Trump acusa a Obama de espiarlo durante la campaña electoral

Donald Trump volvió a encontrarse a sí mismo. Desde su dorada mansión de Palm Beach, decidió sacar la dinamita que lleva dentro y en una serie de incendiarios tuits acusó sin pruebas a su antecesor de haber interceptado sus comunicaciones durante la campaña electoral. El presidente estadounidense acusó ayer en Twitter a su predecesor Barack Obama de espiar su oficina de Nueva York durante la campaña electoral, sin aportar ningún tipo de pruebas que sustenten esta grave acusación. ¡Terrible! Acabo de saber que Obama me espió en la Torre Trump justo antes de la victoria. No encontró nada. ¡Esto es McCartismo!”, tuiteó Trump desde su cuenta personal de Twitter, haciendo referencia a la persecución comunista dentro de Estados Unidos durante la Guerra Fría.

En otro tuit Trump comparó a Obama y el presunto espionaje con el ex presidente Richard Nixon y el escándalo Watergate. “¡Qué bajo ha caído el presidente Obama escuchando mis llamadas durante el tan sagrado proceso electoral. Esto es Nixon/Watergate. ¡Chico malo (o enfermo)!”, dijo aludiendo en esta ocasión al escándalo de espionaje que le costó el puesto a Nixon. “¿Es legal que un presidente haga escuchas telefónicas a la campaña de un candidato antes de unas elecciones? Esto ha sido anteriormente rechazado por los tribunales”, recordó Trump en esa red social. El mandatario consideró: “Un buen abogado podría hacer un gran caso con el hecho de que el presidente estaba interviniendo mis teléfonos en octubre, ¡justo antes de las elecciones!”.

Trump también se refirió al escándalo desatado esta semana en su gobierno luego de que el diario Washington Post revelara que su fiscal general, Jeff Sessions, mantuvo reuniones con el embajador ruso, Serguei Kislyak, durante la campaña electoral del año pasado. Según el mandatario, Kislyak también fue a la Casa Blanca durante el mandato de Obama. “El mismo embajador de Rusia que se reunió con Jeff Sessions visitó la Casa Blanca de Obama 22 veces”, aseguró el mandatario.

Desmentida

Un vocero de Obama negó rotundamente la acusación de Trump de que el ex mandatario ordenó desde la Casa Blanca espiar los teléfonos de la Torre Trump durante la campaña electoral. “Ni el presidente Obama ni ningún funcionario de la Casa Blanca han ordenado nunca la vigilancia de ningún ciudadano estadounidense. Cualquier otra sugerencia al respecto es simplemente falsa”, señaló Kevin Lewis, portavoz de Obama a través de un breve comunicado. El vocero de Obama recordó que una de las reglas de oro de su gobierno era que “ningún funcionario de la Casa Blanca interferiría nunca en ninguna investigación independiente del Departamento de Justicia”.

Poco antes, Ben Rhodes, ex asesor de Seguridad Nacional de Obama, respondió a Trump en Twitter. “Ningún presidente puede ordenar escuchas telefónicas. Estas restricciones se pusieron para proteger a ciudadanos de gente como tú”, tuiteó Rhodes.

Esta grave acusación se produce cuando la administración Trump enfrenta una vez más cuestionamientos sobre los contactos de su equipo de campaña con Rusia antes de tomar posesión. Los analistas políticos se preguntan si se trata de una maniobra de distracción.

Esta semana el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, decidió apartarse de cualquier posible investigación del Departamento de Justicia, sobre la presunta injerencia rusa en la campaña electoral. Sessions, que antes de dirigir el Departamento de Justicia era senador y miembro de la campaña de Trump, tomó esa decisión después de que saliera a la luz que se reunió en dos ocasiones con el embajador ruso en Washington durante la campaña electoral.

Durante las audiencias ante el Senado para ser confirmado en su puesto, Sessions había negado cualquier contacto con los rusos durante la campaña electoral. Los demócratas le han pedido que dimita por mentir bajo juramento, mientras que Trump ha defendido a Sessions. Los demócratas llevan meses pidiendo que se abra un investigación independiente sobre la presunta injerencia rusa en los comicios para que ganara Trump, en vez de su rival, la demócrata Hillary Clinton. Según un informe de los servicios de inteligencia norteamericanos, el presidente ruso Vladimir Putin ordenó una campaña para influir en el resultado de las elecciones del 8 de noviembre en Estados Unidos porque prefería que ganara Trump. Rusia ha negado cualquier injerencia. Trump asegura que el “hackeo” ruso no tuvo ninguna influencia en el resultado de las elecciones presidenciales. El presidente ha negado en repetidas ocasiones que su campaña electoral estuviera en contacto con oficiales rusos y lo ha calificado de “noticias falsas”. El mandatario está pasando el fin de semana en su complejo de Mar-A-Lago en Palm Beach, en Florida, en su cuarta visita al resort desde que asumió la presidencia.

Trump prefiere el ataque a la defensa. Ahí es donde se siente fuerte. Y no le importa mucho con qué golpear. Durante cinco años acusó a Obama de haber nacido fuera de territorio estadounidense. Dio igual que fuese mentira. La patraña le sirvió al entonces showman televisivo para situarse en el mapa político y dirigirse de tú a tú al presidente.

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