar si sale por déficit de calidad académica del bachillerato, por factor socioeconómico o por decisión vocacional errada.

Hoy del 30 al 40% de los estudiantes que ingresan no finalizan carrera.

Ahora, en todas las facultades se trabaja con base en análisis de datos para la toma de decisiones, una técnica que cabe hasta en la gestión organizacional, explica.

Por todo esto no resulta descabellado, ni extraño, aplicar la inteligencia artificial en la vida universitaria.

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