Código Policial | ¿Por qué ocultar cifras?

#ST – Culminaron los carnavales y no se informó cuántos fallecidos hubo por inmersión o por accidentes viales. ¿Quién sería el creador de esa tesis gubernamental según la cual ocultando la realidad se ayuda a solucionar en algo las cosas? Siempre es importante, incluso, referirse a las cifras del año anterior, a fin de que el lector pueda hacer comparaciones. Eso es periodismo. Solo así el lector puede hacerse una idea de si el operativo implementado en el asueto fue o no exitoso o si hacen falta otras cosas para llegar a la conciencia de los temporadistas. Ocultar la realidad en nada ayuda. Es tapar el sol con un dedo. Lo mismo ha venido ocurriendo con las cifras de la inseguridad. Uno se entera de muchos crímenes o secuestros cuando el Ministerio Público logra resolver el caso, si es que se resuelve. No se suministran datos acerca de las arremetidas del hampa desde los tiempos en que Jesse Chacón era ministro de Interiores y lo hacía cada semana. Ahora bien, bueno sería hacerse la pregunta: ¿este silencio oficial ha servido para algo?, ¿ha servido para que, por lo menos, la gente ande un poco más tranquila por las calles? Mi respuesta es que no ha servido absolutamente para nada.

Malditas vacunas. Hace algunos días localizaron a un jovencito decapitado en una zona boscosa del sector Los Cerritos de Caucagua, municipio Acevedo (Mir). Unos vecinos hicieron el hallazgo y avisaron a la policía. Una vez identificado, se supo que había sido Kleiver Jesús Sosa Pacheco, de 18 años de edad, quien fue víctima de una pandilla de criminales que le quitaron la vida porque su familia no pagó la vacuna que le estaban exigiendo por su hacienda. La zona y todas las aledañas están tomadas por el hampa desde hace varios años. La policía sabe de las andanzas de estos grupos criminales. No hay forma ni manera.

Lo mismo pasa en Caracas, en la Cota 905. Desde hace años que la banda del Coqui hace y deshace: venden drogas, secuestran gente, les quitan las casas a los vecinos, corrieron a todos los policías del barrio, ponen a los muchachitos a vender droga y a servirles como “correos” (lleva y trae) o a cantarles la zona (vigilar), cobran vacuna a los comerciantes de los negocios cercanos. Recientemente, asesinaron a un funcionario tras descubrir que era policía y este fin de semana asesinaron en una emboscada a dos agentes de la Polinacional. Y pensar que hubo un momento en que esa agrupación hamponil estuvo a un tris de ser eliminada porque varios de sus cabecillas, entre ellos el Pollín, cayeron muertos y el Coqui no confiaba ni en su sombra; pero a las autoridades les faltó guáramo para meterse con todo a la Cota y terminar de darles el puntillazo final. Ahora es tarde, ya volvieron a reagruparse y reestructurar su banda. Continúan llevando secuestrados para allá y haciendo lo que les da la gana. El fin de semana estuvieron en una gran fiesta pública en el sector La Cancha desde el jueves hasta el domingo. ¿Será que estaban celebrando la muerte de los dos policías?

Hampómetro. Un lector me escribe para denunciar matraca de la GNB. “Un pobre camionero de Acarigua a Caracas, teniendo todo en orden, debe pagar a estos señores de la Guardia Nacional un mínimo de Bs 150.000. Un humilde autobús entre Caracas y Trujillo es detenido en cinco alcabalas de la GN. En cada una de ellas los pasajeros son bajados, humillados, les hacen abrir sus maletas y cualquier bolsa de comida que lleven se la quitan.

Desde el municipio Brion, en Miranda, me escribe una lectora para reportar que en el sector Dos Caminos, de la urbanización Colinas de Santa Cruz, un grupo de delincuentes que residen en una invasión cercana los tiene azotados y los roba a toda hora.

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