Moda reactiva: la fusión entre tecnología y diseño que nació en el laboratorio y que puede cambiar cómo vestimos

#ST – A Lauren Bowker le llaman la alquimista de la moda. Sus diseños de alta costura se materializan en tejidos que cambian de color según los movimientos del aire o los niveles de polución, chaquetas confeccionadas con materiales que capturan datos de nuestro campo magnético o gorros de Swarovski que reaccionan a la actividad cerebral “retratando la ira, los nervios y la ansiedad” de quien los lleva puestos, dice la artista británica en su web.

Su última creación es un tinte para el cabello que cambia de color de manera instantánea al exponerse a diferentes temperaturas. Funciona gracias a reacciones químicas que afectan a las moléculas que se usan para crear el colorante y que lo modifican, haciendo que varíe entre tonos rojizos, rosados, amarillos y violetas. Pero es tan sólo uno de los muchos diseños de “moda reactiva” que está revolucionando el sector.

Bowker -quien estudió diseño textil en el Royal College of Art de Londres- decidió replantearse su futuro tras sufrir una enfermedad y pasar tiempo en el hospital. Se dio cuenta de que quería “crear algo con más significado”.

Fue entonces cuando decidió estudiar química y crear en 2013 la empresa The Unseen para “ayudar a visualizar los datos ocultos que nos rodean” combinando “ciencia y creatividad”. “Quería saber cómo producir materiales que pudieran hablar sobre nosotros y decir si estamos enfermos o darnos indicaciones sobre cómo están nuestros músculos o nuestra espina dorsal”, explicó la diseñadora.

Y es que la tecnología y la llamada “ciencia de los materiales” no sólo está transformado el mundo de la moda, sino también el de la salud y el deporte.

La red de caza tendencias digital TrendHunter describe la moda reactiva como “una fusión entre moda y tecnología”. “Las tiendas de moda están recurriendo a la tecnología para crear productos personalizados”, explican los analistas. “Usando sensores para ayudar a monitorear y perfeccionar los movimientos del cuerpo, las marcas están transformando la manera en que los consumidores interactúan con la ropa”.
Mucho más que deporte

Un ejemplo es la ropa para hacer deporte que utiliza sensores para controlar los movimientos corporales mientras hacemos ejercicio. Y esos sensores, a su vez, se comunican con aplicaciones que registran la información.

De esa manera, el cliente puede realizar un seguimiento del movimiento de cada uno de sus músculos sin necesidad de cables o de sistemas aparatosos para comprender su evolución y cómo puede mejorar.

La marca Athos utiliza electrobiología y fue nombrada una de las compañías de fitness más innovadoras en el año 2015 (uno después de su creación, cuando sólo había lanzado una versión de su producto). Sus creadores son Dhananja Jayalath y Christopher Wiebe, quienes compartían horas de clases y gimnasio en la Universidad de Waterloo, Canadá, y decidieron formar equipo para su aventura empresarial.

“Hacer ejercicio puede ser algo muy frustrante. Al día siguiente estás dolorido, quizás en exceso, si haces más de lo que necesitás; o puede que no lo suficiente si no alcanzaste tu potencial”, le contó Jayalath a TrendHunter. Su producto promete ser una solución efectiva y poco costosa.

Otro ejemplo son las zapatillas de ballet de E-Tracers que memorizan los pasos de los bailarines. La idea nació de la mente de la diseñadora catalana Lesia Trubat González y cuenta con sensores que permiten recordar los movimientos de baile para mejorar la técnica y generar “sensaciones visuales”, enviando la información al bailarín para hacer las correcciones necesarias.

“El diseño y la producción de zapatillas de punta de ballet tecnológicas permiten a las bailarinas recrear sus movimientos en imágenes digitales usando una aplicación móvil”, explica la inventora. Trubat dice que el usuario puede ver después sus movimientos en formato audiovisual, extraer imágenes e incluso imprimirlas. “Este proyecto puede extrapolarse a otras disciplinas de baile”, agrega.

Las zapatillas HyperAdapt que lanzó Nike a finales del año pasado utilizan una tecnología similar para atarse por sí solas. El nuevo producto del gigante estadounidense de ropa deportiva requirió más de una década de pruebas e investigación hasta crear un modelo práctico que no pesara demasiado ni emitiera mucho ruido.

Este calzado se ajusta al pie de manera automática, apretando los cordones con un mecanismo que usa una batería recargable con autonomía de cerca de dos semanas.

Y éstos son sólo algunos ejemplos. El universo digital está repleto de camperas que se abrochan solas, corpiños deportivos que alertan de posibles paros cardíacos, jeans que cargan el celular dentro del bolsillo y todo tipo de productos que, más que prendas de vestir, parecen trucos de magia para marcar tendencia. O, tal y como sugiere Bowker, pociones de alquimia que vestirán nuestro futuro.

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