Varias mujeres denuncian por violación al periodista Lucas Carrasco

#ST – “Yo la pase muy mal. Yo le pedí por favor que parara llorando. Esta persona [Carrasco] no se detuvo cuando le dije que me estaba lastimando, que me estaba haciendo daño”, le cuenta a LA NACION Sofía O., una de las chicas que denunció al periodista Lucas Carrasco ante la Justicia.

Hace unos días se publicó un artículo colectivo redactado por periodistas integrantes de Matria, La Primera Piedra, Agencia Paco Urondo, Revista NAN y Marcha, dando cuenta de una serie de denuncias por abusos sexuales y violencias contra el periodista.

En la publicación, que lleva las firmas de Lucía Cholakian, Alejandra Zani, María Brun Lubatti, Ailín Bullentini y Laura Salomé Canteros, se aseguró que durante el año 2016, un grupo de jóvenes comenzó a organizarse para relatar -ante el Poder Judicial y/o la opinión pública- el horror.

Cuatro de ellas ya son parte de una denuncia colectiva por “abuso sexual con acceso carnal”. La causa se encuentra a cargo del Juez Nacional de Primera Instancia en lo Criminal de Instrucción Nº 5, Manuel de Campos, quien derivó la investigación a la Fiscalía Nº 26.

Luego de la publicación del artículo, otras chicas se pusieron en contacto y ya son 19 las que aseguran ser sobrevivientes de una “violencia machista ejercida sistemáticamente” por el periodista. LA NACION se contactó con Lucas Carrasco, quien hizo su descargo. “Yo no cometí ningún delito”, asegura.

La primera denuncia

En mayo de 2016, Lucía lo denunció públicamente a través de su cuenta de Facebook. A raíz de su testimonio, muchas chicas se pusieron en contacto con ella para compartir experiencias similares de abuso, privación ilegítima de la libertad y violaciones por parte del periodista.

Lucía conoció a Carrasco a sus 18 años, él tenía 35 años. A mediados del 2013 la invitó a salir a través de Facebook. “Yo estaba en el secundario y fui a su casa. Me trató de desvestir, me dio un beso, pero yo le dije que no quería. Me asusté”, relató.

“Hubo abusos todo el tiempo y dos situaciones de violación explícitas”, denunció Lucía. También contó que Carrasco la obligó a comprar cocaína para su consumo personal y que la filmó durante su relación sin su consentimiento.

“No es lo mismo andar sola por este camino que acompañada”

Lucía no quería denunciar sola. “Sabía que no era solo yo. Sabía que la historia que tenía para contar no era la historia de un abuso, sino que era la historia de una sistematicidad. Es una persona que tiene una metodología. Te busca para hacerte daño deliberadamente”, dice Lucía quien hizo la denuncia junto a Sofía O.

“Cuando leí la publicación de Lucía me sumé sin pensarlo. Cuando decidimos denunciar pensé: ‘¿Por qué? ¿Me van a creer? Era más fácil cuando nadie lo sabía’. Hasta que en algún momento dije ‘denuncio’ “, relata Sofía O. a LA NACION.

“No es lo mismo andar sola por este camino que acompañada”, explica Sofía O. Así, junto a Lucía acudieron a la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) dependiente de la Corte Suprema en junio de 2016. Pero aseguran que allí no fueron escuchadas y que sufrieron violencia institucional.

Era la primera vez que Lucía contaba lo que había pasado frente a un empleado del Estado. Ante su relato nervioso, le dijeron que no podía hacer la denuncia en esa institución porque no corría peligro. “No te podemos atender. Tendrías que haberlo denunciado en ese momento”, le dijo una empleada. Luego, esa misma persona, le anotó en un papel el número de la fiscalía de turno.

El siguiente paso fue denunciar ante la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) del Ministerio Público Fiscal. “Saqué un turno y fui a hacer la denuncia”, recordó Lucía. “Hoy soy otra persona después de denunciar. Me pude perdonar a mí misma, pude entender cómo se aprovechó de mí”, cuenta Lucía.

Una historia que se repite

Lucía no es la única. Sofìa O. también conoció a Carrasco en 2013. Una noche, cuando llegó a su casa, tenía un inbox y una solicitud de amistad de Facebook por parte de él. “Todo fue consentido hasta el momento en que él me puso boca abajo y me dejó inmóvil”, relata Sofía.

“Una noche, un amiga me contó que había una chica que estaba denunciando a Lucas Carrasco. Me quedé helada, me largué a llorar y me tuve que sumar. No hice una denuncia ante la Justicia porque no estoy segura de poder pasar por una proceso, pero juntarme me da fuerzas para contar lo que me pasó”, explica Sofía V., otra sobreviviente, y agrega: “antes de hablar de esto, en la marcha de Ni Una Menos, yo sabía que me habían hecho daño pero no sabía cómo decirlo. Cuando me junté con las chicas me di cuenta de que esto no me paso a mi sola, que no fue mi culpa por haber ido a la casa”.

En el primer encuentro que Sofía V. tuvo con Carrasco, él no hizo nada que ella no quisiera. Pero a medida que esos encuentros avanzaban, él se iba poniendo cada vez más violento. Llegó a pegarle y a obligarla a consumir cocaína . “Hizo varias cosas sin mi consentimiento”, denuncia Sofía V.

Gisela B. tuvo un encuentro con Lucas Carrasco a principios de 2015. Lo conoció por Twitter, lo siguió, él la siguió y la invitó a salir. Al igual que con las otras denunciantes, mientras mantenían relaciones se repitieron violencias e imposiciones.

Gisela tomó conciencia de que no era la única por la publicación de Lucía. “Cuando leía la publicación me dije ‘lo tengo que contar'”. Al leer su historia, Lucía le dijo “si vos denuncias, yo denuncio”, y Gisela se sumó.

En cada relato, la historia se repite. Contacto por Facebook o Twitter. Siempre un “vení, que te pago un taxi”. Un encuentro. Violencia, abusos, consumo de cocaína y la imposibilidad de irse. Un pedido de perdón y justificaciones. Luego, los llamados constantes. Y todo vuelve a empezar.

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