En medio de las protestas del gobierno chavista,la OEA debate qué hacer con Venezuela

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos se reunirá hoy para analizar la situación en Venezuela, pese a que el país caribeño reclamó que suspenda la sesión. La canciller venezolana Delcy Rodríguez cubrió de insultos al secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, quien se sentaba a su lado durante una sesión del Consejo Permanente de la institución. Almagro y 18 países de la organización panamericana proponen estudiar la suspensión de Venezuela y aplicarle la Carta Democrática como sanción por la falta de elecciones libres y la existencia de una creciente represión interna y un centenar de presos políticos.

El embajador beliceño Patrick Andrews, quien ejerce la presidencia rotativa del Consejo Permanente, dijo que no recibió una solicitud formal para cancelar la sesión. “La reunión sigue en pie”, dijo el diplomático al final de la audiencia convocada ayer por Caracas. La canciller venezolana Delcy Rodríguez dijo al término de la reunión: “Hemos activado todos los mecanismos para buscar la suspensión pero no hemos recibido respuesta formal. El Estado venezolano actuará con la severidad que esta grave e irregular violación de los principios que rigen la organización amerita, en caso de continuar el curso de la referida sesión”. Durante su alocución de una hora, Rodríguez lanzó nsultos al secretario general de la OEA Luis Almagro, quien estaba sentado a su lado y permaneció silencioso e inexpresivo. Quedó claro que la estrategia del uruguayo era no responder a las provocaciones. “No me equivoco cuando afirmo que el señor Almagro es un mentiroso, deshonesto, malhechor, y mercenario, un traidor a todo lo que representa la dignidad de un diplomático latinoamericano”, disparó la ministra de Exteriores venezolana, mientras Almagro escuchaba impasible esta retahíla de insultos. Cabe recordar que Almagro es un hombre de izquierda y fue canciller del presidente José Mujica.

La venezolana acusó a Amagro de haber llegado a la OEA con “un mandato muy claro: acabar con la revolución boliviarana y sustituir al gobierno del presidente Maduro y dar soporte internacional a las acciones violentas de la ultraderecha venezolana, socavando la soberanía y el Estado de derecho mediante la desestibilización del país”. En el vocabulario chavista, “ultraderecha” equivale a toda la oposición, que ostenta la mayoría del Parlamento. “Almagro no actúa solo, ni por si mismo. Es el conducto de los mandatos que desde esta ciudad (Washington) le dictan y acompaña su gestión con el contubernio de una facción pequeña de un grupo de países en el seno de la OEA”, agregó Rodríguez. Se refería a 18 naciones, una porción para nada “pequeña” de la OEA. Rodríguez arremetió asimismo contra el “ignominioso comunicado injerencista” del jueves pasado firmado por 14 países miembros de la OEA —entre ellos México, Brasil, Colombia, Argentina, Canadá y Estados Unidos— y que deja abierta la posibilidad de suspender a Venezuela de la organización. Los 14 países firmantes señalaron que “la suspensión de un país miembro, como se desprende de la propia Carta Democrática Interamericana, es el último recurso y que antes de esa decisión deben agotarse los esfuerzos diplomáticos en un plazo razonable”. La canciller también criticó de la decisión de 18 países —los 14 países firmantes de la declaración más cuatro naciones caribeñas— de convocar para hoy a otra reunión extraordinaria del Consejo Permanente para abordar la crisis de Venezuela “sin contar con el consentimiento del país concernido”. Además, los citados 14 Estados miembros de la OEA llamaron a Venezuela la semana pasada a liberar a los presos políticos, convocar a elecciones libres y respetar a la Asamblea Nacional, el Parlamento unicameral. Argentina estaba entre los firmantes.

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